El Pizza Meter volvió a acertar el pasado 2 de enero, poco antes de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro a manos de Estados Unidos. De nuevo, como ha sucedido en otras ocasiones, las pizzerías alrededor del Pentágono aumentaron su actividad de manera inusual, prediciendo una crisis global con epicentro en Washington. Sucedió igual cuando Israel lanzó, con apoyo de la Casa Blanca, su ataque aéreo masivo contra Irán. En previsión a una noche larga de trabajo, funcionarios del Pentágono se lanzaron a pedir pizzas para alimentar a analistas, militares y espías. «More busy than usual», se leía en la ficha de Google Maps de muchos locales. Horas después: ataque sorpresa sobre Teherán.
No me consta que haya un Pizza Meter asociado a Moscú o Teherán, pero debería. Quizá habría que echar un ojo a la actividad en los puestos de borsch cercanos al Kremlin, o a los restaurantes de kebab contiguos al cuartel general de la Guardia Revolucionaria Islámica. Lo digo porque suenan tambores de guerra en Próximo Oriente, e iraníes, americanos y rusos están metidos hasta la coronilla.
Hace semanas que me llegan rumores de un posible ataque masivo iraní contra Israel... Y un ataque americano contra Irán también suena con fuerza. No me extrañaría: el régimen de los ayatolás no iba a olvidar tan fácilmente la embestida israelí de junio del año pasado, que destruyó buena parte de la infraestructura balística de Irán y eliminó a figuras clave de sus fuerzas armadas y programa nuclear. Y Trump amenaza desde hace días con intervenir en Irán si siguen las matanzas de civiles, que protestan por la asfixiante crisis económica que vive el país.
De momento, a falta de una subida en las ventas de comida rápida local, se habla de la evacuación de personal diplomático ruso en suelo israelí. Según datos abiertos de seguimiento de vuelos, al menos tres aviones militares rusos han viajado de Tel Aviv a Rusia desde el 7 de enero. Medios israelíes también dicen que Irán se está abasteciendo de carburante para misiles a través de China. En dirección contraria, no hay muchos datos. De momento, ni siquiera hay bombarderos americanos en Próximo Oriento. Habrá que estar atentos a las pizzas.