Combatir la corrupción sin recurrir al «y tú más»

19 marzo 2024 18:46 | Actualizado a 20 marzo 2024 14:00
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Decía Nelson Mandela que «ojo por ojo y el mundo acabará ciego». Quizá se pueda extrapolar esa frase a nuestra realidad, marcada por casos de corrupción que no cesan y por el «y tú más» como arma de defensa, por un lado, y arrojadiza, por el otro.

Hace tiempo que en este país el debate político civilizado ha sido sustituido por una permanente bronca tabernaria, caracterizada por un insufrible ruido en el que, a medida que se elevan los decibelios, solo se oyen los exabruptos.

La presunta corrupción en el entorno del Gobierno por el caso Koldo y una inspección por fraude fiscal a la pareja de Isabel Díaz Ayuso han reabierto la caja de los truenos, si es que alguna vez se había cerrado.

PSOE y PP se comportan como si esclarecer los hechos, que debería ser lo esencial, les importara menos que manchar al rival con reproches

Lo lamentable es que los dos grandes partidos, PSOE y PP, se comportan como si el esclarecimiento de los hechos, que debería ser lo esencial, les importara menos que manchar al rival con reproches que le desgasten ante la opinión pública.

Pero, aunque el día a día se empeñe en demostrar lo contrario, no todo vale en la disputa partidista, inmersa sin tapujos en el uso implacable del ventilador para esparcir la basura ajena y ocultar entre tanto ruido la propia. Incluso las sospechas han llegado a salpicar a las mujeres de Pedro Sánchez y de Alberto Núñez Feijóo.

Los incendiarios debates al respecto han destacado por la pobreza argumental y por una sobreactuación que ha añadido pestilencia al chapoteo en el fango que ha sustituido al intercambio de propuestas para mejorar la calidad del sistema democrático.

Esta espiral daña el prestigio de las instituciones y alimenta la desafección hacia la política, lo que genera un caldo de cultivo ideal para los populismos.

Las fuerzas políticas están obligadas a llegar hasta el fondo de escándalos que cuestionan el buen uso del dinero de todos, lo que implica una sincera colaboración con la justicia, y a adoptar las medidas oportunas para que no se repitan.

La corrupción es una lacra inaceptable venga de donde venga, y es obligación de los partidos erradicarla de su seno y combatirla con todas las armas a su alcance.

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