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¿Por qué no se llena el pantano de Siurana?

La poca lluvia, una cuenca pequeña y el transvase de agua hasta Riudecanyes son algunos de los motivos que explican que este pantano todavía se encuentre a la cola de Catalunya

El pantano de Siurana se mantiene por debajo del 50%, a pesar que las lluvias de estas últimas semanas si que han ayudado a llenar otros pantanos.Oliver Sena

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El embalse de Siurana sigue siendo uno de los más tensionados de Catalunya a pesar de las lluvias registradas en los últimos meses. Si bien es cierto que el pantano ha experimentado una ligera subida del nivel del agua, las reservas se mantienen lejos de su capacidad total y el sistema continúa en una situación de fragilidad. Las causas son dobles: una pluviometría limitada en el Priorat y el todavía activo —y cuestionado— trasvase de agua hacia el embalse de Riudecanyes.

El pantano más grande del Priorat se ha mantenido durante muchos meses oscilando en diferentes cifras, pero siempre por debajo del 20 %. Ahora, tras las lluvias registradas en las comarcas de Tarragona desde las fiestas de Navidad, el embalse ha logrado remontar hasta el 46 % de su capacidad, aunque continúa en la cola de los pantanos gestionados por la Agencia Catalana del Agua.

Cuenca pequeña y poca lluvia

El río Siurana drena una cuenca relativamente reducida y con una pluviometría irregular, todavía más en el contexto de cambio climático en el que nos encontramos. Esto hace que, incluso en episodios de lluvias destacables, la aportación real de agua al pantano sea limitada. A ello se suma la gran capacidad del embalse de Siurana, que alcanza los 12 hectómetros cúbicos, más del doble de agua que el de Riudecanyes. Este factor también dificulta el llenado del pantano.

Según los colectivos del territorio, un solo episodio de lluvias no puede compensar décadas de extracción continuada y de un uso intensivo del recurso. La recuperación del sistema fluvial, insisten, requiere estabilidad, tiempo y un cambio en el modelo de gestión.

Trasvase a Riudecanyes

A la falta estructural de agua se añade el factor clave del trasvase del Siurana hacia el embalse de Riudecanyes, regulado por una concesión histórica. Este mecanismo permite derivar una parte importante del agua del río hacia el Baix Camp.

Cuando las reservas mejoran mínimamente, el sistema de trasvase se reactiva, lo que dificulta que el embalse de Siurana pueda consolidar una recuperación sostenida. Este modelo ha generado durante décadas un conflicto entre el Priorat y la Comunidad de Regantes del Pantano de Riudecanyes, especialmente en contextos de sequía prolongada.

La Plataforma Riu Siurana Viu, que defiende la preservación del río y del agua para el Priorat, considera que la situación actual es el reflejo de «un modelo de gestión caduco».

Según explica Lluís Garcia, portavoz de la plataforma, «que se esté desembalsando agua de Riudecanyes hacia el mar mientras se continúa captando agua del Siurana es una contradicción absoluta». Garcia recuerda que el embalse de Siurana «apenas supera el 40 % de su capacidad» y afirma que esto demuestra que «no hay un problema de falta de agua, sino de mala gestión y de prioridades equivocadas» por parte de los regantes de Riudecanyes.

En cuanto al estado del río y del pantano, Garcia reconoce que las últimas lluvias han tenido efectos positivos, pero advierte que «después de tantos años de expolio, un episodio puntual no es suficiente para renaturalizar el río». Además, denuncia que el embalse está gestionado «de espaldas al territorio», sin tener en cuenta las protecciones ambientales ni las necesidades de los municipios del Priorat.

Críticas al riego

La plataforma también se muestra muy crítica con la posibilidad de que la Comunidad de Regantes del Pantano de Riudecanyes vuelva a plantear un «riego normal» basado en desembalses desde Siurana. «Es incomprensible e irresponsable», asegura Garcia.

Según el colectivo, no se puede hablar de normalidad cuando el río no dispone de un caudal ecológico digno, varios pueblos del Priorat tienen problemas de abastecimiento y el pantano continúa gestionándose al límite. Además, alertan de que todavía no está claro a dónde va a parar exactamente toda el agua que se deriva hacia Riudecanyes.

La plataforma recuerda que la concesión de 1935 obliga a dejar un caudal mínimo de 200 litros por segundo río abajo y que el protocolo de modificación firmado en 2001 no se ajusta a la normativa vigente. «El río y sus ecosistemas necesitan esta agua para sobrevivir», defienden.

Conflicto estructural

Desde la Plataforma Riu Siurana Viu insisten en que el problema del pantano no es puntual ni exclusivamente climático, sino estructural. Reclaman respeto por el río, garantizar el agua a los pueblos del Priorat, aplicar la Directiva Marco del Agua y apostar por las alternativas ya existentes en el Baix Camp para reducir la dependencia del Siurana.

«Se trata de poner fin a un modelo injusto que dura casi un siglo», concluye Garcia.