Tarragona

Tragedia en las vías

Corte de la autopista AP-7: segundo día de problemas en las carreteras entre Tarragona y Barcelona

La interrupción ferroviaria y el cierre del tramo entre Martorell y Sant Sadurní d’Anoia provoca largas retenciones en la A-2 y afecta de lleno a los desplazamientos desde el Camp de Tarragona

Colas en la autopista AP-7.

Colas en la autopista AP-7.acn

Vicente M. Izquierdo

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Los accesos a Barcelona y los principales corredores de conexión con el Camp de Tarragona han vuelto a registrar este jueves importantes retenciones por segundo día consecutivo, a causa de la paralización del servicio de Rodalies tras el accidente ferroviario de Gelida y del corte de la autopista AP-7 en sentido sur, una vía clave para la movilidad entre Tarragona y el área metropolitana.

El cierre afecta a un tramo de 22 kilómetros de la AP-7, entre Martorell y Sant Sadurní d’Anoia, en todos los carriles en dirección sur, y se mantendrá “durante unos días”, según informó la Generalitat, debido al riesgo de hundimiento de la infraestructura que sostiene la autopista en la zona donde se produjo el siniestro ferroviario, que causó una víctima mortal.

Esta situación ha tenido un impacto directo en los desplazamientos desde el Camp de Tarragona, donde numerosos conductores se han visto obligados a buscar rutas alternativas para acceder a Barcelona ante la falta de trenes y el cierre de uno de los principales ejes viarios del país. Los desvíos se están realizando principalmente por la A-2, con conexiones posteriores hacia la C-15, la N-340, la C-32 por el litoral, así como la C-25 hacia el interior.

Según datos del Servei Català de Trànsit, la A-2 ha sido la vía más afectada, llegando a acumular hasta 18 kilómetros de colas durante la mañana. Poco antes de las diez, la situación había mejorado, aunque todavía se registraban retenciones de más de cinco kilómetros en algunos tramos del Baix Llobregat, consecuencia del elevado volumen de vehículos procedentes tanto del área de Tarragona como del Penedès.

La combinación del colapso ferroviario en Rodalies y el corte prolongado de la AP-7 mantiene la movilidad bajo mínimos y genera especial preocupación entre los usuarios habituales que se desplazan diariamente entre Tarragona, el Penedès y Barcelona.

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