Playas
Roda de Berà, pendiente del desmantelamiento de su paseo marítimo
El Ayuntamiento urge a ejecutar las obras de renaturalización, encalladas en el proyecto, y quiere arena para mantener la playa Llarga

La Generalitat prevé renaturalizar la parte central del paseo pero conservar sus extremos.
El Ayuntamiento de Roda de Berà urge a resolver el futuro del paseo marítimo, pendiente de someterse a obras de renaturalización que desmantelarán toda su parte central. La concesión que el Estado otorgó tiempo atrás a la Generalitat sobre este espacio está vencida y el Govern debe ‘devolver’ el paseo al dominio público en la misma situación en que en su día lo encontró; es decir, tiene que renaturalizarlo. Pero el consistorio se queja de que no ha recibido noticia sobre avances en la redacción del proyecto, adjudicado por la Generalitat, la administración a quien también corresponde pagar los trabajos.
El alcalde, Pere Virgili, lamenta que, al quedar Roda de Berà en esta especie de limbo, «Costas tampoco realizará aportaciones de arena a la playa, salvo para compensar los efectos de los temporales si es que los hubiera, porque argumenta que primero es la renaturalización; y cada año se pierde playa y el turismo es importante». Así se lo trasladó a la subdelegada del Gobierno, Elisabet Romero, en una visita reciente al municipio.
Los planes para desmantelar el paseo marítimo rodense han barajado varias alternativas. La primera, más contundente, contemplaba la desaparición de toda la construccion a lo largo de un kilómetro lineal, entre el límite con Creixell y el pie de la ermita. Pero el Ayuntamiento la consideró excesiva y Virgili indica que, finalmente, se consensuó una segunda opción más moderada: la demolición solamente de la parte central del paseo, manteniendo, como mínimo, sus extremos a norte y sur. Allí se encuentran negocios de restauración históricos, algunos abiertos durante los años 60 y 70, que «ya estaban antes del mismo paseo», que son «patrimonio» y a los que «el paseo protege».
Así, según este último acuerdo, las labores de renaturalización abarcarían unos 700 metros lineales. La playa ganaría espacio para crecer, «quizá entre ocho y 14 metros», y la parte de la calle se convertiría entonces en un «nuevo paseo del siglo XXI» retirado respecto al actual», más ligero, natural, con madera y verde y menos cemento y adaptado a la nueva realidad». Perder el vial no sería un problema porque está desdoblado al otro lado del trazado ferroviario. Virgili señala, además, el deseo de instalar mobiliario e iluminación para que resulte «agradable a quien lo recorra».
El Ayuntamiento querría consultar el proyecto, una vez listo, para estar al corriente antes de que tome firmeza. Y la lógica indica que este podría mostrarse también a Costas para asegurar el ok de todos a las obras. Sin embargo, ni el alcalde ni el Estado lo han visto aún. El Departament de Territori de la Generalitat no aportó información. Y Virgili destaca que la Llarga necesitará arena.
La Roca Foradada
En la misma visita de la subdelegada del Gobierno, el alcalde de Roda también solicitó una actuación de consolidación de la Roca Foradada, en el Roc de Sant Gaietà, que está «muy erosionada por el efecto de las olas» y «en peligro». Un vallado evita el acceso al lugar, aunque hay gente que lo salta. En este sentido, la subdelegación recuerda que el mantenimiento corresponde a Ayuntamiento, pero este puede tramitar su petición al Ministerio para la transición ecológica.