Cabalgata de Reyes 2026
Tarragona se llena de magia con los Reyes: han pasado frío, sí, pero dicen que están acostumbrados
La capital se viste de gala para darle la bienvenida a los monarcas, que finalizan así un duro viaje desde el Lejano Oriente con la sorpresa de haberse encontrado con un regalo en forma de nieve. "Habéis sido muy buenas y buenos", confesaron

Los Reyes Magos en el Teatret del Serrallo.
Los Reyes Magos le comentaban esta tarde de lunes a un servidor que pocas cosas los sorprenden ya en materia de meteorología. Están curtidos, decían, mientras una brisa marina afilada como cuchilla les mordía el rostro en su avance solemne hacia el Serrallo. Allí, Tarragona los aguardaba despierta, ilusionada, con los brazos abiertos y el corazón en vilo.
No es poca cosa lo que arrastran a sus espaldas Melchor, Gaspar y Baltasar: años y años desde el lejano Oriente, cruzando desiertos inclementes, mesetas continentales y noches sin nombre. Aun así, la provincia los recibió por la mañana con una estampa inesperada. Una nevada silenciosa, casi de postal, que logró arrancarles una mueca de asombro.
"No la veía así desde hace más de veinte años", admitía Melchor, con la voz cargada de memoria, antes de reconocer que la experiencia le ha servido para no olvidar nunca la ropa de abrigo. A su lado, Gaspar confesaba que, para combatir el frío punzante de las noches del desierto, nada le reconforta tanto como releer una y otra vez las cartas que las niñas y los niños hacen llegar a través de los pajes reales.
Baltasar, consciente –aunque jamás lo dirá en voz alta– de que es el más querido, no lograba disimular un leve temblor de nervios. No por el frío, sino por la impaciencia dulce de quien sabe que está a punto de llegar a puerto, de cumplir, una vez más, con la promesa más antigua del mundo.
En el muelle los esperaba el alcalde, Rubén Viñuales, junto a la consellera de Cultura i Festes, Sandra Ramos, y el presidente de la Autoritat Portuària de Tarragona, Santiago J. Castellà. Con ellos compartieron confidencias, anécdotas del viaje y algún que otro secreto guardado bajo llave, pero con la seguridad de que "las niñas y niños de Tarragona han sido muy buenos", según los monarcas. Al menos, la mayoría.
Ramos no quiso dejar pasar la oportunidad de recordar a aquellas niñas y niños en situación de vulnerabilidad y avanzó que, según le había desvelado Castellà, al Port habían llegado pocos barcos de carbón. Este martes sabremos si es verdad.

Los paraguas son ya tradición.
Lo que sí que hubo fueron caramelos y esa particular batalla por conseguirlos. No faltaron a la cita los paraguas del revés para cazar cuantos más mejor. Seguro que la del 5 de enero es la tarde-noche con más sentadillas del año.