Literatura
Joan Cavallé: "Cuando muere una lengua, muere una concepción del mundo"
Ya está a la vente su obra "Qui em cremarà la casa? Rèquiem per una llengua morta", una representación de la volatilidad de las lenguas y en consecuencia, de las culturas

Lectura dramatizada de la obra en La Casa de les Lletres, en Tarragona, en mayo.
La facilidad de perder una lengua y en consecuencia, toda una cultura. Este es el eje central de la obra Qui cremarà la casa? Rèquiem per una llengua morta, del escritor tarraconense Joan Cavallé, que ya está a la venta.
Oni y Awki son los personajes principales de la obra. Dos indígenas ancianos procedentes de una cultura aislada de la zona del Pacífico. En busca de su hijo Evu y fruto de la deforestación de su pueblo, se trasladan a una casa en condiciones desfavorables ubicada en Tarragona.
La pareja se adentra en la cultura occidental y, por lo tanto, en lo que supone otro mundo para ellos, pues son las dos únicas personas que hablan la lengua con la que se comunican, y tan solo ellos comparten la misma cultura. Oni fallece al inicio de la obra y esto deja solo a Awki, hablando una lengua que solo él conoce y viviendo una cultura totalmente incomprensible para el resto del mundo.
A lo largo de la obra, el resto de personajes tratan de comprender a Awki, pero nadie resulta capaz de hacerlo, pues al morir su pareja, tan solo él mantiene con vida tanto la lengua como el estilo de vida.
Joan Cavallé expresa la dificultad de construir un lenguaje propio de unas personas culturalmente alejadas a nosotros. En la historia, los personajes tienen que hablar un catalán distinto al habitual, "un catalán determinado utilizando un lenguaje y contracciones muy primarias y esenciales", explica el escritor.
La obra representa, a través de un microcosmos, la realidad actual. "Hoy en día existen aproximadamente siete mil lenguas y cada año mueren unas cuantas" explica Cavallé. La problemática reside en la cantidad de personas que habla cada lengua, pues hay algunas que tan solo comparten "dos, cinco o cien personas, y tienen una posibilidad de supervivencia de muy pocos años".
El escritor cuenta que al escribir esta historia confirmó que "cada lengua es el receptáculo de una cultura y cuando muere una lengua muere una concepción del mundo". Se inspiró en una historia real. Explica que convivió con personas en esta misma situación, pero trató de reproducirlo sin aludir a ninguna cultura determinada.
En mayo se organizó una lectura dramatizada de la obra, en La Casa de les Lletres, en Tarragona y también el 25 de julio en la Escena Germinal 2025 de Alcover.
El escritor explica que se está trabajando para que se pueda representar teatralmente la próxima temporada.