Patrimonio
Hallan restos arqueológicos en las obras del Hospital Joan XXIII de Tarragona
La Generalitat asegura que, junto a la constructora, se ha definido una estrategia conjunta para evitar que esto suponga un retraso en la construcción

Se hará una documentación de la estructura antes de seguir la obra.
El subsuelo de Tarragona es una caja de sorpresas y cualquier proyecto de obras siempre está expuesto a la posibilidad de que aparezcan restos cuya existencia no se conocía. Las obras del nuevo Hospital Joan XXIII no han sido la excepción, aunque en este caso no se trata de vestigios de la época romana, sino más tardíos.
Tarragona
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Carla Pomerol
Según ha confirmado la Generalitat, durante la fase de control arqueológico de la superficie en la que ha de levantarse el nuevo edificio del hospital, se han identificado restos de la estructura del Rec Major, que están siendo «excavados» e «identificados» para su preservación.
El Rec Major es una gran conducción de agua cuya construcción es incierta. Las primeras referencias documentadas son del siglo XV, aunque no se descarta que pudiera haberse construido durante el dominio musulmán. Según la administración catalana, el Departament de Cultura, Infraestructures y la UTE encargada de la obra del nuevo hospital ya han definido una estrategia conjunta para documentar de forma exhaustivamente los restos y «evitar retrasos» en la construcción
El hallazgo se produce cuando está a punto de cumplirse un año del inicio de la segunda fase de construcción del nuevo edificio principal, que sumará 80.000 metros cuadrados de superficie al parque sanitario tarraconense.
El proyecto, que supondrá una inversión de casi 215 millones, tiene un calendario de ejecución de cuarenta meses. Durante este primer año, se han llevado a cabo los trabajos de cimentación y la construcción de los muros de contención, que serán la base del nuevo edificio principal, en el que se ubicarán las plantas de hospitalización, el bloque quirúrgico, las áreas ambulatorias y otros servicios esenciales.
El Rec Major nacía en los límites del término municipal de Tarragona, cerca del Mas de les Ferreres y, a diferencia de las construcciones romanas, era un canal descubierto. El primer tramo iba más o menos paralelo al río hasta el abrevadero de la ciudad. A partir de ahí, siguiendo la curva de nivel, descendía, pasando por detrás de la antigua Plaça de Toros hasta llegar al mar, entre el puerto y la desembocadura del Francolí.
El agua del Rec Major se utilizaba para regar las huertas y abastecer los molinos y demás factorías, como las adoberías. La estructura está catalogada como Bé Cultural d’Interès Local.