La URV relaciona la dieta rica en grasas saturadas con el Alzheimer

Un estudio explica el vínculo entre la obesidad, la diabetes tipo 2 y este tipo de demencia

24 abril 2024 08:42 | Actualizado a 24 abril 2024 10:18
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Un equipo investigador liderado por la Universidad Rovira i Virgili (URV) ha descubierto el mecanismo que relaciona una alimentación rica en grasas saturadas con el Alzheimer. La investigación se ha centrado en ver cómo esta dieta afecta a unas moléculas que se encuentran en la sangre y otros tejidos como el cerebro, y que actúan como marcadores y reguladores de la enfermedad.

El estudio lo ha liderado la catedrática del Departamento de Bioquímica y Biotecnología Mònica Bulló, del grupo de investigación Nutrición y Salud Metabólica (NuMeH) y del Centro de Tecnología Ambiental, Alimentaria y Toxicológica (TecnATox) de la URV, en colaboración con el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV), el CIBERobn y la Universidad de Barcelona.

Los resultados se han publicado en la revista Nutrients.

El estudio es un avance en la posible prevención y tratamiento de la enfermedad

La investigación se realizó en un modelo de ratones que desarrolla la enfermedad de Alzheimer en edad adulta. Para ello, el equipo investigador analizó la expresión de 15 microARNs (miRNAs), pequeñas moléculas de ARN que desempeñan un papel crucial en la regulación genética, tanto en el plasma como en tejidos cerebrales. Se examinaron los cambios en los microARNs relacionados con la insulina en modelos de ratones con predisposición al Alzheimer y sin que seguían una dieta alta en grasas, sobre todo de tipo saturado.

Los resultados demostraron que empeoraba su metabolismo después de seguir esta dieta durante seis meses, con un incremento significativo del peso corporal y una peor respuesta a la glucosa y la insulina, que son características similares a la obesidad y la diabetes tipo 2 en personas. Además, se observó una alteración de varios microARNs tanto en la sangre como en el cerebro. «Los resultados ofrecen nuevas dianas para la posible prevención y tratamiento de la enfermedad», apunta la investigadora Mònica Bulló.

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