El Carme, Mare Molas, Niloga y el Casc Antic estrenarán cámaras este año

La videovigilancia de cuatro plazas pendientes saldrá a concurso antes de que acabe el mandato. La del Víctor, ligada a la peatonalización

25 febrero 2023 20:42 | Actualizado a 26 febrero 2023 07:00
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Las cámaras de vigilancia se extenderán a otras cuatro plazas de la ciudad este 2023. Dispositivos conectados con la Guàrdia Urbana se instalarán en la plaza del Baluard, dentro del Casc Antic; la de la Cultura de la Pau, en el barrio Mare Molas; la de la Patacada, que forma parte de El Carme; y la de Anton Borrell, en el barrio Niloga.

Las ubicaciones no son nuevas. Las cuatro integran la cuarta fase de la implantación del Plan de Videovigilancia de Reus, que debería haberse materializado hace cerca de un año y que parece, por fin, desencallarse.

Fuentes municipales consultadas indican al Diari que el despliegue no se ha paralizado, sino que «sigue según lo programado», y especifican que «está previsto que la licitación pública» para esos aparatos «tenga lugar antes de que acabe el mandato». «Es la intención», añaden, que las cámaras puedan estar colocadas durante este año, entendiendo que su puesta en marcha queda sujeta a la tramitación de las autorizaciones para grabar.

Sobre la demora, el Ayuntamiento señala que «se han priorizado otras licitaciones», aunque asegura que igualmente «el compromiso se mantiene vigente».

Pero, además de estas cuatro plazas, la cuarta fase del Plan de Videovigilancia contemplaba un quinto punto para equiparlo con cámaras, la plaza del Víctor, en el barrio Ample. Las mismas fuentes apuntan que «la licitación en la que se trabaja incluye el Baluard, la Cultura de la Pau, la Patacada y Anton Borrell», y que «el proyecto de reforma de la plaza del Víctor también prevé videovigilancia, pero aparte». No ofrecen información sobre el calendario.

Al frente de la Associació de Veïns Reus Nord, que abarca la plaza del Víctor, Josep Ramon Ferré explica que «entiendo que las cámaras están vinculada a la obra de pacificación del tráfico que se está ejecutando en toda esta zona y que se compaginarán para no tener que levantar las calles varias veces», aunque «no sabemos cuándo las van a instalar».

Aparatos de este tipo, opina Ferré, «pueden ser una ayuda contra el incivismo y, si las ponen, debe de ser que sirven». Sin embargo, «sí es verdad que en los últimos tiempos la situación en la plaza ha mejorado y afortunadamente no tenemos, al menos, problemas del nivel de los que teníamos», celebra.

Del Plan de Videovigilancia, la concejala de Seguretat, Dolors Vázquez, explica que «avanzamos en su despliegue porque el sistema de grabación mediante cámaras en la vía pública y en equipamientos municipales es un valor añadido y un complemento del servicio de patrullaje de proximidad». «Las cámaras ayudan a aumentar la sensación de seguridad del vecindario y representan un elemento disuasorio que es muy importante en el ámbito de la seguridad ciudadana», añade, y dice que «se trata de una herramienta que funciona bien y ayuda mucho».

Cuando los dispositivos lleguen a estas cuatro plazas más la del Víctor, Reus contará con una veintena de zonas videovigiladas. Las cámaras que ya están operando han comportado la inversión de alrededor de 90.000 euros. El Raval de Santa Anna es uno de los últimos puntos donde se armaron aparatos, unos meses atrás, y el Ayuntamiento está pendiente de las licencias. La Hispània también las contempla.

Las primeras cumplen cinco años

Las primeras cámaras del Plan, que se enclavaron en los pasajes de las Vírgenes, en Mas Abelló, a finales de 2017, ya tienen cinco años cumplidos. Preguntado sobre su efectividad, el presidente de la Associació de Veïns I de Maig, Eduardo Navas, comenta que los dispositivos «están ahí pero, para que sirvan, tiene que haber agentes que los miren e intervengan si es necesario».

«A veces, ocurren cosas y no viene nadie. Han quemado coches, hay trapicheo... Están las cámaras ahí mismo, ¿y qué?», se pregunta el líder vecinal. Navas cuenta que «quisiéramos que se les sacara partido y que nos pusieran algunas en la calle principal de Mas Pellicer, pero nos dicen que hay que pedir permisos y que es muy complicado, aunque en otras zonas vemos que sí que las hay. Siempre nos ponen excusas».

En el Carme, donde ya tienen videovigilancia en la calle del Vent pero esperan más, el presidente de la Associació de Veïns L’Harmonia del Carme, Josep Machado, lamenta que «hace tiempo que se prometieron las de la Patacada y tampoco vemos demasiado bien que se hayan priorizado otras licitaciones porque esto estaba planificado antes».

«Las cámaras hacen falta porque la esa plaza es un punto por donde pasa mucha gente, hay mucha juventud y es fácil que, si allí se mueve droga, los chicos y chicas puedan dejarse llevar y acabar cayendo en ella», valora Machado.

Por otro lado, en cuanto a la calle del Vent, el presidente de L’Harmonia del Carme avanza que «tenemos que informarnos porque, recientemente, hubo un robo en un negocio y, cuando el propietario pidió que se revisasen las cámaras, parece ser que la policía le dijo que no funcionaban. Debemos ver si es así porque, si las ponen, deben estar en marcha».

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