Urbanismo
Nuevas objeciones al macroproyecto de los campos de fútbol que afecta al Llevant de Tarragona
El Medi Ambient exige una evaluación de impacto ambiental por los «efectos significativos» que plantea una inversión que afecta al ámbito de la Anella Verda

Los promotores quieren recuperar el Mas de la Creu para alojar a los usuarios del complejo deportivo
El macroproyecto para construir un hub de fútbol en la zona de Llevant, junto al límite de El Catllar, suma un nuevo contratiempo, después de que Medi Ambient de la Generalitat ha emitido una resolución que suma nuevas objeciones a un proyecto marcado por la controversia desde el inicio. Esta determina que la actuación que quiere llevarse a cabo tiene que someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, dado que «puede tener efectos significativos en el medio ambiente».
El informe firmado por el director general de Polítiques Ambientals i Medi Natural, Marc Vilahur, desestima que el trámite pueda resolverse con una evaluación ambiental simplificada. En cambio, insta a Tarraco Sports Gestió Integral SL a un informe más exhaustivo sobre las afectaciones que puedan generarse sobre el entorno.
La resolución se justifica tras apuntar un conjunto de consideraciones sobre un proyecto de actuación específica (PAE) que afecta a la finca de La Planota, que en total ocupa una superficie de 353.663 metros cuadrados. Esta se encuentra en la Anella Verda, en la zona próxima al Barranc de la Móra, lo que ha generado el rechazo tanto de las entidades ecologistas como de los Ajuntaments de Tarragona y El Catllar.
Complejo turístico deportivo
El proyecto está dividido en dos ámbitos, conectados por un vial al que se accederá desde la carretera TP-2039, que es la de El Catllar. En la zona norte se prevé ubicar los siete campos de fútbol 11 y un campo de fútbol 7. En cambio, el otro es el que afecta al Mas de la Creu, que según el proyecto quiere recuperarse aunque según avanzó el Diari, no estaría incluido en el contrato de cesión que se firmó con la propiedad. Así es que tendrá que verse finalmente qué pasa con esta parte de la intervención, teniendo en cuenta que entre este inmueble y un nuevo edificio de servicios que se plantea se instalarán las oficinas, un bar, un restaurante, una residencia con habitaciones, salas de fisioterapia, gimnasios, vestuarios, una sala de conferencias y salas polivalentes.
El sector se sitúa localmente en una zona inundable del Barranc de la Móra
El informe de Polítiques Ambientals asegura que «el PAE no detalla, cuando habla de alojamiento, qué actividad prevé realizar, pero dadas las dimensiones del proyecto, parece más orientado a un complejo turístico deportivo que a una instalación deportiva únicamente».
El proyecto se justifica por las necesidades de los equipos de fútbol de la Escola Sant Pau, que utilizan instalaciones municipales. No obstante, el informe tiene en cuenta que no se valoran otros emplazamientos y que este centro «no necesitaría ocho campos de fútbol». También se señala que en el proyecto no se justifica «la necesidad de otras entidades o de las instalaciones anexas como residencia y otros servicios». y que «no se hace ningún análisis de las necesidades en el ámbito municipal», en cuanto a nuevos equipamientos, teniendo en cuenta que las cifras que se plantean «prácticamente duplicarían la oferta actual».
Si no hay alternativas razonables
En cuanto a la ubicación, el informe de la administración autonómica argumenta que este afecta a un ámbito con «un índice elevado de conectividad ecológica». Está formado por pequeñas colinas recubiertas de densas pinedas de pino blanco sobre maquia litoral de coscoja y palmito (margalló). Asimismo, se tiene en cuenta que el estudio de inundabilidad que se ha presentado identifica que «el sector se sitúa localmente en una zona inundable del Barranc de la Móra y en una zona de flujo preferente».
Medi Ambient resuelve que las normas urbanísticas, que a falta de POUM rigen la planificación de la ciudad, «admiten los equipamientos deportivos en suelo no urbanizable de protección especial (...), si no hay alternativas de emplazamiento razonables en otro tipo de suelo de inferior protección, con las obras e instalaciones mínimas imprescindibles».
Medi Ambient de la Generalitat valora los potenciales impactos del proyecto y tiene en cuenta que este «implica la transformación total de un gran espacio con una importante funcionalidad de conectividad ecológica que se verá altamente afectada, dado que las obras implican la desaparición del mosaico agroforestal y la introducción de un elemento ajeno al medio natural, en una zona con elevada urbanización que ya ocasiona en la actualidad un importante efecto barrera y fragmentación territorial que el PAE acentuará». Asimismo, se apunta que, por su ubicación y sus características, «provocará un aumento de la movilidad obligada, en una zona en la que la tipología residencial de baja densidad ya provoca este efecto».
Carreteras y Agricultura han emitido informes desfavorables al proyecto
Finalmente, la administración autonómica tiene en cuenta que el propio Departament de Medi Ambient del Ajuntament de Tarragona «desaconseja la transformación» que implica el proyecto, teniendo en cuenta que este supone «un riesgo en la pérdida de conectividad ecológica, la afectación de elementos de la infraestructura verde, la falta de estudio de alternativas de ubicación, las afectaciones sobre la avifauna, el impacto lumínico, la situación en la zona de flujo preferente según el estudio de indundabilidad y las restricciones por sequía derivadas del Pla d’Emergència en situación de sequía del municipio de Tarragona».
El informe medioambiental se suma a los informes desfavorables de Carreteras y el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació (DARPA). Este último tiene en cuenta que una instalación de estas características podría tener cabida en un ámbito catalogado como suelo no urbanizable «aprovechando espacios entre infraestructuras y polígonos industriales próximos a la ciudad». En cambio, en este caso, la actuación implica «una pérdida considerable de suelo productivo». El ACA también hace consideraciones.
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