Los desafíos de la operación bikini
Consejos. Evitar excesos alimenticios y practicar deporte, claves para mantener la línea de cara a las vacaciones

El verano es tiempo de disfrutar, pero en ocasiones también de excesos.
Con la llegada del verano, las playas y las piscinas son un hervidero de gente. Y seamos sinceros, después de llevar unos meses preparándonos para ponernos el bañador y lucir cuerpo, a nadie le gusta ver que podríamos perder lo conseguido en muy poco tiempo, es por ello que debemos conocer a qué retos nos enfrentamos este verano para mantener la línea.
A la hora de empezar la ‘operación bikini’, debemos saber que las prisas nunca son buenas consejeras. Normalmente, este tipo de técnicas van pocas veces ligadas a la salud, porque su premisa de base es lograr resultados rápidos a cualquier precio: dietas milagro ultrarestrictivas, pastillas de origen desconocido o efectos impredecibles, y un ejercicio extenuante poco adaptado con alto riesgo de lesiones.
A pesar de esto, ciertas personas ya tienen esta operación como una tradición o costumbre que debe ejecutarse cada año, sí o sí. Seguramente, estas personas lo hagan para sentirse mejor consigo mismas, después de sentirse culpables por haber estado todo el año viviendo a cuerpo rey, en lo que a alimentación se refiere.
Si es verdad que la ciencia ha demostrado que el 95% de las dietas restrictivas no funcionan y el 90% de la gente que adelgaza con métodos poco ortodoxos ha recuperado lo perdido poco tiempo después, lo ideal es adelgazar con salud, planteándonos una ‘operación bikini’ a largo plazo y con unos objetivos realistas y aprovechar el verano y el tiempo libre para conseguir y mantener un estilo de vida activo, donde la alimentación y la actividad física vayan de la mano, acompañadas de una visión positiva y supervisión profesional para el correcto desarrollo.
Todas aquellas personas que se adhieren a este tipo de prácticas, que tienen solera, esperan que con la llegada del verano se puedan permitir ciertos caprichos como recompensa por unos meses de escasez alimentaria y ejercicio físico constante. De esta manera, no es muy difícil de imaginar, acabarán recuperando todo lo conseguido, o incluso algún kilito de regalo.
Por lo tanto, ¿qué consejos debemos mantener durante estos próximos meses para no perder todo lo ganado? A continuación os mostramos siete consejos que podéis seguir para mantener la línea a la vez que disfrutáis de la época estival.
Una rutina deportiva
Hay que seguir una estricta rutina de deporte, hay que aprovechar los días de playa o piscina para pasear, nadar o practicar algún deporte acuático, pues ayudará a mantener tu físico a la vez que te sentirás más saludable y energético.
Cuidado con los helados
El dulce por excelencia durante los meses de mayor calor es, sin duda alguna, el helado... Son un placer, pero no se debe abusar de ellos. Una buena alternativa es optar por helados de frutas naturales e incluso hacerlos tú mismo en casa, como un sorbete de sandía, helado natural de plátano o granizado de limón, son algunas de las opciones que puedes tener en cuenta.
Optar por comidas ligeras
Por lo general, el verano nos proporciona más tiempo libre y un mayor número de planes, siempre de la mano de comidas y cenas con amigos, los siete días de la semana. Intenta optar por aquellos platos típicos de la estación, frescos y sanísimos como las ensaladas, el gazpacho o los zumos. Y cambia el pescado frito por unos espetos a la brasa que, además de estar riquísimos, aportan una gran cantidad de nutrientes.
Más agua y menos alcohol
La hidratación en verano es clave, pero chiringuito y cervecita parece que van de la mano. El alcohol es una de las bebidas que más engordan, por sus calorías vacías, junto a los zumos y los refrescos azucarados o edulcorantes, que deben tener un consumo más anecdótico. No es necesario que cierres el grifo completamente, pero intenta controlar su consumo, optar por bebidas más saludables como el vino (rebajado con gaseosa, mejor) y combinarlo bebiendo mucha agua. Puedes combinarla con mental, limón o pepino, que además de refrescarte es la mejor aliada para mantener la energía y lucir radiante.
Objetivos realistas
Otro de los retos al que nos enfrentamos cuando iniciamos una dieta para reducir nuestro peso, es proponernos unos objetivos realistas, tanto a corto como a largo plazo. Esto reducirá el riesgo de frustración por fracaso y favorecerá el mantenimiento de los hábitos y el control del peso en el tiempo. Para bajar de peso es necesario realizar una dieta en la que se consuma una cantidad óptima y balanceada de energía y de nutrientes. No es recomendable excluir alimentos o saltarse comidas, por lo que el objetivo será comprender que esto solo nos generará problemas tanto en salud física como en el ámbito emocional, con mayores niveles de ansiedad, irritabilidad y frustración. Es muy importante huir de las dietas milagro que se extienden por la red, dado que suelen ser deficitarias en ciertos nutrientes, siendo lo ideal acudir a un dietista-nutricionista para obtener un plan personalizado y adaptado a nuestra situación.
Menos picoteo
Otro riesgo de la operación ‘bikini’ es el efecto rebote, pasar de un extremo al otro, dándonos un libertinaje gastronómico tras meses de hambre, pero quién no picotea nada entre horas con este sol abrasador... ese aperitivo entre amigos, antes de la comida o a media tarde. No es que no puedas picotear, sino que debes hacerlo escogiendo los elementos perfectos para evitar un mal escenario a largo plazo. Unas aceitunas o unos snacks saludables, la mejor alternativa a los tradicionales. También puedes incrementar la ingesta de frutas, verduras y hortalizas y priorizar los alimentos frescos, dejando de lado los ultraprocesados.
Ojo con las vacaciones
Es importante planificarlas, no solo el lugar a donde queramos ir o aquellos planes que queramos hacer, también hay que tener en cuenta el cuidado de nuestra salud y su actual estado. Si estamos por encima de nuestro peso, lo mejor que podemos hacer es evitar, en la medida de lo posible, opciones de ‘todo incluido’ y hoteles con buffet libre, ya que incitan a comer más de la cuenta. A la hora de acudir a un restaurante, se aconseja optar por pedir a la carta en vez de menú, donde la ingesta suele ser superior, favoreciendo la ganancia de peso. También se recomienda comer por raciones, y no por tapas, para no ceder ante la variedad. Se puede optar por alimentos más saciantes con menor aporte de calorías, como carnes a la brasa, marisco, pulpo y verduras asadas.
Cada persona debe decidir el camino que quiere llevar y cómo quiere tratar a su cuerpo. Independientemente del camino tomado, si tratas bien a tu cuerpo, él te tratará bien a ti. Tal y como dice la cita latina: mens sana in corpore sano.