Más de treinta años después, las obras de la ZAL del Port de TGN, en marcha

El Port de Tarragona incrementará un 20% el espacio para actividades logísticas con este proyecto que se prevé que generá alrededor de 4.200 puestos de empleo

11 marzo 2022 19:50 | Actualizado a 12 marzo 2022 17:57
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Día histórico para el Port de Tarragona, que ayer oficializaba el inicio de las obras de la nueva Zona d’Activitats Logístiques (ZAL), en un acto de colocación de la primera piedra que supone el pistoletazo de salida de la fase de crecimiento más significativa de esta infraestructura. Los datos hablan por sí solos. La nueva plataforma ocupará una superficie de 915.000 metros cuadrados, en terrenos del municipio de Vila-seca, lo que supondrá un incremento del 20% del espacio para actividades logísticas del puerto.

Se calcula que el impulso de este proyecto generará un impacto positivo en el tráfico marítimo, de entre 2,7 y 4,6 millones de toneladas al año, lo que se estima que supondrá la creación de unos 4.200 puestos de trabajo directos e indirectos. Con estos datos encima de la mesa, el presidente de la Autoritat Portuària de Tarragona, Josep Maria Cruset, se mostraba convencido de que «el potencial de este espacio es enorme».

La ZAL marcará el futuro del enclave tarraconense, pero para valorar la trascendencia de este proyecto hay que retroceder atrás. En concreto, más de treinta años. Y es que, tal y como recordaba ayer Josep Maria Cruset, fue un 4 de marzo de 1991 cuando el comité ejecutivo de la Junta de Obras del Port de Tarragona se reunió en sesión ordinaria a las 12.15 horas y autorizó la compra de los terrenos de La Granja, en La Pineda. Antoni Pujol era impulsor de esta iniciativa que ahora empieza a hacerse realidad. Han sido más de tres décadas de trámites, redacción de proyectos y ‘negociaciones’ entre los diferentes actores implicados. Una fase que culminó el pasado 25 de octubre cuando finalmente se iniciaba el movimiento de tierras.

La plataforma se encuentra a escasos metros de la terminal intermodal ferroviaria, del muelle de contenedores y estará conectada con el futuro Corredor del Mediterrani. «Será la ZAL más grande disponible en toda la fachada mediterránea», afirmó Cruset.

En esta primera fase de obras supondrá una inversión de 3.337.868 euros (sin IVA) y se prolongará por espacio de diez meses, por lo que está previsto que finalice a inicios de este año. Los trabajos, a cargo de la UTE formada por Eiffage-Gicsa-Morell, consisten en la construcción del vial perimetral que conectará la ZAL con la red de carreteras del territorio. En total serán 1.300 metros de carretera, de cuatro carriles, con dos rotondas intermedias.

Posteriormente, en una segunda fase, este vial perimetral se completará con dos nuevos ramales. Uno de estos enlazará con la C-31B –la autovía de Tarragona a Salou– y supondrá la habilitación de una nueva glorieta. En cuanto al segundo, obligará a construir un paso subterráneo por debajo de esta autovía, lo que permitirá conectar la ZAL con la A-7 a la altura de la rotonda de ‘La Piconadora’. Con todo, la inversión de ambas actuaciones asciende a 8,8 millones.

En esta fase de acondicionamiento de los nuevos accesos interviene tanto la Generalitat como la Diputació de Tarragona. Ayer la presidente del entre supracomarcal, Noemí Llauradó, ponía en valor esta «colaboración» que debe contribuir en la «dinamización» de todo el territorio, a partir de una infraestructura «que está llamada a ser punto de referencia a nivel logístico catalán, estatal, e incluso me atrevería a decir que europeo».

La construcción de los nuevos accesos supone una parte significativa de una inversión, cuya parte más significativa será la urbanización interior. Cruset detalló que en estos momentos está en fase de redacción este proyecto que permitirá «naves de hasta 170.000 metros cuadrados o más reducidas, según las necesidades de las empresas».

En este espacio logístico está previsto que se desarrollen actividades vinculadas al tráfico marítimo, que aporten valor añadido a estos productos, o que estén relacionadas con la producción industrial. Al respecto, el presidente de Puertos del Estado, Álvaro Rodríguez, afirmó que este proyecto supondrá «un salto y una oportunidad para fidelizar clientes, generar empleo y crear valor añadido».

Por su parte, el vicepresidente de la Generalitat y conseller de Polítiques Digitals i Territori, Jordi Puigneró, destacó el «impresionante» potencial de este espacio. Puigneró puso en valor que el Port de Tarragona ha sido el que más ha crecido en cuanto a tráficos en el último año y que «se está disputando la cuarta plaza en el ranking de puertos del Estado, junto con Cartagena y Bilbao». Y añadió: «Esta apuesta significa claramente que en los próximos años ocupe este cuarto puerto. Que tiemblen Barcelona, Valencia y Algeciras».

El responsable del Govern de la Generalitat también aprovechó para reivindicar el Corredor del Mediterrani, como infraestructura «imprescindible para la economía europea». Asimismo, remarcó que la nueva terminal logística que se está construyendo «demuestra que es posible crecer y hacer infraestructuras que generan empleo, respetando el medio ambiente y el cambio climático». Y es que, este proyecto también incluye la restauración y recuperación de un espacio natural de 37,78 hectáreas, que formará parte de la Xarxa Natura 2.000, con una laguna de 107.700 metros cuadrados que será la cuarta zona húmeda de Catalunya.

El alcalde de Vila-seca, Pere Segura, que ayer ejercía como amfitrión puso en valor un emplazamiento «histórico, estratégico y muy potente», que ahora se ve afectado por un proyecto clave «para generar y mejorar el bienestar de los ciudadanos». Finalmente, el concejal de Territori del Ayuntamiento de Tarragona, Xavier Puig, remarcó que «lo que es bueno para el puerto, es bueno para la ciudad y el territorio».

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