Sociedad
Cada vez más padres en Tarragona desheredan a sus hijos tras la Navidad
Los conflictos domésticos o la falta de visitas incrementan las desheredaciones en Tarragona. Despojar a descendientes de la legítima es cada vez más habitual por la complejidad en alza de las familias. Un hombre deja a siete hijos sin nada

El notario Ángel María Doblado (centro), en su despacho, en la Rambla Nova de Tarragona, durante una firma.
Un hombre acaba de desheredar a sus siete hijos en Tarragona, algunos por maltrato y otros por falta de relación. La decisión es personal y muy difícil, pero no anecdótica y bastante significativa de los tiempos que corren: en esas fechas postnavideñas aumentan los cambios de herencia y testamentos.
Así lo perciben las notarías de la provincia, donde desemboca la maraña de conflictos latentes todo el año que en Navidad han aflorado, rencillas íntimas y familiares que acaban por convertirse en decisiones drásticas. «La Navidad es el momento en el que la familia se reúne y a veces hay tensiones. También es el instante en el que hay lugar para la reflexión, pensamos en si realmente aquellos que tenemos cerca nos están tratando bien. O discutimos o nos sentimos mal si alguien al que se esperábamos no ha venido a venos. Es un examen a nuestra vida y nuestras relaciones», admite el notario de Tarragona Martín Garrido.
Andrés Valdés, notario en Tortosa, reconoce que «en enero y en febrero se nota un repunte de cambios de testamentos», y toman relevancia las desheredaciones «por falta de relación familiar por causa imputable al legitimario».
"La Navidad nos invita a reflexionar, a preguntarnos si nos tratan bien", admite el notario
Martín Garrido
En Catalunya es mucho más fácil desheredar, esto es, privar a los descendientes incluso de la legítima, la parte mínima que forzosamente corresponde por ley a los hijos y descendientes. «Antes te tenías que acoger a una causa de desheredación que tenía que ver con el maltrato o la privación de alimentos. Ahora no, ahora es que simplemente se ha perdido la relación, está rota por completo, y eso es algo nuevo, no es que haya un maltrato, sino que simplemente no hay relación», explica Garrido.
El notario Ángel María Doblado también constata la tendencia y que la «legislación es más favorable en Catalunya», y además, «el Supremo estableció que los malos tratos emocionales se equiparan a los físicos». La injuria grave, el atentado contra la vida o la acusación de un delito grave eran las causas que se esgrimían para dejar si nada a un hijo hasta que la ley ya permite simplemente acogerse a la ausencia de relación o al abandono emocional.
"En Navidad hay una sensibilidad especial, sobre todo si estás con algún problema de salud", explica el notario Ángel María Doblado
Doblado cree que en esta época del año influyen dos factores: «A final de año nos centramos en documentación bancaria, ventas, hipotecas… y cuando viene alguien con un testamento lo solemos aplazar a enero. Pero también se da a que la gente se anima más a hacer ahora este tipo de trámites. Solo en esta mañana he hecho seis testamentos. Es una época propicia. En Navidades siempre hay reuniones en las que se habla, se deciden cosas, y también se puede notar esa ausencia de alguien. El inicio de año tiene un efecto de dejar las cosas por escrito».
La constatación de un fracaso
Valdés corrobora que «mucha gente que ha hecho un testamento reciente, hace cuatro o cinco años, suele venir a cambiarlo ahora, tras las fiestas». Un enfado, una pelea, un distanciamiento que dura décadas, todo eso emerge en fiestas y también en los despachos notariales, en actos protocolarios que pueden parecer fríos en las formas pero con enormes cargas simbólicas.
Designar herederos o repartir el legado es una cosa, y desheredar es otra bien distinta, muy contundente pero cada vez más común, aunque sea un mal trago. Así lo describe Garrido: «Desheredar es un acto jurídico pero también psicológico, muy duro para el testador, que muchas veces está psicológicamente afectado por esa decisión. No es una cláusula cualquiera, es algo muy íntimo en la esfera de las relaciones humanas, es la constatación de un fracaso».
Las cláusulas para desheredar son cada vez más comunes en los testamentos
Doblado apunta a un clima concreto que se genera en diciembre: «Hay una sensibilidad especial. Si estás con un problema de salud, sientes distintas las cosas ahora que en agosto, y entonces se da pie a percibir de otra forma situaciones de necesidad familiar». Es ahí cuando se ve si un familiar no ha estado a la alturas de las expectativas.
Para desheredar el testador solo debe acogerse a uno de los motivos establecidos por ley, ya que por lo general tiene que ver con esa ausencia de relación. No hay que demostrar nada. En todo caso, eso vendría en un posterior proceso judicial si algún heredero reclamara.
Aplazar "lo desagradable"
Paco Zapater, abogado con amplia experiencia en el ámbito de la familia, está habituado a la gestión del conflicto en el seno de los hogares: «Es un fenómeno paralelo con las separaciones y divorcios, que se dan bastante en los primeros meses del año. Este tiempo de reinicio es más dado a abordar estas cuestiones desagradables que se han ido procastinando».
Por un lado, estos desenlaces agrios se suelen posponer en el último tramo del año hacia el siguiente. Por el otro, «en los grandes ágapes familiares, con comida y bebida copiosas, los frenos fallan un poco y se dicen según qué cosas, se crea un ambiente más proclive al chispazo», relata Zapater.
Más allá de la Navidad, lo cierto es que desheredar, aunque pueda parecer un concepto muy extremo, se ha convertido en algo cada vez más habitual en los testamentos. «Además de que puede haber una crisis de valores, influyen las nuevas relaciones familiares. Hoy en día podemos tener varias familias a lo largo del tiempo y se puede perder el contacto con la primera. Estamos en una sociedad más dinámica, menos consolidada», diagnostica Garrido. Para este profesional, «ahora es muy normal que aparezca una desheredación en un testamento, porque estamos ante un nuevo paradigma de sociedad, se rompen las relaciones y los lazos, aumentan los testamentos en los que los padres desheredan».
La sociedad líquida
Valdés, desde las Terres de l’Ebre, cree que «desheredar es más habitual hoy en día porque la familia de toda la vida ha cambiado, hay más divorcios, las parejas no duran tanto tiempo, hay segundas y terceras relaciones, la normativa dispone estos instrumentos y la sociedad los utiliza». Es un reflejo más de la célebre sociedad líquida de Bauman.
"Hoy en día desheredar es más común, porque la familia ha cambiado mucho", indica el notario Andrés Valdés
Las notarías son siempre un reflejo de cómo evoluciona el mundo. También se ve en este tema, que no es inmune a lo que provocó la pandemia. Doblado tiene una teoría al respecto: «Desde la Covid la gente se ha vuelto más individualista o con más derecho a hacer lo que realmente tiene que hacer. Ahora hay una mayor voluntad de fijarse en uno mismo. Se busca, por decirlo de alguna manera, una mayor justicia para contigo mismo, y a la vez somos más impacientes. Estamos menos dispuestos a aguantar. Es decir, si un hijo se ha portado mal, no tenemos tanto problema en reconocerlo o recriminarlo».
Zapater, desde su punto de vista empírico en el ejercicio del derecho, apunta que «estamos en sociedades más complejas y las implicaciones extransanguíneas, los de fuera, de alguna forma perturban la lealtad de la sangre». El letrado cita, como corolario, una frase que vio en los Museos Vaticanos, algo así como ‘prohibido el exceso de vecindad’.