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    Tarragona tiene un 250% más de instalaciones fotovoltaicas que en 2021

    En el último trimestre del año 2022 se pusieron en marcha un total de 2.383, 598 más que en todo el 2021. La capital, Reus y Calafell son las ciudades que más tienen

    14 febrero 2023 09:34 | Actualizado a 14 febrero 2023 14:38
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    ¿Quién no conoce ya a una persona que se haya puesto placas solares en casa? Pasan los meses y las instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo crecen como la espuma. Tanto en el ámbito domiciliario como en el industrial, generar energía propia está cada vez más de moda. La tendencia se acentúa si se tiene en cuenta la escalada que ha experimentado el precio de la luz en los últimos tiempos. Especialmente en el pasado año, cuando escaló hasta su máximo histórico y se disparó hasta una media de 544,98 euros por megavatio hora.

    Sucesos como este provocaron que, en 2022, según datos del Institut Català d’Energia, se hayan puesto en marcha un 344% más de instalaciones solares que en 2021 en la demarcación de Tarragona, pasando de 1.785 a 6.140. En cuanto al número total, de 2.440 en 2021 se ha pasado a 8.580 a cierre de 2022, lo que supone un aumento de un 250% en un año. Todo un boom. «Antes, la energía que se generaba solo se podía vender a las comercializadoras, pero no se podía utilizar; ahora, las cosas han cambiado con los sistemas de autoconsumo», expone el director del CREVER - Grupo de Investigación en Ingeniería Térmica Aplicada de la URV, Alberto Coronas.

    En el último trimestre del pasado año, se produjo el crecimiento más grande de la historia en el número de instalaciones puestas en marcha: 2.383, 826 más que en el tercer trimestre y 598 más que en todo el 2021. Por lo que respecta a la potencia de autoconsumo, Tarragona ha pasado en un año de 18,14 MW a 58,8 MW. En el cuarto trimestre de 2022, se añadió una potencia de 13,21 MW.

    Si se tiene en cuenta todo el territorio catalán, existen un total de 60.208 instalaciones —36.814 en Barcelona, 9.597 en Girona, 8.580 en Tarragona y 5.217 en Lleida— y 466,59 MW de potencia total —277,77 en Barcelona, 79,46 en Girona, 58,87 en Tarragona y 50,49 en Lleida—. La distribución según la potencia instalada es la siguiente: un 73,12% es inferior o igual a 5 kW, un 23,81% está entre 5 y 25 kW, un 2,67% entre 25 y 100 kW y un 0,4% es superior a 100 kW.

    TGN encabeza la demarcación

    Por municipios, con 632 instalaciones, la ciudad de Tarragona se sitúa en el top uno de la demarcación, en una clasificación que lidera Sant Cugat del Vallès con 1.790. En el ámbito tarraconense, completan el podio Reus, con 511, y Calafell, con 461. Más abajo se colocan el Vendrell, con 425; Cambrils, con 392, Valls, con 264, y Tortosa, con 255. Por comarcas, Tarragonès, Baix Camp i Baix Ebre forman el podio, con 2.323, 1.904 y 744 respectivamente.

    Sin embargo, si se tiene en cuenta la potencia instalada, es Reus la que lidera la demarcación, con 5.903,63 kW, Tarragona se sitúa en la segunda posición, con 3.998,12 kW, y Tortosa en la tercera, con 2.774,67 kW. El Vendrell dispone de 2.375,16 kW, Calafell de 1983,57 kW y Cambrils de 1982,78 kW. Barcelona está a la cabeza de Catalunya con 16.771,12 kW. Por comarcas, el Tarragonès tiene 14.353,21 kW instalados, el Baix Camp 13.880,65 y el Baix Ebre 6.945,67.

    El uso doméstico se impone

    A partir de los datos que la Direcció General d’Energia proporciona, hasta el primer trimestre de 2023, un 87,4% de las instalaciones catalanas se destinaron a usos domésticos. Un 9,1% fue a parar al sector terciario, un 2,4% al industrial y un 1,2% al primario.

    No obstante, son cifras que contrastan con la distribución de la potencia instalada, que es de «tan solo» un 48,4% en el ámbito doméstico, un 24,1% en el sector terciario, un 23,8% en el industrial y un 3,7% en el primario. Coronas comenta que «la potencia necesaria para una vivienda unifamiliar suele ser ir hasta los 10 kW, normalmente, sin embargo, una industria o un hospital requiere de una cantidad mucho mayor».

    Roberto es un vecino de Vila-seca que, hace tres años y medio, decidió lanzarse a la piscina e instalarse placas. Afirma que, durante el tiempo que lleva utilizándolas, «la factura de la luz se ha reducido en un 90%». Sus buenos resultados provocaron que la familia de su cuñado, Javi, también decidiera ponerse placas en casa: «Nosotros realizamos la instalación a finales de diciembre del año pasado, después de estar comparando en varias empresas», relata Javi.

    ¿Qué hacer con el excedente? En la actualidad, hay tres formas de poder gestionarlo. La más habitual es verterlo a la red, que la comercializadora lo compre para luego volver a venderlo. La alternativa, más costosa, es adquirir baterías para poder almacenar la energía que no se aproveche y así utilizarla en otro momento. Según Coronas, «las baterías no salen a cuenta, pero ahora se está implementando un sistema más efectivo». Es la llamada ‘batería virtual’. «La comercializadora registra el excedente que has tenido y te permite acumular la energía sobrante para poder utilizarla en siguientes facturas o en una segunda vivienda, por ejemplo», añade Coronas. «Nosotros acumulamos la energía en baterías para así consumirla cuando no hace sol, y la verdad es que estamos satisfechos», comenta Roberto.

    En el ámbito empresarial, Masergrup es uno de los grupos que, durante los últimos tiempos, ha invertido en autoconsumo propio, además de apostar por el compartido en el marco de la comunidad energética del polígono Agro-Reus, donde se cubrirán 27.395 metros cuadrados de instalaciones. «Hemos apostado por el autoconsumo en nuestras empresas y ahora queremos potenciar el de tipo compartido», expresa el jefe de ingeniería del grupo, Joan Barceló. Según datos internos, prevén un ahorro del 25% en plantas que trabajen todo el día —ya que no disponen de baterías— y del 60% en las oficinas.

    Las claves

    Los motivos que han provocado la proliferación de instalaciones solares fotovoltaicas son diversos, aunque todos pivotan alrededor del creciente incremento del precio de la luz. En palabras de Coronas, «en el último año, se ha vivido una situación sorprendente, era imprevisible saber a cuánto iba a estar la luz al día siguiente». «Nosotros nos decidimos a llevar a cabo la instalación de paneles solares por el elevado precio de la energía eléctrica y por disponer de un tejado del cual podíamos sacar rendimiento produciendo energía verde de autoconsumo», expresa Javi. Por su parte, su cuñado Roberto indica que el hartazgo con las comercializadoras fue el principal motivo: «Estábamos cansados de que las eléctricas nos pusieran esos precios».

    Las diversas bonificaciones fiscales que se ofrecen por la instalación de placas y el hecho de que la energía fotovoltaica sea una tecnología madura y se haya asentado en los últimos meses como una alternativa real para reducir el importe de la factura eléctrica han posibilitado un aumento como el que se observa en la demarcación. «Como la amortización se puede realizar en un período relativamente corto de tiempo, hay más demanda», indica Coronas.

    «Es importante que la gente tome conciencia sobre el tipo de consumo que realiza, es algo que ya está sucediendo y que se tiene que acentuar en los próximos años». Javi explica que, al no disponer de baterías, ahora intenta utilizar los electrodomésticos en horas de sol.

    Familias, comercios, empresas, fábricas, instituciones públicas... todo el mundo se ha sumado a la explosión de las instalaciones solares fotovoltaicas. Cada vez quedará menos gente que no conozca a nadie que se haya puesto placas...

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