Tarragona

Movilidad

Trifulca entre taxistas en la estación de Camp de Tarragona

Un profesional de Valls denuncia ante los Mossos la situación vivida este fin de semana en la estación de Camp de Tarragona, cuando unos compañeros de Tarragona le impidieron cargar

Los taxistas de La Secuita y Perafort son los que tienen prioridad de carga.

Los taxistas de La Secuita y Perafort son los que tienen prioridad de carga.Marc Bosch

Núria Riu

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«Me dijeron que Camp de Tarragona no es Camp de Valls y que, por tanto, Tarragona tiene preferencia», explica Vitaly Manyatovskyy. Este taxista de Valls es el protagonista de la última contienda de la guerra del taxi, que afecta a la estación de alta velocidad desde su entrada en servicio el 19 de diciembre de 2006, un conflicto ‘silencioso’ que este sábado subió de tono hasta el punto de que este profesional ha decidido denunciarlo a los Mossos d’Esquadra.

Los hechos ocurrieron alrededor de las 12.30 horas del mediodía del sábado, cuando llegó un tren desde Madrid, que habitualmente viene con muchos viajeros que después cogen un taxi para llegar a su destino. Según la normativa, los taxistas de La Secuita y Perafort son los que tienen prioridad de carga. A partir de ahí, para que no queden clientes desatendidos, pueden situarse en la fila los conductores de los otros municipios.

Manyatovskyy así lo hizo y, cuando empezaron a salir los primeros viajeros, un señor con una maleta se subió a su vehículo para ir a Reus. Este conductor acredita la autorización de los Serveis Territorials de Transports de la Generalitat, según la cual puede «realizar servicios de taxi de carácter interurbano con recogida de viajeros en la estación de alta velocidad de Camp de Tarragona».

«El problema es que se ha formado un ‘club’ con unas diez personas, entre las que hay varios taxistas de Tarragona y de La Pobla de Mafumet, que se han erigido en dueños y creen que son los que mandan», lamenta. Así que, cuando el cliente ya estaba sentado en el coche y con la puerta cerrada, empezó la «bronca» y los intentos para hacer bajar al pasajero, mientras Manyatovskky lo pudo grabar todo con su teléfono móvil.

Sigue el conflicto

«El cliente dijo que prefería quedarse, y después, empezaron a increparlo a él», sigue relatando este taxista, quien asegura que, mientras él seguía grabando, otros tres taxis estacionaron a su alrededor, «evitando que pudiera salir, mientras seguían gritando e increpándome».

«El cliente tenía prisa y, al final, se bajó para subir a otro de los vehículos», asegura el denunciante. No obstante, aquí no acabó el conflicto, ya que uno de los implicados se habría dado cuenta de que estaba todo grabado y decidió quitarle el teléfono móvil, borrando las imágenes, según consta en la denuncia.

Cuando recuperó el aparato Manyatovskky pudo comprobar que no todos los vídeos habían sido borrados y, además, «hay cámaras en la estación que pudieron registrarlo». Así que ese mismo día acudió a los Mossos d’Esquadra y, finalmente, el lunes pudo presentar la denuncia.

El conductor tiene la autorización para operar en la estación de Camp de Tarragona

El conductor tiene la autorización para operar en la estación de Camp de TarragonaMarc Bosch

«Me revisaron todos los papeles y dijeron que todo estaba correcto y que podía seguir trabajando», argumenta. Este profesional se escuda en que, en su caso, dispone de esta autorización que le permite cargar en esta terminal ferroviaria «de forma indefinida». «Allí nadie revisa las autorizaciones y, si conoces a los taxistas y te llevas bien con ellos, puedes ponerte en la cola y no pasa nada, pero si no eres de ellos te sacan, te insultan y lo peor es que no dudan en hacerlo delante de los clientes, sin darse cuenta de la imagen que se genera, porque, al fin y al cabo, siempre faltan taxis».

En la resolución de la Direcció General de Tranports i Mobilitat que regulaba este servicio en 2015, se especifica que, con el fin de velar por el cumplimiento de la normativa y garantizar el buen funcionamiento del servicio, «los Serveis Territorials de Transport, junto con el Cos de Mossos d’Esquadra realizarán controles periódicos y sistemáticos». No obstante, según este profesional, «no hay nadie que revise las autorizaciones ni quién está operando en la estación».

Viene de lejos

Manyatovskyy cree que el problema viene de meses atrás, cuando se generó un conflicto entre los taxistas de Tarragona y Valls por el transporte de los maquinistas desde la estación ferroviaria de la capital del Alt Camp. A raíz de las obras en la infraestructura, el relevo de estos conductores se hacía en esta estación ferroviaria. «El problema es que cuando se hacía el relevo, los de Tarragona traían a unos maquinistas y después se llevaban a otros, pero, según la ley del taxi, esto no está permitido».

En invierno ya se generó un conflicto entre los taxistas de Tarragona y Valls

Valls denunció la situación a Transports y le dieron la razón, lo que significó que los conductores vallenses pudieron hacerse con un servicio que, en algunos casos, podía suponer «de 25 a 30 viajes al día», con desplazamientos que cubrían casi todo el radio de la demarcación de Tarragona y, en algunos casos, incluso hasta Barcelona.

«Es que yo no puedo despertarme una mañana y cargar en Tarragona porque la ley no me lo permite, pero a ellos se les quedó grabado y ahora quieren impedir, a toda costa, que nosotros podamos seguir trabajando en la estación», dice.

El presidente de la Agrupació Radio Taxi de Tarragona, Miguel Barragán, asegura que prefiere «abstenerse» de comentar la situación, ya que «no la conozco» y «no es mi zona». «Desconozco cómo se dieron las autorizaciones en su momento y si se han actualizado o no».

«La pena es que, siendo la estación de alta velocidad el punto de carga más importante, después del aeropuerto, pasen estas cosas», concluye el denunciante.

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