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Salud mental

De la tutela al abandono: Núria, la mujer de Calafell con esquizofrenia que sobrevivió como indigente

La familia denuncia la despreocupación de la Fundación Granadina de Tutela y reclama a la Justicia soluciones mientras su economía se hunde bajo gastos de manutención y cuidados

Núria vive ahora en una pensión de Cunit y la familia espera una ayuda pública antes de perder todos los ahorros.

Núria vive ahora en una pensión de Cunit y la familia espera una ayuda pública antes de perder todos los ahorros.Getty Images

Jordi Cabré
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La familia de Núria, una vecina de Calafell con un problema grave de salud mental, está en las últimas. No solo luchan para que esta paciente tenga una vida digna y un sostén económico que cada vez es más complicado, sino que están desesperados en una batalla judicial que empezó en 2024 y que a día de hoy todavía sigue sin resolverse.

Núria tiene 50 años y está enferma. Diferentes profesionales de salud mental le han diagnosticado esquizofrenia paranoide con transtorno de personalidad desde los 21 años. Su vida ha sido un calvario para ella misma, pero sin olvidarse de sus padres y hermana, que incluso tuvo que viajar a Gambia, en 2010, para traer a su hermana, donde residió una temporada. 

En el país africano, a Núria le cogió un brote psicótico muy fuerte en su casa y los vecinos se asustaron y avisaron a la policía. Al ser un país que no tiene recursos para gestionar esta enfermedad, avisaron a la policía, que la encerró en un calabozo de una comisaría de Gambia a la espera de que el secretario de embajada española en Gambia se pusiera en contacto con la familia para poder deportarla a España. 

Pero Gambia y España no tienen convenio de extradición y fue la familia, la que viajó a por ella para traerla de vuelta.

Fue a la vuelta de este rocambolesco viaje a África donde empezó el actual calvario de la familia de Calafell para poder ayudar a Núria y controlar su enfermedad. Todo con el fin de que pudiera tener una vida lo menos traumática posible.

Los mismos médicos que le han diagnosticado la esquizofrenia (sus brotes y su trastorno de personalidad van acompañados de agresividad) señalan que la enfermedad mental no ha de impedir a Núria el llevar una vida normalizada con un control y una supervisión para poder hacer frente a los brotes psicóticos.

Y en esta puerta a la esperanza, Núria vio como en la Alpujarra granadina (concretamente en un centro de salud mental de la localidad de Órgiva) se sentía mejor que en las diferentes ciudades catalanas y centros médicos de salud mental que la habían tratado antes de viajar a Gambia.

Su hermana se convirtió en su tutora a la vuelta de África, pero esta responsabilidad recayó a partir de 2010 en la Fundación Granadina de Tutela. La única responsabilidad que asumía esta entidad era el seguimiento farmacológico y que no saliera del territorio español, pero jamás se presentó (asegura la familia) al centro de salud mental de Órgiva para hacer ese seguimiento. "Es más, ni sabían dónde vivía, ni en qué estado porque nunca se presentaron", añade la familia de Núria.

La indigente en un cajero

La vida de esta familia de Calafell sufrió un shock en febrero de 2023, 13 años después de que Núria trasladara su vida a Granada. 

Conocieron por los medios de comunicación que una mujer se había encerrado en un cajero del Prat de Llobregat y generaba problemas con la clientela. Esta indigente era Núria, que sin que nadie supiera nada había recorrido 700 kilómetros para terminar sobreviviendo como mendiga en esta ciudad del cinturón de Barcelona. Nadie supo desde cuándo la paciente estaba lejos del radar de la Fundación de Granada y desde cuando mendigaba para sobrevivir.

La familia logró sacarla del cajero e ingresarla en Bellvitge primero y, después, en el Institut Pere Mata de Reus durante un tiempo. Su estado físico y mental estaban al límite. Mientras en ambos centros intentaban recuperar a Núria de ese brote sufrido, la familia -desesperada- intentaba explicarse como Núria, que debía estar vigilada en Granada, estaba a 700 kilómetros malviviendo como una indigente y allí nadie sabía nada ni asumía ninguna responsabilidad.

La negativa de asumir responsabilidades de la Fundación Granadina de Tutela, cuando se les exigió explicaciones de este abandono, impulsó a la familia a denunciar por la vía penal contra esta entidad andaluza por omisión de sus obligaciones y buscar a su vez una tutela pública para poder ayudar a Núria a rehacer su vida en un piso tutelado cerca de la familia, en Calafell.

La denuncia crimuinal entró en 2024 en los juzgados de El Vendrell y allí sigue a la espera de fechas. Paralelamente, a finales de enero del 2.026 hay la vista en los juzgados de El Vendrell para la remoción de tutela de la paciente.

Esta lentitud en el proceso judicial y la falta de ayuda pública para tratar a la paciente de salud mental es lo que está destrozando a esta familia de Calafell. Ellos están pagando de su bolsillo más de 2.200 euros al mes para que Núria tenga una habitación y comida en una pensión de Cunit y tuvieron que pagar durante 10 meses un piso en Calafell cuando la pensión estuvo cerrada.

Estos gastos económicos, añadidos a la manutención de la paciente, han dejado a la familia de Núria en una situación económica muy precaria. 

La familia explica que al ir a pedir ayuda a los asistentes sociales de Calafell, la respuesta fue que no podían ayudar en nada por qué estaba tutelada en Granada. En el centro de salud mental del Vendrell, donde estuvo unos meses, terminaron dándole la baja porque dejó de asistir.

La familia no podía obligarla a volver porqué actualmente no son sus tutores "así que no ya tenemos fuerza para nada, ni para ingresos involuntarios de Núria en caso de que le vengan nuevos brotes psicóticos", concluye la familia.

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