El lunes se cumplieron cien años de la muerte de Lenin, el fundador de la URSS. Fallecido en raras circunstancias a los 53 años, millones de personas fueron a sus funerales, pese a un frío de hasta 30 bajo cero, y su cuerpo exhumado fue enterrado en un mausoleo.
Josep Pla, enviado como periodista por La Publicitat a Moscú, fue acogido allí por Andreu Nin. Sus crónicas será mejor olvidarlas. Profetizó que la URSS sería un éxito económico, que Trotski tenía futuro y que el sistema penitenciario era modélico. En realidad Lenin estimuló las torturas carcelarias y los fusilamientos de adversarios, práctica que Stalin elevó a la perfección, dejando un reguero de millones de muertos.
Un Lenin ya enfermo calificó a Stalin de «bruto», pero se quedó corto.