Fútbol
El Nàstic vuelve a sangrar: seis goles encajados y la defensa en el punto de mira
Los granas encajan seis tantos en dos jornadas y reabren un debate que parecía cerrado tras el triunfo ante el Cartagena

El Nàstic ha encajado seis goles en los dos últimos partidos.
Deshiscencia. Así se le llama, en el argot médico, a lo que sucede cuando una herida se reabre. Ocurre cuando los bordes de una herida, especialmente quirúrgica, se separan, dejando expuestos tejidos internos y aumentando el riesgo de infección y de complicaciones graves. Es curioso cómo una situación clínica puede servir para analizar la situación actual del Nàstic de Tarragona.
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El club grana es ese paciente que abandonó la UCI para pasar a planta, pero que ha visto cómo su pronóstico ha vuelto a ser grave. La herida grana es una defensa que, tras ofrecer síntomas de mejoría, ha vuelto a las andadas. Se han encajado seis goles en los dos últimos partidos ante dos equipos que han destrozado a un conjunto tarraconense que ha vuelto a exhibir sus miserias y sus carencias.
Parralo no frena la sangría
Cristóbal Parralo aterrizó en un conjunto grana que navegaba en un mar de dudas. Un equipo que no era capaz de ser fuerte en su propia área y que provocaba que sus partidos dependieran en exceso de la pegada en ataque. En las diez primeras fechas, las que tuvo Luis César como técnico grana, el Nàstic solo pudo dejar la portería a cero en tres ocasiones. La media era muy baja y el técnico cordobés dejó claro desde un inicio que su equipo debía ser mucho más contundente, porque sin roscos en el marcador propio suele ser complicado acceder a la victoria.
El debut de Parralo con el Nàstic reflejó todos los males granas. Un partido en el que los tarraconenses encajaron tres goles, todos evitables, y que permitió al nuevo técnico realizar un diagnóstico claro. Javier Manjarín, segundo entrenador grana, que ese día se sentó en el banquillo del Enrique Roca por la sanción que arrastraba Parralo de la pasada temporada, argumentó la derrota dando unas claves que meses después siguen en pie: «Nos ha faltado firmeza en esas dos acciones cerca de nuestra área. No podemos permitir que un rival, con dos jugadas, te meta dos goles».
Seguimos con esa falta de contundencia y, cuando no eres contundente ni en defensa ni en ataque, es muy difícil ganar un partido
Esas declaraciones bien servirían para definir la derrota ante el Torremolinos. De hecho, esta vez fue el propio Parralo el que argumentó algo similar en sus declaraciones tras el tropiezo: «Seguimos con esa falta de contundencia y, cuando no eres contundente ni en defensa ni en ataque, es muy difícil ganar un partido». Fue un choque en el que el rival, al igual que el Antequera, no sometió, pero tampoco le hizo falta. El Nàstic es un equipo al que con poco se le hace mucho daño. La mayoría de los goles vienen precedidos de acciones individuales en las que siempre hay una mejora posible.
Sorprende este bajón grana, ya que el 2-0 frente al Cartagena de hace tres jornadas parecía iniciar una nueva era. El Cartagena, uno de los equipos con más arsenal ofensivo de la categoría, no hizo cosquillas a un equipo grana que parecía haber encontrado esa ansiada contundencia defensiva. Camus y Delgado se mostraban cada vez más consistentes en los flancos, y David Alba y César Morgado ofrecían mejores sensaciones en el centro de la zaga. Ya llevaban muchos partidos juntos y el entendimiento era cada vez mayor.
Cambio de piezas, idéntica fragilidad
Sin embargo, la derrota en Antequera reabrió el debate y la lesión de Morgado antes del duelo frente al Torremolinos provocó un cambio en la retaguardia que no favoreció a los de Parralo. Enric Pujol y Álvaro García fue la zaga elegida, pero no pudo suturar una herida que cada vez se hace más grande. El Nàstic lleva seis goles encajados en los dos últimos partidos y ya acumula un total de 26 goles en contra en 18 jornadas, un dato que solo iguala el Betis Deportivo, colista del grupo.
El Nàstic vive horas muy bajas, en las que la defensa del equipo vuelve a estar en la diana y con total merecimiento. Con esos registros en contra es imposible seguir soñando con cotas mayores. Más bien, todo lo contrario.