Sucesos

Tribunales

Condenados ocho miembros de un grupo que cultivaba marihuana en Perafort para venderla en Barcelona

La Audiencia Provincial ha impuesto un año y medio de prisión, además de 300.000 euros de multa

Una agente en una de las plantaciones.

Una agente en una de las plantaciones.CNP

Àngel Juanpere

Creado:

Actualizado:

Los ochos miembros de un clan que se dedicaba al cultivo de marihuana en la pedanía de Puigdelfí (Perafort) y que posteriormente vendían en Barcelona –y cuyo dinero conseguido se blanqueaba a través de una restaurante de la Ciudad Condal– han sido condenados por la Audiencia Provincial de Tarragona. Las defensas y el fiscal llegaron a un acuerdo sobre las penas. A los ocho se les ha impuesto nueve meses de prisión y multa de 300.000 euros por un delito contra la salud pública de sustancias que no causan grave daño a la salud, de notoria importancia. Hay que añadir nueve meses más por un delito de constitución y organización criminal para siete de ellos ya que para el responsable de la trama son nueve meses y 22 días.

Además, tanto este responsable como su madre han sido condenadas a pagar una multa de 6.000 euros y una indemnización de 284.454 euros por un delito leve de defraudación de fluido eléctrico.

La sentencia declara que el clan, desde 2014 hasta noviembre de 2019, se dedicaba al cultivo indoor, elaboración y tráfico de marihuana y sus derivados. Llevaba a cabo el proceso de cultivo, transporte y venta al consumidor final.

En diversos inmuebles

La actividad de cultivo se realizaba en diversos inmuebles de Puigdelfí.

El principal acusado residía en Barcelona, donde regentaba un restaurante en el mismo bloque donde vivía. Él se encargaba de las funciones de dirección de los restantes acusados en lo relativo a todas las fases del proceso, sin perjuicio de llevar a cabo personalmente labores de cultivo o procesamiento en Puigdelfí. 

También se ocupaba del control, cuidado y transporte de los productos procesados, trasladando la sustancia obtenida hasta Barcelona. Allí era introducida en el mercado ilícito a través de una asociación cannábica.

La presidencia de dicha entidad la ostentaba otra acusada. También figuraban como investigados –y ahora condenados– el secretario, el tesorero, un trabajador y el encargado –hacía el procesamiento final y distribución de la droga–.

La encargada del cuidado y vigilancia de las plantaciones era una mujer, madre del anterior encausado. Dicha tarea la realizaba con otra persona –ya fallecida– y de otra, que se dedicaba al cuidado y mantenimiento de las plantaciones.

Llamada anónima

Como consecuencia de la investigación –que se inició después de recibir una llamada anónima– a principios de noviembre de 2019 se realizaron registros en cuatro domicilios de Puigdelfí, tres de Barcelona y en la asociación cannábica de la Ciudad Condal.

La cantidad de cogollos intervenidos –que se encontraban secos y preparados para su venta– pesaban 76,357 kilos, que habrían obtenido en el mercado ilícito un valor de 387.893 euros. También se incautaron 3.3.73 plantas vivas –cada una puede dar 60 gramos–, con valor de 1.028.090 euros y 1.780 gramos de hachís, que habrían alcanzado 10.414 euros.

Hay que sumar los 4.109 unidades de porro en la asociación cannábica que, como eran vendidos a 2,50 euros, suponían un valor de 10.272 euros. Finalmente se hallaron 249 gramos de resina de hachís, con un valor de 10.414 euros. La cantidad total asciende a 1.440.045 euros.

El principal acusado, a efectos de ocultar los cuantiosos beneficios económicos derivados de su actividad ilícita, satisfizo los pagos regulares de los préstamos que tenía mediante el dinero obtenido de la venta de droga.

En dos de los domicilios de Puigdelfí dedicados al cultivo de marihuana, la electricidad estaba pinchada, con un perjuicio económico para Endesa de 284.454 euros.

tracking