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Núria Naval: «La crítica constructiva es básica para aprender»

Entrevista. Licenciada en Comunicación Audiovisual, desde hace 17 años es reusense de adopción y
ha publicado diferentes cuentos infantiles y algunos relatos para adultos en ediciones colectivas

Sílvia Fornós

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Foto de la escritora Núria Naval. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Foto de la escritora Núria Naval. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

¿De dónde le viene la pasión por la escritura?

A mí me gustaba mucho el teatro. Participaba en obras de pequeña, en la escuela y en grupos amateurs. Y también iba mucho a ver representaciones de teatro y, ya desde pequeña, me fascinaban las historias que se explicaban a través de la dramaturgia. Supongo que por eso acabé estudiando Comunicación Audiovisual, especializada en guion. Y una cosa llevó a la otra; mientras escribía guiones me hablaron de l’Escola d’Escriptura de l’Ateneu Barcelonès, me apunté a un curso y me di cuenta de que también me gustaba esta otra manera de escribir.

¿Qué le gusta leer?

De todo un poco. Va por épocas. Ahora ya no leo tanto teatro y me he pasado a las novelas, al ensayo. Pero de vez en cuando también me coge por la poesía y entonces estoy meses que solo leo poesía... No sé, depende del momento, supongo que también depende de las otras cosas que esté haciendo en aquel momento. Por otro lado, también me gustan las novelas que se centran en un solo personaje y que profundizan en su vida y en todo lo que le rodea, sobre todo desde la perspectiva de la psicología.

Como escritora, ¿Qué le sugiere la frase ‘el escritor nace, no se hace’?, ¿Cree que también se puede aprender y enseñar a escribir?

Me sugiere una grande falsedad. Yo no sabía escribir, no sabía trasladar al papel una historia que me había imaginado... No sabía por dónde empezar, qué explicar, qué no, cómo estructurar la historia, etc. y me enseñaron. Por lo tanto, no puedo estar más en contra de esta afirmación.

¿Un escritor aprende a escribir a base de su experiencia?

Lo que te da tu experiencia, tu propia vida, son anécdotas, situaciones, reflexiones... que se pueden trasladar al terreno de la literatura, las puedes convertir en material de ficción o no ficción. Ahora bien, la experiencia no es suficiente. Se debe saber trasladarla al papel, es decir, al terreno de la literatura, teniendo en cuenta un montón de cosas; que habrá un lector, que no se puede aburrir, que necesita de una estructura, de una profundidad de personaje, de una voz narrativa más conveniente que otra en función de lo que se explica, etc.

«No tienes que dejar que el hecho de no encontrar la palabra adecuada, o no tener facilidad para construir frases, te corte el proceso creativo»

Entonces, ¿no es suficiente?

La experiencia es un gran recurso para la escritura, una gran fuente de inspiración, pero no es suficiente. Salvando las distancias, es como cuando te han explicado un chiste buenísimo, que te ha hecho reír mucho y lo explicas a un amigo, y no se ríe nada. No ríe porque no lo has explicado bien o con suficiente gracia, pero el chiste continúa siendo bueno. Solo hay que saberlo explicar. Con la experiencia pasa un poco igual, hay que saberla trasladar al papel.

¿Cómo supera el miedo a la página en blanco?

Yo cuando tengo una historia en la cabeza y la quiero plasmar en un papel o en el ordenador, lo que hago es empezar a escribir las frases tal y como surgen, sin molestarme en construirlas bien, en buscar las palabras adecuadas... esto ya vendrá después. Para mí, lo importante es tener la historia en bruto delante y después ya la iremos puliendo, es decir, reescribiendo. Por lo tanto, tengo muy claro que todo aquello que escribo al principio, los primeros borradores, no son ni de lejos el texto final. No tienes que dejar que el hecho de no encontrar la palabra adecuada, o no tener facilidad para construir frases, te corte el proceso creativo, no debes ponerte esta presión encima.

¿Por qué se bloquean algunas personas?

Yo creo que hay gente que se bloquea porque ya a la primera quiere que le salga un texto con cara y ojos. Y quizás sí que hay gente que escribe así, que en el primer ‘volcado’ ya le sale todo perfecto, pero no creo que sea la mayoría. Yo funciono al contrario, lo vuelco todo tal y como surge (a veces pienso que si alguien leyera mis primeros borradores de una historia me enviarían a P4) y después voy puliendo y reescribiendo y reescribiendo... para mí esta es la clave: la reescritura.

«Cada cual con su estilo puede hacer frente a cualquier ejercicio que pidas en clase. Al final el estilo es la personalidad plasmada encima el papel y es lo que te atrapa»

¿Qué diferencia la escritura creativa respecto al resto?

Predomina la expresividad, la imaginación... por encima del propósito informativo o comunicativo propio de la escritura no literaria. Podríamos decir que la escritura creativa se aleja de la forma y las características de la escritura periodística, académica y técnica.

Además de los escritores, ¿a quién puede resultar útil la escritura creativa?

Publicistas, redactores de páginas web... Profesionales que quieran comunicar mensajes de forma más atractiva, o cosas complicadas de forma más agradable o entendedora...

Como profesora, ¿qué experiencia positiva ha obtenido de los cursos de escritura que imparte?

Comprobar que cuando enseñas, aprendes. Por ejemplo, yo he estado preparando una clase, un contenido, y mientras buscaba la mejor manera de explicarlo, de repente me he dado cuenta de que lo acababa de entender, entender de verdad. Antes tenía una idea de lo que aquel concepto quería decir, y tanto que sí, pero es en el momento de buscar ejemplos, de intentar explicarlo otras maneras, etc. que de repente te das cuenta de que lo acabas de entender de verdad.

¿Qué le pide a sus alumnos cuando empiezan un curso?

Depende del curso. En los de escritura de cuento infantil insisto mucho en hacer un esfuerzo para volver a ser ‘niños’, en el sentido de intentar recordar qué era aquello que nos sorprendía cuando éramos niños, qué nos cautivaba, qué nos interesaba... En cursos más enfocados a escritura general, y destinados a gente ya acostumbrada a escribir, insisto, sobre todo al principio, en el tema de la crítica constructiva.

¿Por qué?

Para mí la crítica, siempre y cuando sea constructiva y hecha desde el respeto, es básica para poder aprender y darte cuenta de los errores y de las virtudes. Un curso donde siempre te digan «que bien que lo haces, continúa así...» no sé si vale mucho la pena, quizás te servirá para otras cosas, pero para aprender a escribir no lo creo. Pero hay personas que no están acostumbradas, que de entrada les cuesta aceptarla y creo que merece la pena aprender también esto. Porque a aceptar las críticas también se aprende, sobre todo cuando uno se da cuenta de que gracias al comentario de alguien tu texto ha mejorado.

¿Y qué aprende de sus alumnos?

Muchas cosas. Una es que el estilo es muy importante. Que cada cual tiene un estilo personal, hay quién lo tiene más acentuado que otros, y que lo debe conservar y valorar. En un taller puedes tener 15 o 20 alumnos y después de unas semanas ya sabes perfectamente, sin leer el nombre, quien ha escrito aquel texto. Y te das cuenta de que cada cual con su estilo puede hacer frente a cualquier ejercicio que pidas en clase. Al final, el estilo es la personalidad plasmada encima el papel y es lo que te atrapa.

Aunque es importante no perder el estilo, cuando un autor o autora quiere publicar y debe adaptarse a la demanda, ¿cómo consigue el equilibrio?

Para mí, son cosas diferentes. Por un lado, está escribir lo que tú quieres y a tu manera, y por otro adaptarte a lo que busca la editorial. Debes encontrar el equilibrio y confiar en tu estilo, porque al final es un pez que se muerde la cola, ya que en el mercado predominará un estilo común porque quienes tienen otro diferente tampoco se han mostrado tal y como son.

Un ejemplo sería Reusenques de Lletres.

Sí. Es lo bonito del colectivo, ya que sería muy difícil intentar unificar estilos. Justamente, el valor de Reusenques de Lletres es la diversidad de estilos. Por ello, en cada proyecto se da una consigna en cuanto a la temática, como en la última publicación de relatos eróticos, pero cada autora tiene libertad de estilo.

Núria Naval también forma parte del colectivo Reusenques de Lletres con quien ha publicado varios libros. Foto: Fabián Acidres

Actualmente cursa un máster en Gestión Cultural. ¿Con qué expectativas?

Creo mucho en el poder transformador del arte, ya sea la escritura, la pintura ... El que sea. Que el arte nos da una vida más llena, estoy convencida. Y me gustaría que todo el mundo desde pequeño o ya de grande tuviera acceso, que se lo encontrara, que lo descubriera... Me gustaría tener una política cultural más convencida de esto y que actuara en este sentido. Y me apetecía conocer las herramientas con las cuales poder crear, gestionar y emprender proyectos culturales en el ámbito público o de organizaciones.

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