Caos ferroviario
Las Limitaciones Temporales de Velocidad en la red ferroviaria catalana se han duplicado desde 2018
Catorce tramos presentan afectaciones desde hace al menos ocho años y hay uno en mal estado desde 2005

Trabajos de Adif en el tramo de vía de Picamoixons a Reus
Las Limitaciones Temporales de Velocidad que aplica Adif en la red ferroviaria catalana a causa de afectaciones en la infraestructura se han duplicado desde finales de 2018, según se desprende de una comparativa entre distintos documentos publicados por el administrador ferroviario.
Así, en el informe publicado el 1 de octubre de 2018 constaban 90 tramos o puntos en los que los maquinistas estaban obligados a reducir la velocidad por deficiencias en la red, que en conjunto afectaban a 78,8 kilómetros. Esta semana son 179 los tramos con restricciones de velocidad, que afectan a 130 kilómetros. De los 90 tramos de 2018, catorce siguen apareciendo a día de hoy e incluso hay uno, en Raimat (Segrià), que figura desde 2005.
De los 90 puntos o segmentos ferroviarios con limitaciones temporales de velocidad que Adif fijaba en octubre de 2018, 42 se encontraban en la demarcación de Barcelona, 19 en Tarragona, 15 en Lleida y 14 en Girona. Según consta en otro informe de la última semana de febrero de 2023, el número de tramos afectados de la red ferroviaria era entonces de 103. No obstante, el número de kilómetros afectados se redujo de los 78,8 de 2018 a los 49,2 de 2023.
El repunte se ha producido en los últimos casi tres años, ya que esta semana el Documento Semanal de Limitaciones de Velocidad de Adif recoge 179 tramos que engloban hasta 130 kilómetros de restricciones. Casi el doble tanto de tramos como de kilómetros de vías afectadas respecto a hace cerca de ocho años. Por demarcaciones, el incremento de incidencias también es notable: en siete años y medio, Barcelona ha pasado de 42 tramos a 86; Tarragona, de 19 a 57; y Girona, de 14 a 28. La excepción es Lleida, que los ha reducido de 15 a 8, aunque en 2023 solo presentaba tres tramos con incidencias.
Todo ello supone un aumento de los tiempos de los trayectos. Cuantas más limitaciones de velocidad, más lento debe circular el convoy y, por tanto, más retrasos se acaban acumulando. A su vez, también implica problemas operativos, ya que si un maquinista tenía programados dos servicios y solo puede completar uno porque está obligado a circular más despacio, el operador ferroviario deberá acabar buscando un segundo maquinista para cubrir el trayecto. Además, si está previsto que un tren finalice su recorrido a una hora determinada y lo hace mucho más tarde, es posible que el siguiente trayecto también comience con demora.
Más de 20 años de temporalidad
Desde hace algunos años, Adif publica cada semana el Documento Semanal de Limitaciones de Velocidad. Se trata de un documento interno, de ámbito estatal, dirigido a las personas que trabajan de una u otra forma en la red ferroviaria. En él se detallan las afectaciones que obligan a los maquinistas a reducir la velocidad, la velocidad a la que se debe circular y los motivos de la incidencia. En ocasiones se trata de puntos concretos, pero en otros casos son tramos de varios kilómetros.
Anteriormente, como en el caso de 2018, el documento equivalente se denominaba Consigna Serie B y tenía la misma función, aunque con un nivel de detalle algo superior al actual. Uno de los datos que se ofrecía entonces y que ahora ya no aparece es la fecha de inicio de la incidencia.
De este modo, los tramos que en 2018 presentaban limitaciones temporales de velocidad, por lo general, ya las arrastraban desde hacía tiempo. De los catorce tramos que aparecían en el listado de entonces y que todavía no se han reparado, destaca especialmente el de Raimat. La restricción entró en vigor el 20 de febrero de 2005 por deficiencias en el estado de un terraplén en un tramo de 700 metros. En 2018, la indicación para los maquinistas era circular como máximo a 80 km/h. Actualmente deben hacerlo a 30 km/h y el documento añade la nota “terraplén riesgo alto”.
Entre Lleida y el límite con Aragón, a cuatro kilómetros del de Raimat, hay otros dos tramos que también presentan limitaciones de velocidad desde hace años, en este caso desde el 1 de septiembre de 2013. Ambos están encadenados, suman conjuntamente 440 metros y la incidencia también está relacionada con el estado de los terraplenes. En el primero, el límite está fijado en 30 km/h, mientras que en el segundo se puede circular a 50 km/h —aunque en 2018 era de 60 km/h—.
R15, R11 y R4, entre las históricamente más afectadas
La línea de Regionales que actualmente presenta más deficiencias es la R15, en concreto entre Riba-roja d’Ebre y Reus. A día de hoy, entre estas dos estaciones hay diecisiete tramos con limitaciones temporales de velocidad, mientras que en 2018 eran ocho. Con todo, solo hay un segmento que se mantiene afectado desde entonces: una trinchera en mal estado en Els Guiamets (Priorat) que obliga a los trenes a circular a 60 km/h durante 1,3 kilómetros.
En otros puntos, como en el tramo gerundense de la R11, en 2018 había hasta ocho segmentos con limitaciones temporales de velocidad que sumaban conjuntamente 5,6 kilómetros. En este caso, las restricciones en los puntos conflictivos se eliminaron, si bien actualmente han aparecido otras en lugares muy próximos, de modo que esta semana figuran dieciséis tramos en el documento de Adif.
Otro sector históricamente con falta de mantenimiento se encuentra en la R4, entre la estación dels Monjos y Castellbisbal. Entre estas dos paradas, en 2018 había ocho tramos con limitación temporal de velocidad, mientras que ahora son dieciocho, aunque solo uno se ha mantenido a lo largo del tiempo. Se trata de una de las restricciones situadas en Sant Sadurní d’Anoia, por donde los trenes deben circular más despacio desde el 10 de junio de 2018. Si entonces el tramo era de 700 metros, ahora alcanza 1,3 kilómetros y la velocidad máxima permitida ha bajado de 100 km/h a 60 km/h.
Del listado de 2018, solo hay una línea que ya no aparece como conflictiva en 2026. Se trata de la que une Reus, Constantí y Repsol Química, utilizada exclusivamente por las empresas químicas tarraconenses para transportar mercancías —en ocasiones peligrosas— desde sus fábricas. Hace ocho años, todo el trazado —10,3 kilómetros— tenía limitaciones de velocidad y actualmente Adif no tiene ninguna fijada.