Solidaridad
Arranca el reto: conseguir llegar a los 3.000 voluntarios para el Gran Recapte en Tarragona
La campaña del Banc dels Aliments tendrá lugar el 7 y 8 de noviembre. La entidad colabora con 167 organizaciones que, a su vez, atienden a 24.000 personas en situación de pobreza

Voluntarios en el depósito del Banc dels Aliments de les Comarques de Tarragona.
Está comprobado: allí donde hay voluntarios, las donaciones aumentan. Es por eso que Josep Maria Solanes, presidente del Banc dels Aliments de les Comarques de Tarragona, hace un llamamiento a quienes puedan dedicar "apenas cuatro horas de las 8.760 que tiene el año" para apuntarse como voluntarios al Gran Recapte. El año pasado, la iniciativa coincidió con la DANA en Valencia, lo que hizo que la ciudadanía estuviera especialmente sensibilizada, y se llegó a los 2.500 voluntarios. Por ello, este año sería ideal alcanzar, al menos, los 3.000.
Esta será la 17ª edición del Gran Recapte, una de las movilizaciones solidarias más grandes del país. La campaña es fundamental para afrontar las necesidades de lo que queda del año 2025 y el comienzo de 2026. El objetivo principal es ayudar a 24.000 personas que se encuentran en situación de pobreza en las comarcas de Tarragona.
Este año, las fechas centrales escogidas son el 7 y 8 de noviembre, además del 9 de noviembre (domingo), en aquellas tiendas de la provincia que abran. La fecha se ha adelantado respecto a años anteriores —cuando se realizaba a finales de noviembre— para evitar coincidir con actividades como el "Black Friday". El formato de recogida se mantiene mixto, aceptando alimentos físicos y donaciones económicas, que pueden realizarse en línea a través de granrecapte.org (hay incluso un supermercado virtual) o mediante Bizum al 33596.
Bajo el lema “Ho donem tot” (“Lo damos todo”), la campaña sitúa a la ciudadanía en el centro, pidiendo no solo alimentos y dinero, sino también su tiempo. Solanes, presidente del Banc dels Aliments de les Comarques de Tarragona, enfatiza que el voluntariado es "imprescindible” para cubrir los puntos de recogida y superar las 165,7 toneladas recaudadas el año anterior. Explica, además, que se necesitarán voluntarios tanto para la recogida en supermercados como para la posterior clasificación. Hay que tener en cuenta que, en el día a día, la inmensa mayoría del trabajo que hace posible la labor del Banc dels Aliments lo realizan personas voluntarias (solo hay tres trabajadores asalariados).

También es posible hacer donaciones en el Súper digital del Banc dels Aliments en granrecapte.org
Además, este año, para facilitar esta promoción en línea, se ha habilitado un apartado llamado "Fes el teu pòster" ("Haz tu póster") en el sitio web granrecapte.org, donde cualquier persona puede generar su propio cartel promocional subiendo una imagen o creándola al momento, y luego compartirlo con sus amistades y familiares a través de WhatsApp o de las redes sociales.
La ayuda del Banc dels Aliments cubre todas las comarcas de Tarragona y se distribuye a través de una red de 167 organizaciones. Estas entidades, de perfiles y tamaños muy variados, incluyen Cáritas, la Cruz Roja e iglesias evangelistas, además de otras organizaciones humanitarias sin vinculación religiosa.
En cuanto a los productos más necesarios, la cesta básica incluye arroz, aceite, leche, pasta, galletas, harina, tomate frito y proteínas de fácil almacenamiento, como las latas de atún o sardinas. También se necesitan con urgencia alimentos infantiles, como potitos o leche de fórmula en polvo. Además de los alimentos, Solanes subraya la importancia de los productos de higiene, destacando la necesidad de recoger productos de limpieza para el hogar, productos de higiene personal y, específicamente, productos de higiene femenina.
La compra de alimentos se financia no solo con los donativos particulares, sino también con el apoyo de administraciones, como los aproximadamente 650.000 € aportados por la Generalitat este año 2025 y los 220.000 € de la Diputació de Tarragona, además de la colaboración de fundaciones y empresas. En 2023, los bancos de alimentos del Estado dejaron de recibir ayuda en especie de la Unión Europea, lo que ha supuesto un gran esfuerzo para poder continuar con su labor.