Turismo
El puente de agosto deja una ocupación del 95% en la Costa Daurada pese al calor sofocante
En la gran punta de la temporada, el sector ve que «todos los mercados funcionan» y espera aguantar un buen ritmo hasta octubre

Huéspedes cenando en la terraza del Hotel Casablanca de Salou, este fin de semana.
El puente de agosto es el gran pico de la temporada turística en la Costa Daurada y un termómetro de lo que vendrá, con la meta de la desestacionalización en el horizonte. Y esta vez, las previsiones del sector, que eran muy buenas, se han cumplido: «Cuando está tan en el centro de la campaña, es complicado que un puente represente una subida espectacular. Pero seguramente andábamos en porcentajes de ocupación del 85 o el 90% y ahora habremos alcanzado un 95% tanto en campings como en apartamentos y hoteles», valora Xavier Guardià, portavoz de la Federació Empresarial d’Hostaleria de Tarragona (FEHT).
A su vez, la Federació d’Associacions d’Empresaris d’Hostaleria de la Província de Tarragona (AEHT) ya había avanzado un aumento de las reservas de última hora y un «moderado optimismo» respecto al desarrollo global del verano, «similar al de 2024», con «estancias más cortas y un gasto más contenido por parte de los clientes».
Guardià especifica que, desde marzo, «todos los mercados están funcionando» y entra en detalles: «El británico ha recuperado por primera vez cifras de 2019, el irlandés se ha situado el cuarto y ha ocupado así el lugar que anteriormente había tenido el ruso, y el alemán, el belga o el holandés también han subido». Con estas impresiones sobre la mesa, todo apunta a que la temporada también «aguante bastante bien» hasta los meses de «octubre o noviembre» y, de esa forma, «se alargue con una ocupación interesante». Esa ha sido la tendencia de los últimos años y es «lo que todos buscamos», señala el portavoz de la FEHT.
La climatología ayuda a la costa
El 15 de agosto ha coincidido este 2025 con un rosario de olas de calor que ha sembrado el bochorno en la demarcación –ayer se registraron puntas de más de 43 grados–, ha puesto en alerta algunas zonas y ha llevado, incluso, a cerrar preventivamente recintos de gran interés turístico. ¿Qué impacto han tenido las altísimas temperaturas extremas en la afluencia a la Costa Daurada?
«Es una cuestión indiferente», sostiene Guardià, porque «se trata de algo que, más o menos, ocurre en todas partes con la diferencia de que, al final, aquí hay mar». «Probablemente esta climatología ayude un poco más a la costa que al interior», añade. Y señala que el territorio está «más preparado turísticamente que otros» para poder afrontar situaciones de este tipo. En este sentido, pone el ejemplo de los resorts: «La línea es equiparse cada vez más con piscinas, generar espacios para disfrutar aunque haga calor. Y, claro, tenemos el Mediterráneo, que es un mar amable», defiende.
En cuanto al perfil del visitante de este puente, no ha habido novedades. Ha llegado principalmente un público «muy familiar» que busca «cada vez más, actividades diversas», a las que el «amplio catálogo» de la destinación «tiene capacidad de responder atendiendo a la variedad de edades y gustos».