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Economía

Isopan no se aísla en Constantí

El fabricante de paneles aislantes invierte 1,7 millones de euros en una nueva línea de producción para abrirse a nuevos mercados

Rafael Servent

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Isopan Ibérica aísla, pero no se aísla. Esta empresa dedicada a la fabricación y comercialización de paneles metálicos para el aislamiento de edificios invertirá 1,7 millones de euros en una nueva línea de producción en Constantí que, cuando esté lista a principios de 2019, le permitirá abrirse a nuevos mercados. En concreto, al de los paneles aislantes con alma de lana mineral, ignífugos y orientados al uso residencial.

Por las instalaciones de 50.000 metros cuadrados (de los cuales 35.000 metros son cubiertos) de esta empresa ubicada en el polígono industrial de Constantí se mueven actualmente entre 16.000 y 20.000 toneladas de acero al año, al que se le da forma de paneles sandwich destinados al aislamiento térmico de edificios.

De izquierda a derecha, Juan Alejandro Herreros (director de operaciones), Joan Carles Garzón (director general) y Xavier Amill (director de administración y recursos humanos). Foto: Pere Ferré

Tal y como su nombre indica, un panel sandwich no es otra cosa, contado con trazo grueso, que situar un material aislante entre dos capas de acero, como si de un corte de helado con galletas se tratara. Aptos para el aislamiento exterior e interior de cubiertas y fachadas (aunque su uso mayoritario es exterior), su fabricación a medida del cliente abarca entre los dos y los quince metros de largo por un metro de ancho, con espesores de entre 30 y 200 milímetros.

Hoy, esos paneles cuentan con un alma interna de poliuretano. Cuando la nueva línea de producción (que requerirá por lo bajo la incorporación de ocho operarios) esté en marcha, a la oferta de paneles aislantes con poliuretano se le añadirán los de lana mineral.

«Contando con que nuestra facturación crece a un ritmo del 20% al año -explica Joan Carles Garzón, director general de Isopan Ibérica-, calculamos que, en los próximos años, entre un 10% y un 15% de nuestras ventas serán paneles de lana mineral, para que en diez o quince años quizás alcancemos un 50%».

La nueva línea de producción requerirá incorporar como mínimo ocho operarios

En 2017, Isopan Ibérica, donde trabajan hoy unas 70 personas, facturó más de 37 millones de euros. Confían en cerrar el presente 2018 con unas ventas de entre 39 y 40 millones de euros.

Exportadores
Ubicados en Constantí desde el año 2001, Isopan Ibérica forma parte del Gruppo Manni, un grupo empresarial familiar con sede en Verona (Italia) que emplea a más de 1.100 personas en 21 centros de producción por todo el mundo (principalmente en Europa, aunque con plantas también en México) y factura más de 570 millones de euros.

Las bobinas de metal son una de las materias primas fundamentales para fabricar los paneles aislantes en esta empresa, que consume entre 16.000 y 20.000 toneladas de acero al año.

Tras años de bonanza al calor del boom del ladrillo español, el frenazo en seco del sector de la construcción a partir de 2008 empujó a Isopan Ibérica a buscar alternativas en la internacionalización. Fue el momento en el que miraron hacia América Latina, África y mercados vecinos como el portugués y francés. En 2009, cerca de un 60% de su facturación fueron exportaciones.

Gracias a eso, pudieron mantener su actividad sin recurrir a los ajustes de plantilla que otros proveedores del sector de la construcción tuvieron que afrontar. La apertura de nuevas plantas de producción en algunos de esos mercados de exportación, años más tarde, como el caso de la planta de Guanajuato, en México, junto a la ligera recuperación del mercado español desde hace un par de años, rebajaron ese porcentaje exportador hasta el actual 35% de la facturación.

Línea de producción de paneles. Foto: Pere Ferré

La nueva inversión proyectada en Constantí, que se suma a los 800.000 euros invertidos el año pasado en actuaciones de mantenimiento y mejora, augura un buen futuro para esta planta, que ha sido la tercera del grupo en incorporar la línea de productos aislantes basados en la lana mineral, después de las plantas de Verona (Italia) y Bucarest (Rumanía). Con nueve centros de producción en Europa y América Latina, Isopan tiene en Constantí la segunda empresa del grupo y la primera fuera de Italia.

  • Metralla y derribos  Luigi Manni empezó en 1945 con una actividad común esos años en Europa, y algo antes en España: la recuperación de metralla y metal de derribos en las grandes ciudades devastadas por la guerra. Ya en la segunda generación, Giuseppe Manni, uno de los muchos niños de la postguerra, dio un impulso al negocio familiar, convirtiéndolo en una empresa siderúrgica dedicada a los servicios de preelaboración de vigas laminadas.
  • Aislamientos  En 1989, la familia Manni arranca con la producción de paneles metálicos aislantes y, constituidos ya en Gruppo Manni, en 1996 empieza con los servicios de ingeniería. En el año 2000 inicia su expansión fuera de Italia. El primer lugar en el que recalan es Constantí, donde en 2001 montan Isopan Ibérica.
  • Renovables  Junto a una fuerte expansión por Europa con la apertura de plantas en Rumanía, Alemania o Rusia, en 2011 diversifica su negocio hacia las energías renovables, con la creación de Manni Energy, donde trabajan en eólica, fotovoltaica o  biogás. 

Biodegradable y reciclado
Las razones para entrar en los aislamientos con base de lana mineral son varias. La primera es cubrir mejor las necesidades del mercado residencial donde, salvo algunas excepciones de zonas de paso, es obligatorio emplear aislamientos con materiales ignífugos.

Los paneles metálicos aislantes se emplean en cubiertas y fachadas como aislamiento térmico, con una pérdida de sólo 0,022 kilocalorías a la hora por metro cuadrado y grado centígrado.

Pese a que los paneles aislantes con alma de poliuretano que fabrica y comercializa Isopan cuentan con una buena resistencia inicial al fuego (dan un mínimo de 15 minutos para evacuar un inmueble), no son ignífugos. Su uso mayoritario es empresarial, en construcciones comerciales, industriales, civiles, agrícolas, logísticas o frigoríficas. La lana mineral, en cambio, sí asegura una resistencia completa al fuego, lo que la hace adecuada para su uso residencial.

El segundo gran argumento para dar este paso es estratégico. En Isopan se encuentran en pleno proceso de diversificación de materiales, volcados en un esfuerzo de I+D+i que les ha llevado a estar investigando, a día de hoy, en 32 proyectos de nuevos materiales, con un alto componente entre ellos de materiales biodegradables, sostenibles y reciclados, en línea con las nuevas demandas.

Cuentan con sacar al mercado un nuevo producto cada seis meses, para alcanzar en 2021 una mejora sustancial en sus objetivos de economía circular. En el camino, Joan Carles Garzón adelanta que, «en 2019, buena parte de los productos se harán con espumas reciclables».

Esta progresiva introducción de nuevos materiales en el catálogo de productos aislantes para la construcción llevará, sin duda, a que en un futuro próximo las instalaciones en Constantí de esta empresa sean candidatas a nuevas inversiones. El primer paso, sin embargo, está en la nueva línea que, si todo sale según lo previsto, entrará en funcionamiento en enero de 2019.

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