«El alumbrado público de Brises del Mar se apaga cuando caen cuatro gotas»

El Ayuntamiento de Altafulla cambiará los 178 puntos de luz de la urbanización con un presupuesto estimado de 440.000 euros a finales de 2022

Jordi Cabré

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El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá,  durante la sesión de control al Gobierno en el pleno del Senado. 
FOTO: EFE

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, durante la sesión de control al Gobierno en el pleno del Senado. 
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Los vecinos de la urbanización Brises del Mar de Altafulla tienen cierto parecido con el poblado galo de los héroes Astérix y Obélix. En ambos lugares, reales o ficticios, temen que el cielo les caiga encima. A los galos por superstición, a los altafullenses por miedo a quedarse a oscuras cuando las farolas de las diferentes calles se apagan de repente.

La urbanización tiene un problema histórico, lo admite el alcalde Jordi Molinera. Su entramado de calles construidas en la década de los años 60 del siglo pasado tiene una deficiente red de alumbrado público que se apaga demasiado a menudo y la mayoría de veces cuando caen cuatro gotas. El presidente de la asociación vecinal, José Medina «explica que las reparaciones que se han hacho hasta la fecha son puntuales, pero el problema está en una instalación deficiente».

En 2019, el actual gobierno de Altafulla puso sobre la mesa esta problemática para poder resolverla. Pidió una subvención a la Generalitat (mediante el Pla Únic d’Obres i Serveis, PUOISC)  por un importe de unos 230.000 euros, algo más de la mitad del coste real de la inversión. La ayuda aprobada fue de poco más de 82.000 euros. 

Ante esta ayuda recibida (muy inferior a lo esperado), los planes que tenía proyectados el consistorio tuvieron que actualizarse, ya que el presupuesto estimado es de 440.000 euros. Jordi Molinera señala que «tenemos claro que hay que resolver este problema histórico, pero por varios motivos nuesta intención es activarlo entre 2022 y 2023».

La pandemia

A la reducción económica de la subvención del PUOSC, se sumó la pandemia durante todo 2020. Molinera argumenta que la Covid-19 también ha sido un factor desestabilizador en todos los ámbitos como las obras pendientes en Brises del Mar.

En la urbanización hay dos grandes obras urgentes: la canalización del agua del Ebre para poner fin a la salinización del pozo municipal y el alumbrado. La primera debe activarse antes del próximo verano y luego, el Ayuntamiento  tiene intención de activar la modernización del alumbrado que se calcula que se puede ejecutar a caballo entre 2022 y 2023, admite el alcalde.

Movimientos de partidas

La urbanización de Altafulla tiene un total de 178 farolas cuyas conexiones sufren averías de forma constante y las reparaciones puntuales de la brigada no es la solución.

El Ayuntamiento tiene previsto redirigir una subvención de la Diputació de Tarragona (Pla d’Acció Municipal, PAM) de unos 150.000 euros (prevista para una remodelación de calles que se pospondrá para la otra legislatura) y acoplar a este dinero los 82.000 euros de la Generalitat. La cantidad que falta hasta los 440.000 estimados para ejecutar la obra «los pondrá el Ayuntamiento», concluye el alcalde. 

La asociación vecinal de Brises del Mar es escéptica a la previsión del Ayuntamiento. No es la primera vez que escuchan la renovación del alumbrado, pero éste sigue siendo obsoleto y en alguno puntos incluso fuera de normativa por contaminación lumínica. 

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