Sucesos
Escaparates rotos, cajeros dañados y carteles pintados, rastro de los disturbios en Barcelona
La mayoría de los establecimientos que debían abrir lo han hecho, aunque será necesario hacer reparaciones

Cartones para cubrir los cristales rotos de la puerta de un establecimiento de comida rápida en La Rambla, Barcelona
El centro de Barcelona se ha despertado este domingo con evidencias de los disturbios que se produjeron el sábado por la noche, en el marco de una manifestación en apoyo a Palestina. Un grupo de personas atacó varios establecimientos en espacios como La Rambla, la plaça Sant Jaume o la plaça Catalunya, entre otros, señalando a las empresas por su relación con el Estado de Israel.
A pesar de ser domingo, establecimientos como cafeterías y restaurantes de comida rápida afectados han abierto sus persianas, con rastros de la acción del día anterior, como puertas de vidrio y escaparates rotos y carteles pintados con lemas en defensa de Palestina. Las entidades bancarias han funcionado a medio gas, con algunos de sus cajeros pintados o directamente dañados.
Los disturbios se produjeron por la tarde en el marco de una manifestación convocada a las 17:00 h en el Arc de Triomf. Precisamente en este espacio se puso punto final a la marcha del sábado al mediodía, que fue la más multitudinaria en defensa de Palestina realizada hasta ahora en la capital catalana, con 70.000 asistentes según la Guàrdia Urbana, y 300.000 según la organización, y que transcurrió con un carácter generalmente pacífico y familiar.
Por la tarde, sin embargo, la marcha recorrió espacios como la Via Laietana, la plaça Sant Jaume, el carrer Ferran, La Rambla o la plaça Catalunya. A su paso, un grupo muy activo atacó establecimientos de restauración, supermercados, tiendas de ropa y entidades bancarias a los que acusaban de mantener una actitud de connivencia con Israel.
De aquella acción, este domingo se ha podido ver el rastro, donde la dinámica ha sido encontrar pintadas en los escaparates, pero también en fachadas de edificios y negocios que no tenían nada que ver con la protesta, como las casetas de venta de flores de La Rambla. Algunos establecimientos de restauración optaron por abrir las puertas cubriendo los cristales rotos con cartones, mientras que otros tuvieron que retrasar la apertura. Personal de los propios restaurantes se encargó de intentar borrar los lemas pintados en cristales y paredes, como “free Palestina” o “fuck Israel”, en algunos casos escrito con dos ‘S’.
Un supermercado de La Rambla afectado por la acción, que hoy no tenía previsto abrir, optó por cubrir con láminas metálicas los cristales laterales del escaparate para evitar saqueos, mientras que en una tienda de ropa de la plaça Catalunya, que tampoco abría ese domingo, se vigiló uno de los accesos con seguridad privada, donde la puerta había quedado destrozada.
Los cajeros automáticos también fueron blanco de los ataques. En algunos casos, los activistas pintaron las pantallas o rompieron los cristales de acceso a las oficinas, mientras que en otros destrozaron completamente los sistemas táctiles de retirada de dinero, dejando el cajero totalmente inservible.
El balance de la protesta fue de diez detenidos por desórdenes públicos, daños y atentado contra agentes de la autoridad. Además, 19 agentes de los Mossos d’Esquadra tuvieron que ser atendidos por heridas leves, según el balance del Sistema de Emergencias Médicas.