Sucesos
Así te roban en Tarragona: mucho cuidado cuando sacas la tarjeta de crédito
Los Mossos d’Esquadra alertan de un aumento de estafas y hurtos a personas mayores en cajeros en varios municipios de la provincia, como Tarragona, Vilallonga del Camp o La Pobla de Montornès

Una tarjeta de crédito.
Los Mossos d’Esquadra han detectado un repunte de estafas y hurtos vinculados a la obtención de tarjetas bancarias y números PIN en diferentes municipios de la provincia de Tarragona. Las víctimas preferidas: personas mayores, muchas veces solas, que acuden al cajero o a hacer la compra.
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Un responsable de la Unitat d’Investigació de Tarragona, del Grup d’Estafes i Fraus de los Mossos, explica al Diari que se trata de una tipología muy concreta: «Los autores buscan cajeros automáticos y seleccionan víctimas de edad avanzada que estén solas. Esa es su prioridad».
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El método es simple, pero eficaz. Los delincuentes se colocan detrás de la víctima en el cajero para observar el número PIN. «Lo que buscan es captar la numeración para, posteriormente, en la vía pública, aprovechar zonas de concurrencia y hurtarles la tarjeta», detalla el mosso.
La víctima, a menudo una persona mayor de 70 años, suele guardar el dinero o la libreta bancaria en el bolsillo exterior del pantalón o en el bolso, lo que facilita el robo posterior. «Son personas que van a comprar al mercado, y los ladrones son muy hábiles. A veces trabajan con un cómplice que les espera fuera del cajero», añaden desde la policía catalana.
Cajeros interiores o exteriores
Esta modalidad de hurto se da tanto en cajeros interiores como exteriores. En la provincia de Tarragona se detecta al menos un caso por semana, con una fuerte incidencia en Tarragona ciudad, La Pobla de Montornès y Vilallonga del Camp.
Una vez consiguen la tarjeta, los ladrones intentan extraer el máximo posible: «Van sacando dinero en distintos cajeros hasta descubrir el límite. Si la víctima no se da cuenta, al día siguiente el límite diario se resetea y vuelven a hacerlo. A veces consiguen hasta 600 euros», señalan fuentes policiales.
Evitan la violencia
Los delincuentes especializados en este tipo de hurtos son, en muchos casos, grupos itinerantes procedentes de fuera del país. «Evitan el contacto físico para que el delito se considere hurto o estafa, no robo con violencia, lo que implica penas menores», explican los Mossos.
Aunque este tipo de delitos no es nuevo, sí se ha registrado un aumento en los últimos meses, sin llegar a un nivel de alarma. «El problema es que muchas víctimas tienen PIN con patrones muy simples, como 5555 o 1234. Es preferible usar combinaciones aleatorias», subrayan desde el Grup d’Estafes i Fraus.
En supermercados
Una segunda modalidad ocurre en grandes superficies comerciales —como Lidl, Mercadona o Carrefour— donde los ladrones observan a las víctimas mientras pagan. Memorizar el PIN es el primer paso. Luego las siguen hasta el aparcamiento y, con ayuda de uno o dos cómplices, las distraen para robarles la tarjeta o el monedero.
«Uno de ellos avisa de que se le han caído las llaves o las monedas al suelo, mientras otro aprovecha para sustraer la cartera», detallan los Mossos. En ocasiones las tarjetas son recuperadas, ya bloqueadas, o los monederos aparecen abandonados en papeleras.
La versión tecnológica
Existe una tercera variante, más reciente y tecnológica. En este caso, las víctimas son asaltadas en aparcamientos o en el propio supermercado. Los ladrones roban el bolso o el móvil, y con ello acceden a las aplicaciones de banca digital.
«Por eso insistimos en la importancia de tener siempre una clave de bloqueo en el teléfono», advierten los agentes. Sin esa protección, los delincuentes pueden entrar fácilmente en las cuentas y vaciar los saldos.
Las investigaciones de estos casos son largas y complejas, tal y como aseguran desde la policía catalana: «Se trata de víctimas mayores, lo que requiere tiempo y sensibilidad. Además, acaba resultando difícil que los autores acaben ingresando en prisión, ya que los delitos sin violencia tienen penas leves».
Desarticulado un grupo criminal
Los Mossos han desarticulado recientemente El segundo grupo, también con base en Reus, se dedicaba a robar tarjetas de crédito para realizar extracciones de dinero o compras. A finales de septiembre, tres víctimas denunciaron movimientos no autorizados en sus cuentas: extracciones en cajeros, transferencias a cuentas en Rumanía y compras en tiendas físicas y en línea.
La suma total del botín superó los 13.600 euros. Los Mossos d’Esquadra detuvieron a dos hombres de 29 y 49 años, quienes seleccionaban a su futura víctima, la seguían y le robaban la cartera mediante técnicas de distracción. «Su ámbito de actuación se centraba en el Camp de Tarragona y otros puntos de Catalunya, como Girona», detallan fuentes policiales relacionadas con el caso.
Los tres detenidos del primer grupo pasaron a disposición judicial el pasado 10 de octubre, mientras que los dos miembros del segundo lo hicieron el jueves siguiente. Las investigaciones siguen abiertas para localizar a otros implicados.