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Salud

El Hospital Sant Joan de Reus, único de Cataluña en someterse a una auditoría MIR

El Ministerio de Sanidad impulsa esta prueba piloto para evaluar la docencia que reciben los residentes, con la previsión de extenderla a todos los hospitales universitarios del Estado

De izquierda a derecha: Salvador Martínez, residente de oncología; Dra.Lourdes Rofes, jefa de estudios, y Judith Giménez, secretaria de docencia.

De izquierda a derecha: Salvador Martínez, residente de oncología; Dra.Lourdes Rofes, jefa de estudios, y Judith Giménez, secretaria de docencia.Alfredo González

Ot Broch
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El Hospital Sant Joan de Reus es el único centro sanitario de Cataluña en el que el Ministerio de Sanidad ha llevado a cabo una auditoría de la docencia MIR. Se trata de una prueba piloto -por el momento sin carácter sancionador- que debe servir para definir el procedimiento una vez se extienda al conjunto de hospitales universitarios. La iniciativa, aplicada únicamente en diez centros de todo el Estado seleccionados mediante sorteo público, tiene como objetivo evaluar la calidad de la formación de los residentes y el cumplimiento de los parámetros establecidos. En el caso del Sant Joan, la auditoría se ha centrado específicamente en la especialidad de oncología médica.

Hacía quince años que el centro no se sometía a una revisión externa de este tipo. El proceso, que se prolongó durante dos días, fue llevado a cabo por dos auditoras del Ministerio. Durante la primera jornada se analizó la organización docente global, con entrevistas a la dirección y a la gerencia, así como una revisión exhaustiva de la documentación y de los procedimientos internos, una labor docente a menudo invisible en el día a día asistencial. Entre los aspectos evaluados en la unidad de oncología figuraban, por ejemplo, la ratio máxima de cinco residentes por tutor o la disponibilidad de tutores acreditados por el Departament de Salut.

¿Qué revisa la auditoría?

Independientemente de esta prueba piloto, el incumplimiento de los estándares fijados por el Ministerio sí puede tener consecuencias. «Puede comportar la retirada de la acreditación docente de una especialidad concreta o la reducción del número de plazas ofertadas para residentes MIR», advierte la doctora Lourdes Rofes, jefa de estudios del Hospital Sant Joan. «Aquí entendemos las auditorías como una oportunidad de mejora y una herramienta para detectar en qué debemos seguir trabajando», añade Rofes, médica de familia.

Actualmente, el Hospital Sant Joan cuenta con 92 residentes repartidos en una veintena de especialidades y con 29 tutores acreditados. La vocación del centro, como hospital universitario, pasa por formar médicos especialistas bien preparados tanto desde el punto de vista clínico como humano. «No queremos solo buenos profesionales asistenciales, sino también personas capaces de comunicarse, de acompañar y de entender al paciente y a sus familias», subraya Rofes. Esta apuesta por la calidad formativa también repercute directamente en la atención al paciente, ya que obliga a los profesionales a una actualización constante de competencias y a trabajar con criterios compartidos.

Entendemos las auditorías como una oportunidad de mejora y una herramienta para detectar en qué es necesario seguir trabajando

La valoración de la auditoría no incluye una calificación numérica, pero sí un informe cualitativo con puntos fuertes y aspectos de mejora. Entre los elementos mejor valorados figura el compromiso del centro con la formación de los residentes y, especialmente, el hecho de cubrir parte de los costes de las rotaciones externas. Se trata de estancias temporales en otros hospitales que permiten completar la formación, y el sobrecoste de transporte o alojamiento en una nueva ciudad lo asume el propio centro para facilitar el proceso formativo.

Como aspecto a pulir, el informe señala la necesidad de definir con mayor precisión los objetivos docentes de los residentes, incorporando indicadores que permitan medir de forma más clara el grado de cumplimiento a lo largo de la residencia.

La mirada de los residentes

Desde el punto de vista de los propios residentes, la experiencia formativa también se valora de forma positiva. Salvador Martínez Soriano, residente de tercer año de oncología médica, destaca que el modelo MIR permite crecer de manera progresiva, fijarse en los compañeros más veteranos y disponer de espacios de tutoría donde expresar cómo te sientes y resolver dificultades, especialmente en el caso de quienes llegan desde fuera. «A medida que avanzan los años de residencia, aumenta también el grado de responsabilidad, con mayor peso en las consultas y una participación más activa en la toma de decisiones», describe.

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