Seguridad
El kit de emergencias y el auge de la colapsología: «Los gobiernos ya no saben protegernos»
Varios expertos analizan cómo el temor creciente a una dana, a un nuevo apagón o incluso a una guerra ha cambiado el mundo. Hasta el caos ferroviario ha vuelto vulnerable al ciudadano: «El miedo ha trastocado nuestra sociedad»
Dinero en efectivo, agua embotellada, radio a pilas, documentación o medicinas, entre los objetos que deben integrar el kit de supervivencia, según la Generalitat.
El aumento de personas que se apuntan a cursos de supervivencia para afrontar catástrofes ha hecho que el preparacionismo, antes visto como algo excéntrico y prácticamente reducido a un pequeño nicho de mercado, se haya expandido en Tarragona. Ahora la concatenación de amenazas y los mensajes de las instituciones emplazando a la ciudadanía a autoprotegerse han cambiado el escenario. Todos estas tendencias están generando cambios desde el punto de vista social, antropológico y hasta del imaginario colectivo.
Pau Miret, investigador del Centre d’Estudis Demogràfics, en la UAB, señala que «todo este aumento del miedo nos ha trastocado» y apunta a una derivada perversa: «Que el estado o las autoridades, responsables de garantizar tu bienestar y tu seguridad, te digan que eso no está asegurado y que te prepares para situaciones límite, que ya han pasado y que pueden volver a suceder, es algo de una gran trascendencia».
Un ahorro fuera de lo común
Miret remarca que «en Francia se ha detectado que las familias están ahorrando más de lo común por una cuestión de prepararse para la supervivencia y eso no es una buena noticia, tampoco económicamente, porque se cae en un inmovilismo».
El experto relaciona esa inercia con «el aumento del gasto militar, que también es un cambio significativo» e incluso con hechos tan recientes pero también muy recurrentes como el caos ferroviario: «Que te corten los trenes de un día para otro también forma parte de todas estas emergencias». Miret, doctor en Sociología, diagnostica también un impacto en términos demográficos: «En una situación así cuesta mucho hacer una transición familiar. La gente, entonces, opta por no moverse, por no hacer nada, y al final es un factor más que perjudica a indicadores como la fecundidad tan baja que estamos teniendo».
Los colapsólogos
A rebufo de todo ello, en los últimos años ha revitalizado con fuerza un concepto como el de la colapsología. El neologismo, originario de principios del siglo XXI, filosofa en torno al eventual desplome de la civilización industrial. El ingeniero francés Pablo Servigne es uno de los máximos exponentes en la actualidad.
Otro pensador, más próximo, también lleva mucho tiempo hablando sobre el colapso de la especie. El paleontólogo y catedrático de la URV, Eudald Carbonell, reconoce que la Tercera Guerra Mundial será inevitable y que se producirá un «reajuste masivo de la especie humana».
Tarragona
Eudald Carbonell, sobre la política de Trump: "Vamos hacia una Tercera Guerra Mundial"
Raúl Cosano
Varios factores convergen en ese futuro catastrofista augurado por el arqueólogo y también compartido por algunos de esos ciudadanos recelosos que se forman en la resiliencia: desde las políticas expansionistas de países como Estados Unidos, China o Rusia, al cambio climático, pasando por la inteligencia artificial y por el cataclismo del «capitalismo y la democracia, que son sistemas que acaban, que se han enterrado», en palabras de Carbonell. En esa línea, la política del presidente norteamericano, Donald Trump, es, para él, «un impulso más hacia una guerra, que nosotros veremos, que será en cuatro, cinco o diez años, más pronto que tarde».
Carbonell cree que, en realidad, «ya hay una pequeña guerra mundial, puesto que lo que vemos son más que escaladas dialécticas» y vaticina un conflicto a gran escala que «será muy rápido, que pasará deprisa» pero que, como no puede ser de otra forma, «dejará hambruna, muertes y sufrimiento, con un precio muy alto».
Una sociedad con riesgos en aumento
De la devastación forestal por los incendios en Paüls (Baix Ebre) a las inundaciones habituales en lugares como Alcanar. Y solo con unos pocos meses de diferencia. Son dos ejemplos recientes, en 2025, de catástrofes climáticas en la provincia.
El riesgo ante este tipo de fenómenos va en aumento y ya es algo que los propios gobiernos admiten. En noviembre, cuando la Generalitat de Catalunya presentó una campaña para que la ciudadanía se preparara su kit de emergencias, la consellera de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon, reconocía: «Estamos ante una sociedad que cada vez tiene más riesgos. No se trata de generar alarmismo sino de fomentar la prevención y la corresponsabilidad ciudadana. Hay que pasar de una actitud pasiva a una activa».