Dejando al margen el reto nada pequeño de establecer criterios para cualificar el contenido compartido en redes como dañino o potencialmente lesivo para menores, nos encontramos ante un doble desafío. Por un lado, cómo identificar a un menor que intenta acceder a un servicio o plataforma de internet. Por otro, cómo evitar que acceda a contenido no adecuado. Esto ha de llevarse a cabo sin que ninguna de esas dos medidas suponga una pérdida de privacidad ni para los menores ni para adultos que quieran acceder a dicho contenido. Subrayemos algo crucial: en 2026, proteger la privacidad no es un derecho, es una obligación. No hacerlo, nos convierte en personas vulnerables a ciberataques, manipulaciones y todo tipo de efectos no deseados.
Si se pretende controlar el acceso a determinada información en internet, en base a atributos de la identidad –como la edad–, es imprescindible que el sistema que se utilice sea accesible para todo el mundo. De lo contrario, se estaría vulnerando el derecho de acceso a la información.
Esto, aunque pueda parecer una cuestión filosófica, tiene importantes implicaciones tecnológicas. ¿Qué mecanismos se van a utilizar para garantizar que cualquiera, independientemente de su habilidad con la tecnología, pueda acceder a la información que necesite? Aquí hemos de recalcar la pérdida de derechos colectivos que llevamos evidenciando desde finales de 2024 en lo relativo a neutralidad de red para proteger un interés corporativo. Debemos evitar repetir este error.
Diseñar esquemas de gobernanza adecuados para el ecosistema digital demanda poner en juego intereses enfrentados y objetivos contradictorios. El fomento de un uso responsable de tecnología por parte de nuestros menores debe estar orientado a crear un marco tecnológico, legal y pedagógico que los integre de forma sana y saludable, en lugar de excluirlos para protegerlos.
Está en juego no solo la confianza en lo tecnológico, sino también la confianza en nuestras instituciones democráticas. Y, en 2026, esas instituciones están necesariamente mediadas por lo digital.