El Reus confirma su regreso en un curso para la esperanza

Han logrado ser finalistas de la Copa y la OK Liga con una plantilla que tiene una media de edad de solo 24 años

19 junio 2022 19:00 | Actualizado a 20 junio 2022 07:00
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Era un año de incertezas para el Reus el que comenzaba. Su proyecto estaba en pleno cambio, aunque conservaba la figura de Jordi García delante de él. El club rojinegro diseñó una plantilla que mantenía el bloque de las últimas temporadas, pero que había perdido a su gran baluarte ofensivo el curso pasado como era Alex Rodríguez que se marchaba al Liceo.

En ningún momento se puso nerviosa la entidad reusense con esta baja. Se interiorizó y se trabajó en alternativas. El Reus ya no es una potencia económica que pueda competir contra el FC Barcelona, el propio Liceo o los principales equipos portugueses. Pero eso no es una excusa y ante la falta de recursos económicos tira de imaginación y scouting. Lo demostró este pasado estío cuando firmó a Checco Compagno y Martí Zapater. Ambos han ofrecido firmes argumentos para considerarles piezas claves en el presente y en el futuro. Uno desatando el caos ofensivo y el otro frenando al rival con sus paradas. David Gelmà fue la otra incorporación del verano. Un delantero que se ha terminado ganando muchos minutos en la pista porque no escatima esfuerzos y tiene el oficio del gol bien aprendido (20 goles este curso). Más allá de estas incorporaciones, el Reus también tiró de la cantera para pelear contra gigantes. Diego Rojas y Ferran Giménez se han consolidado en el primer equipo tras unos meses de adaptación. Han superado el paso de Primera Catalana a la élite del hockey con creces y ya son considerados dos piezas básicas en la rotación.

Los primeros meses fueron un constante aprendizaje para un grupo que comenzó a detectar sus virtudes y defectos. Compitieron conscientes de ellos. Ganaron y perdieron y fueron forjando poco a poco un espíritu colectivo que meses daría sus frutos.

Por si a la plantilla le faltaba algún elemento, el mercado de invierno fue un paraíso para el Reus. Encontró un tesoro inesperado. Fue Sergi Aragonès que se desvinculó del Benfica y eligió el proyecto rojinegro a pesar de contar con un fuerte interés del Liceo.

Nadie fue consciente en un principio de lo que iba a suponer ese movimiento, pero pocas semanas después ya no se dudaba de que los reusenses habían hecho el fichaje de la ventana de invierno.

Aragonès, salto cualitativo

Aragonès le dio un salto de calidad y competitividad al equipo de Jordi García y el horizonte del equipo tomó otro techo. Con el Reus ya muy madurado, llegó el final de la temporada con lo títulos en juego. La Golden Cup no fue un buen torneo, ya que se cayó en fase de grupos, pero en aquel equipo se veían signos de crecimiento y sobre todo de proyección. Había jugadores que andaban cerca de la explosión y en el momento en el que sucediera, el Reus no le iba a temer a nadie.

El golpe en la mesa llegó en la Copa del Rey. Lleida fue el escenario elegido por los chicos de Jordi García para alzar la mano. Derrotaron en cuartos al Liceo en un triunfo espectacular y en semifinales derrotaron al Lleida que actuaba como anfitrión. En la final cayeron ante el FC Barcelona (4-0) en un partido en el que con el 0-0 metieron el susto en varias ocasiones, pero no le dio. En todo caso, sirvió como lección.

Si la Copa del Rey fue un aviso, los play-off de la OK Liga han sido ya una constatación absoluta de que el Reus ha vuelto. Un torneo en el que los rojinegros han ganado años de experiencia porque han aprendido en pocas semanas lo que a veces cuesta aprender en años.

Debutaron en cuartos ante el Lleida. Perdieron el primer partido en casa, ganaron el segundo en la bocina de la segunda prórroga en Lleida y se llevaron el tercero y definitivo.

La gran machada llegaría en semifinales. Inimaginable. Los rojinegros eliminaron al Barça (2-3) silenciando el Palau Blaugrana en el Maracanazo del Hockey. Fin a ocho años de dictadura azulgrana tras el regreso del formato del play-off.

En la final ante el Liceo se ha sido inferior. Probablemente ha sido un reto que ha pillado a los rojinegros ya muy mermados física y mentalmente.

Sin embargo, ya nadie discute que ahora al Reus hay que volver a colocarlo en la primera línea. 24 años de media tiene su plantilla y no preveé bajas de alto calibre este verano. El futuro es suyo.

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