Los libros que el coronavirus frenó

Impacto en el sector editoral. Hablamos con editores, libreros y autores para conocer cómo les ha afectado

Ana Rivera

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Los clientes no fallan con la nueva normalidad en la Llibreria Adserà de la Rambla Nova de Tarragona.  FOTO: ALBA MARINÉ

Los clientes no fallan con la nueva normalidad en la Llibreria Adserà de la Rambla Nova de Tarragona. FOTO: ALBA MARINÉ

Un Sant Jordi anulado, editoriales suspendiendo lanzamientos, autores cancelando presentaciones, librerías cerradas... han sido algunos de los ingredientes con los que la industria literaria ha tenido que lidiar con motivo del coronavirus.

A muchas editoriales el confinamiento les ha llegado en el peor momento del año, cuando se proyecta la publicación de muchas novedades, sobre todo de cara a Sant Jordi, la fecha más importante del sector. Por ejemplo, el gigante Penguin Random House lanza esas fechas el 20% de las novedades de todo el año.

La desescalada también llega paulatinamente a la sede de Cossetània Edicions, en Valls. FOTO: Cossetània Edicions

Otro claro ejemplo lo vivimos muy de cerca con las editoriales locales: para Cossetània Edicions, con más de dos décadas de incesante trabajo, les ha supuesto rehacer todo su calendario editorial porque tenían libros ya distribuidos y otros que hubo que dejarlos en un almacén o en las librerías cerradas. «Además de todos los libros que ya teníamos impresos y por pagar, se nos ha sumado la pérdida de ingresos de una campaña tan importante como la de Sant Jordi. Es cierto que hemos tenido un aumento de venta online respecto a los meses de abril de años anteriores, pero eso sólo nos ha permitido recuperar una décima parte aproximadamente de lo que facturaríamos en un mes normal, lo que nos ha llevado a pedir un crédito ICO para no romper la cadena de pago», se sinceraba Jordi Ferré, director de 9 Grup Editorial, al que pertenece Cossetània.

El editor Manuel Rivera, a la cabeza de Silva Editorial, en una imagen de archivo. FOTO: cedida

Silva Editorial aún no ha hecho números. «Como decía Larra ‘escribir es llorar’. Pues editar en esta situación es llorar», sentencia Manuel Rivera, fundador y director de esta editorial que trabaja para el territorio, cuidando tanto los textos que publica como a sus autores. Rivera, erudito que se dedica a generar creatividad para el futuro cultural, se muestra crítico con el teletrabajo y el cierre de las administraciones porque cree que la comunicación se ve afectada. «Aunque creo que toda la cadena del libro está en riesgo y que ni el hombre más informado del planeta sabe qué va a pasar, hay puntos de alegría: somos gente romántica, resistente y artesanos de la cultura», explica concluyendo que «esto va a ser un ejercicio de resistencia y resiliencia».

Algunos de los autores y colaboradores del proyecto editorial local Piscina, un petit oceà. FOTO: Núria Rioné

Piscina, un petit oceà es un proyecto editorial liderado por Joan Rioné. Vinculado al grupo de teatro tarraconense Genovesa, están especializados en libros infantiles. A punto de cumplir sus diez años,  trabaja con mimo sus títulos: «todos los libros son km 0, ya que todos los procesos de creación son del territorio, desde la creación hasta la impresión», explica Rioné. A una editorial tan cálida, el parón ha supuesto posponer presentaciones y distribuciones, han sufrido impagos... «La cultura tiene la particularidad que es un mundo especialmente sensible», cuenta Rioné. «Pero no nos lamentamos, hay que ir paso a paso. Lo que no se puede parar nunca son las ganas de leer ni de hablar de la gente. Nosotros resistiremos».

Clientes en la Llibreria Adserà de Rambla Nova de Tarragona. Foto: Alba Mariné

No sólo las editoriales han recibido este impacto, también las librerías. Como explican desde la Llibreria Adserà, con Sant Jordi son los dos meses de más ventas de todo el año. «Hemos tenido que pararlo todo: firmas como Víctor Amela, Javier Castillo, la presentación de Pseudohistòria de Catalunya... y muchas novedades ya no saldrán hasta Navidad o, incluso, ni salgan», comenta Gertri Adserà. Aunque ellos han mantenido la venta online y este parón también les ha permitido darse a conocer mucho más en redes sociales, defienden un modelo de negocio tan especial: «Muchas ciudades querrían dos librerías como Adserà o La Capona, con tanto stock y años de experiencia, con profesionales que conocen perfectamente el mundo del libro y la lectura, que saben recomendar, encontrar, atender... No sé si se valora bastante».

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