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Turismo al alza en Tarragona: ocupación cercana al 95 % y auge del kayak en el Ebre

Las actividades de alquiler de kayak en el tramo final del Ebre y en el Delta esperan mantener el crecimiento de usuarios

Piscina del hotel Estival Centurion de Cambrils

Piscina del hotel Estival Centurion de CambrilsACN

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El sector turístico del Camp de Tarragona afronta el mes de agosto con previsiones optimistas, hasta el punto de alcanzar las cifras de ocupación y visitantes “prepandémicas”, en línea con lo conseguido en 2024. Así lo ha adelantado, en declaraciones a la ACN, el portavoz de la Federació Empresarial d'Hostaleria i Turisme de Tarragona (FEHT), Xavier Guardià. Según indica, los alojamientos que han tenido entre un 70 % y un 80 % de ocupación en julio podrían ver aumentada esa cifra hasta el 90 % o 95 %, aunque las estancias, en general, podrían acortarse.

En las Terres de l'Ebre, sectores como el del alquiler de embarcaciones no motorizadas para navegar por el Ebre y el Delta confían en seguir incrementando las cifras de las últimas temporadas, atrayendo también a visitantes de otras partes de España y de Europa.

Guardià ha precisado que se trata de cifras medias que engloban hoteles, apartamentos y campings, aunque pueden variar significativamente entre establecimientos. Todo esto se explica, en buena medida, por la recuperación del mercado británico, que cayó a raíz del Brexit, pero que ya se sitúa en niveles similares a los de 2019. Este retorno, según Guardià, se debe a que se trata de “un destino maduro”, que ofrece “buen alojamiento, buena sanidad, buena movilidad y seguridad”, factores que hacen que los clientes repitan.

Además del Brexit, el portavoz también pone el foco en la quiebra del touroperador Thomas Cook, que desestructuró la llegada de turistas británicos a la Costa Daurada. En este sentido, valora positivamente el papel que ahora juega el aeropuerto de Reus, cercano a las zonas de alojamiento y que permite a los visitantes “disfrutar de unas vacaciones tranquilas”.

Por otro lado, el mercado irlandés sigue creciendo año tras año, mientras que los principales mercados —el español y el francés— se mantienen estables. En cuanto al turismo nacional, los hoteleros detectan un ligero cambio de comportamiento: “En julio, el español sigue siendo algo reticente a venir, porque se centra mucho en escapadas antes y después de la temporada, y en las vacaciones largas de agosto. Cada vez cuesta más llenar julio”, apunta.

Respecto al nivel de gasto de los turistas, Guardià comenta que el contexto económico de países como Inglaterra, Alemania o Francia —marcado por recortes y recesión— “se tiene que notar”. Así, desde el año pasado, han percibido “estancias algo más cortas”. “Hay gente que en lugar de venir siete días, quizá viene cinco; o quizá pasan los mismos días que antes, pero gastan menos”, ejemplifica.

Otro motivo es el ligero aumento de precios: “El coste de la vida ha subido y eso puede estar reduciendo un poco el gasto diario en restaurantes, comercios y toda la actividad turística”, argumenta. En cuanto a los precios de los alojamientos, “son similares a los del año pasado y también muy variables”, es decir, que pueden cambiar mucho de una semana a otra.

Más kayaks por el Ebre

En las Terres de l'Ebre, una de las actividades turísticas en crecimiento en los últimos años es el alquiler de piraguas y kayaks para navegar por el tramo final del río y por el Delta. El presidente de la Asociación de Empresas de Navegación Activa de las Terres de l'Ebre (AENATE), Raül Sabaté, confía en superar esta temporada los 32.000 usuarios registrados durante 2024.

Aunque la actividad se extiende a lo largo de todo el año, el verano aporta una parte importante del volumen de visitantes. “Cada año tenemos más turistas, más gente que nos conoce, que pernocta en la costa y se adentra hacia el interior, gente que va expresamente al Delta o que conoce rutas largas, de cuatro días por el río, o que hace tramos muy concretos”. Es el caso del grupo de Hugo Alfonso, que ha venido desde Donosti para recorrer el tramo final del Ebre, desde Ascó hasta Riumar, en tres días y medio. “Un amigo nos dijo que le había encantado y a nosotros nos encanta el deporte o las actividades como remar y descubrir nuevas zonas. Nos atrajo la idea”, explican antes de empezar.

Desde 2020, a raíz de la pandemia, aumentó el número de usuarios del área metropolitana, también atraídos por el patrimonio cultural, la gastronomía o las actividades deportivas en la naturaleza del interior de las Tierras del Ebre. Cada vez son más los visitantes de otras partes de España y de Europa —especialmente británicos, franceses y holandeses—. “Hay británicos que vienen y descubren que es una actividad de naturaleza muy poco masificada”, destaca Sabaté.

Según el presidente de AENATE y administrador de la empresa Rogles Aventura, las catorce empresas que operan en los 150 kilómetros del río, entre la zona de la Pobla de Massaluca (en el embalse de Riba-roja) y La Ràpita, en pleno Delta, ofrecen unas mil plazas en embarcaciones de alquiler sin motor.

En este contexto, Sabaté considera que, después de haber apostado por un río navegable “pensando solo” en embarcaciones a motor, la administración debería ahora apostar también por fomentar las actividades sin motor, dotando a las orillas del Ebre de servicios básicos como baños, señalización adecuada y prevención del vandalismo en los espacios fluviales.

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