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Aloma Rodríguez reseña 'Calendario de poetas', de Michelle Grangaud
Un año siguiendo a personajes y autores

Este año ha sido prolífico en diarios: el del filósofo Jacques Brosse, La alegría del momento, registraba un año empezando el 15 de marzo; la escritora canadiense Sheila Heti redujo diez años de diarios de 500.000 palabras a 50.000 y sustituyó el orden cronológico por el alfabético. También ha habido experimentos, como Feliz año. 365 días / 365 diaristas, artefacto ideado por Esteban Feune de Colombi para crear un año natural con entradas de diario de otros –con Marc Caellas ha escrito Gracias totales un ensayo sobre el acto de agradecer compuesto a base de intercambios y lleno de citas de otros escritores–.
Calendario de poetas, de Michelle Grangaud, propone un almanaque siguiendo el orden del año natural y va apuntalando cada día con curiosidades relacionadas con el mundo literario: puede tratarse de una anécdota protagonizada por un escritor (un 22 de octubre, Jean-Paul Sartre rechaza el Nobel), pero también por personajes ficticios: un 26 de marzo, “Tristram Shandy observa que llueve, entre las nueve y las diez de la mañana”.

- Título: Calendario de poetas
- Autor: Michelle Grangaud
- Traductores: Mateo Piere Avit Ferrero y Pablo Martín Sánchez
- Editorial: La Navaja Suiza
Michelle Grangaud (Argel, 1941 - Brie-Comte-Robert, 2022) formó parte del OuLiPo (Taller de literatura potencial, el mismo del que era miembro Perec) desde 1995 y es autora de libros como Memento-fragments, Souvenirs de ma vie collective o Calendrier des fêtes nationales, segunda parte de este Calendario de poetas. La traducción viene firmada a cuatro manos: Mateo Pierre Avit Ferrero y Pablo Martín Sánchez, miembro de OuLiPo. El libro incluye un índice onomástico de personajes y autores citados que permite seguir a Perec: un frío 29 de enero sale del cine (Los juegos de la condesa) y le cuesta abrir el coche y un 27 de abril, es paracaidista en prácticas en el campo de Astra de Pau, en los Pirineos. Un 4 de septiembre, “A las seis de la mañana, Paul Valéry pasea a orillas del mar, justo cuando acaba de declararse la guerra. ‘Menuda distancia entre lo que sé y lo que veo’”. No faltan lecturas: Jünger lee a Conan Doyle y “se da cuenta de que, a partir de cierta edad, incluso las buenas novelas policiacas aburren”; un 19 de diciembre Proust concluye que Dumas “escribía bien pero no tenía imaginación”. Hay algún que otro hecho asombroso, como el de un 24 de octubre en el que “En Charlottesville, Faulkner sigue bebiendo y no se desemborracha”.
Calendario de poetas es un libro para jugar que permite asomarse a la vida cotidiana de los autores y descubrir el imaginario sentimental de su autora.