Así se traslada una barraca de piedra seca en Banyeres del Penedès
Está en los terrenos donde una empresa tiene prevista una ampliación

Los trabajos para el traslado de la barraca
Es un trabajo de precisión. Piedra a piedra de manera milimétrica. Porque supone trasladar patrimonio, historia y paisaje.
Desde principios de diciembre entidades como El Rebló, que se creó en el Baix Penedès para proteger y divulgar el patrimonio de la piedra seca, y la Associació per a la Difusió de la Història de Santa Oliva (Adhso) trabajar para trasladar una barraca.

La barraca en los terrenos donde la empresa tiene previsto ampliar sus instalaciones

Los trabajos deben hacerse con precisión

Mediciones en el interior de la barraca
La construcción está en terrenos donde la empresa Esteve Química de Banyeres del Penedès tiene previsto ampliar sus instalaciones. Y tuvo claro que debía preservarse esa construcción. Por lo que facilita el traslado de la barraca.
No hay intervenciones anteriores similares, por lo que el trabajo que se realiza servirá de ejemplo a posibles otras acciones similares.

Los primero ha sido retirar la cubierta

La barraca sin su cubierta

El traslado se hace piedra a piedra
La construcciones de piedra seca están protegidas y catalogadas por la Unesco como Bien Cultural, por lo que la intervención se realiza con las máximas exigencias «protocolos legales, valoraciones patrimoniales, estudio arquitectónico, cata arqueológica, aplicación de nuevas tecnologías, desmontaje controlado y una reconstrucción fidedigna en terrenos públicos», señalan en Adhso
La barraca se lleva al parque del Pujolet de Banyeres para que tenga una gran visibilidad como elemento de patrimonio y que recuerda a un pasado agrícola. Posteriormente se hará divulgación de ese valor patrimonial.

La barraca irá al parque del Pujolet
En el Baix Penedès hay entre 1.500 y 2.000 barracas de piedra seca. Muchas están en zonas boscosas y bien conservadas. Otras se van reconstruyendo gracias al trabajo de voluntarios y entidades del patrimonio. Hay que sumar los muros y otras construcciones para las que se empleaban esas piedras y que hoy forman parte del paisaje del Penedès.
Para levantar esas construcciones se usaban las piedras retirada de los campos para ganar espacio para el cultivo. Servían de refugio a los agricultores y para guardar los aperos.