Escapadas
De ruta por Tarragona: caminar con el río
Esta semana el recorrido permite adentrarse en el paisaje fluvial del Delta y descubrir la huella de una navegación hoy desaparecida, ligada al último barco de vapor que surcó el Ebre. Un paseo sencillo, que invita a caminar con calma

Sendero del Camí de l’Anita.
Caminar junto al río es una forma de leer el territorio. El ritmo es otro, el paisaje se abre sin prisas y la historia aparece en pequeños detalles: un camino paralelo al agua, un embarcadero, un panel informativo que detiene la marcha. En el tramo final del riu Ebre, estos elementos se combinan en itinerarios pensados para pasear, observar y comprender el entorno. En la ruta de esta semana, el recorrido permite adentrarse en el paisaje fluvial del Delta y descubrir la huella de una navegación hoy desaparecida, ligada al último barco de vapor que surcó el río. Un paseo sencillo, sin desnivel y bien acondicionado, que invita a caminar con calma mientras el río sigue su curso.
Instrucciones de la ruta
Estacionamos en el embarcador de Sant Jaume d’Enveja, que ofrece aparcamiento gratuito a la orilla del río. Desde aquí arranca el camino en dirección al pueblo de Balada, en un itinerario de ida y vuelta. Es una de las tres Rutes dels colors de la localidad, en concreto la de color azul, llamada el Camí de l’Anita. Tal y como indica la web de turismo de Sant Jaume d’Enveja, la ruta discurre por un camino sombrío, sin desnivel y protegido por barandillas de madera. El trazado es claro y evidente. Si queremos alargar la caminata, basta con seguir por el Camí de Sirga.
Dificultad de la ruta
Determinar la dificultad de una ruta ya es de por sí una dificultad. Por suerte, existen escalas de graduación que establecen la dureza a partir de factores observables. El Método SENDIF, creado por la Taula de Camins de l’Alt Pirineu i Aran, sostiene que la dificultad de un itinerario de senderismo depende, por una parte, del esfuerzo físico que este supone y, por otra parte, de los obstáculos que presenta el camino.

El puente de Lo Passador.
Desde el punto de vista de la dificultad física, esta ruta es de dureza fácil: 6,22 kilómetros de distancia y apenas 17 metros de desnivel positivo, una cifra meramente anecdótica. En cuanto al recorrido, no presenta dificultades técnicas reseñables, aunque conviene mantener la atención, ya que el Camí de Sirga es compartido con ciclistas.
Completar este itinerario de ida y vuelta requiere 1 hora y 26 minutos en movimiento, que se convierten en 1 hora y 47 minutos si añadimos el 25% de margen para las paradas. El cálculo se ha hecho con un ritmo aproximado de 4 km/h en llano, 300 m/h de ascenso y 400 m/h de descenso, un paso asequible para la mayoría de los senderistas. De todos modos, puede que sea más si consultamos los paneles informativos del itinerario, como aquel que nos presenta el Vapor Anita.

Baliza del itinerario.
La historia de un mito
La ruta nos descubre la historia del último barco de vapor que navegó por el riu Ebre, entre 1855 y 1929. Según el panel informativo del mirador, el Vapor Anita “va ser construït a Tortosa, per encàrrec de Luis G. Pons, empresari barceloní propietari de l’illa de Buda”. Si seguimos leyendo el panel, descubrimos que la embarcación se hundió en este mismo lugar durante la riada de 1937. Años más tarde, en 1956, se llevó a cabo un intento de extracción que no tuvo éxito. Ya a finales del siglo XX, el Museu de les Terres de l’Ebre promovió su localización, hallándose enterrado en el extremo este de la isla de Gràcia, la misma que divisamos al otro lado del río. De titularidad privada, se accede a ella por un puente de la ruta. Puede aprenderse más de la historia de la embarcación gracias al libro El Vapor Anita, la historia d’un mite.

El mirador de l’Anita.
Descubrir el Montsià
A lo largo y ancho de la provincia de Tarragona encontramos rutas asequibles, como la presente, que discurren entre bosques de ribera. Es el caso del espacio natural de Els Ullals de Baltasar, una suerte de pantano en el que se cuentan más de cuarenta pequeños estanques o surgencias de aguas subterráneas, alimentadas por las sierras próximas: el Montsià, Cardó-Boix o el Parc Natural dels Ports.

Vistas de los campos.
De igual modo, desde prácticamente cualquier punto de la comarca del Montsià se divisa una montaña coronada por una escultura del Sagrado Corazón: el Montsianell (292 m), que forma parte de la Serra del Montsià, la misma en la que se encuentra la harto conocida Foradada del Montsià. Las rutas que ascienden a ambos puntos son más exigentes que el Camí de Sirga o Els Ullals, pero recompensan con vistas del Delta de l’Ebre.