El análisis
El Nàstic de Tarragona pasa de la convicción a la caída: ¿qué ha fallado en menos de un mes?
Tras una racha de victorias que ilusionó a la afición, el equipo de Parralo ha sufrido un inesperado descenso en su rendimiento, volviendo a caer en errores defensivos y falta de personalidad que amenazan sus aspiraciones de ascenso.

Parralo en la banda del Nou Estadi Costa Daurada.
El Nàstic de Tarragona ha encendido las luces de alarma con su segunda derrota consecutiva y la primera del 2026, tras perder en Torremolinos frente al Juventud Torremolinos en un partido para olvidar. Perder dos partidos seguidos en esta categoría no es el verdadero motivo de preocupación, sino la forma en que se han perdido ambos encuentros. El conjunto grana ha vuelto a ser un equipo frágil, temeroso y sin personalidad, que cede ante un rival que percibe su miedo y lo aprovecha. Además, defensivamente, el Nàstic es ahora el peor equipo de todo el grupo.
Deportes
El Nàstic de Tarragona cae 2–0 en Torremolinos y empieza 2026 con los males de siempre
Juanfran Moreno
El diagnóstico es claro y contundente. Ojalá pudiéramos escribir líneas similares a las de hace tres jornadas, tras el partido frente al Cartagena, donde el Nàstic brilló con su mejor versión de la temporada. En ese encuentro, el equipo dominó en todos los aspectos del juego, fue valiente y ambicioso, y terminó la jornada en puestos de play-off, disparando la ilusión de una afición que volvía a ver mariposas en el estómago. Aquella victoria representaba una racha de tres victorias y dos empates, sumando un total de cinco partidos sin perder. "Esto sí es el Nàstic", rezaba el titular de aquella crónica. Hoy, ese sentimiento ha desaparecido y, en su lugar, la frase "Esto no es el Nàstic" refleja la cruda realidad.
¿Qué ha sucedido en este corto lapso de tiempo? Dos derrotas más han dejado claro que aquella racha de victorias fue solo un espejismo. No se puede decir que el equipo fuera una ilusión, ya que durante muchos minutos mostró su potencial, pero la resurrección no fue eterna. El Nàstic ha vuelto a caer en sus errores del pasado. Parralo logró sacar al equipo de la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos), pero apenas unas semanas después, el equipo ha sufrido una recaída que lo ha devuelto a una situación crítica. Los síntomas siguen siendo los mismos: un equipo que no domina las áreas y que ha convertido su fase defensiva en un martirio, dejando a los rivales con libertad para sacar provecho de sus debilidades.
O damos un paso adelante o somos un equipo mediocre
La derrota en Torremolinos ha hecho mucho daño. Solo bastó con escuchar las palabras de Cristóbal Parralo y Dani Rebollo para comprender la gravedad del estado emocional del vestuario. El técnico grana fue tajante en sus declaraciones, dejando claro que este Nàstic no va a ninguna parte si sigue en esa dirección. Pero las palabras más contundentes llegaron de un portero del equipo, Dani Rebollo, quien habló sin tapujos. "O damos un paso adelante o somos un equipo mediocre", afirmó el portero. Además, agregó: "Creo que el club debe tomar decisiones en el mercado que considero importantes" y "Nos falta liderazgo y contundencia". Estas palabras, producto del calentón, no dejan de ser cercanas a la realidad del vestuario.
El Nàstic se encuentra en una situación crítica. Ha despertado viejos fantasmas del pasado, y el tiempo sigue corriendo. Llegará un punto en el que el margen de error será inexistente. Hablar de la primera plaza debería ser temerario, pero en esta categoría, ganar tres partidos seguidos puede devolver la esperanza. Lo que está claro es que con la imagen de los dos últimos encuentros, mejor comenzar a mirar hacia abajo que hacia arriba.
Deportes
Parralo muy duro con el Nàstic tras la derrota en Torremolinos: "No podemos ser tan blandos"
Juanfran Moreno
Esto no es el Nàstic que nos prometieron, y lo más llamativo es que Cristóbal Parralo es el menos culpable de todos. A veces, ni con toda la intención del mundo, se puede revertir la situación. La falta de talento es un problema que no se soluciona solo con intensidad. La intensidad se ha convertido en una excusa que oculta la falta de soluciones tácticas y defensivas.