Economía

«En la naturaleza no hay residuos, los hemos creado las personas»

Entrevista a Josep Maria Tost, director de l’Agència de Residus de Catalunya

¿Por qué es importante el concepto de economía circular en la conservación del medio ambiente?
Hoy en día no se puede crecer económicamente de otra manera dada la escasez de recursos naturales. Tenemos que dejar de pensar en residuos para pensar en recursos. En un depósito controlado se entierra un producto que no se puede reciclar o no se ha separado correctamente, pero se generan emisiones de CO2. En cambio, sí se pueden reaprovechar los elementos que componen los productos para fabricar otros nuevos consumiendo menos cantidad de recursos vírgenes, de agua y de energía. 

¿Cuál es el peligro?
Según el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente), si continúan las actuales pautas de consumo y producción, y con el aumento de la población a 9,6 mil millones, en 2050 necesitaremos tres planetas para mantener nuestros modelos de vida y consumo. Por lo tanto, hace falta más reutilización, reparación y circulación de materiales recuperados, medidas contra la obsolescencia programada, implementar el ecodiseño, la reutilización, etc.

¿Qué efecto tendrían? 
Medidas como estas aportarían a las empresas de la UE un ahorro limpio de 600.000 millones de euros, o el 8% del volumen de negocios anual, reduciendo al mismo tiempo las emisiones anuales totales de gases de efecto invernadero en un 2-4%. 

¿Se considera una oportunidad de negocio para generar riqueza y puestos de trabajo?
Sí, por supuesto. Todavía hay gente que cree que pedimos a los ciudadanos separar los residuos para ahorrar trabajo y dinero a las plantas de tratamiento. Pero es al revés, sólo habrá un sector de la recuperación fuerte desde la contribución y la participación ciudadana en la recogida selectiva. Cada 10.000 toneladas de residuos recuperados tienen un potencial de generación de 250 puestos de trabajo. Y cada 10.000 toneladas de residuos que evitamos que vayan a eliminación representan un ahorro para la economía catalana de 2 millones de euros.

«Sólo habrá un sector de la recuperación de residuos fuerte desde la contribución y la participación ciudadana en la recogida selectiva»

Es mucho dinero. 
La principal forma de gestionar los residuos en Catalunya es la recuperación, que representa un 80% de la gestión. Tenemos cerca de 900 empresas gestoras de residuos, que constituyen un importante sector económico contributivo, ya que aportan el 6% del PIB catalán anual (unos 12.000 millones de euros). Este conjunto de empresas desarrollan un papel fundamental en el tejido industrial productivo, que dan servicio a 20.000 empresas de gestión de residuos.

La UE apuesta por la economía circular.
La UE está ultimando un paquete normativo que tendrá gran trascendencia para cambiar la conceptualización de la gestión de los residuos. Recientemente se ha aprobado la estrategia sobre los plásticos que comportará una nueva economía del plástico, en que el diseño y la producción respeten plenamente las necesidades de reutilización, reparación y reciclaje y se elaboren materiales más sostenibles.

¿Cómo lo encara Catalunya?
Para lograr este nuevo marco normativo europeo, en Catalunya disponemos de un programa avanzado en residuos y recursos –el PRECAT– y ahora trabajamos para definir una nueva ley de residuos catalana, que supere el actual marco legal y encamine la gestión de los residuos hacia un esquema circular que proporcione recursos.

¿Para que los empleos ‘verdes’ funcionen, la ciudadanía tiene que estar concienciada?
La concienciación del desarrollo sostenible es una cuestión transversal que afecta todos los rincones de la sociedad. Por eso, lo que hace falta es continuar sensibilizando especialmente desde el mundo local. En el programa ‘escoles verdes’ de la Generalitat forman parte 640 centros educativos que integran la educación para la sostenibilidad en su programa. Sólo con el trabajo constante desde la proximidad se irá consolidando la sensibilización de la ciudadanía y crecerán los empleos ‘verdes’.

«Todos los residuos que se generan en el hogar se pueden canalizar desde una perspectiva circular, hay que convertir este trabajo en un hábito»

¿Se puede aplicar la economía circular en el hogar?
Por supuesto que sí. Aprovecho para recordar que en la naturaleza no hay residuos, los hemos creado las personas. Así, hemos empezado una campaña para fomentar la recogida selectiva de los residuos orgánicos, que representan casi el 40% de los residuos de un hogar. Bien gestionados, evitan una elevada cantidad de emisiones de CO2. Además, son un buen un fertilizante y permiten obtener biogás, fuente de energía renovable.

¿Cómo lo hacemos?
Todos los residuos que se generan en un ámbito doméstico se pueden canalizar desde una perspectiva circular: papel y cartón, envases ligeros, vidrio, residuos orgánicos y todos los residuos se pueden llevar a un punto verde o un centro de recogida, como ropa o electrodomésticos. Convertir este trabajo en un hábito es un gesto de civismo, de ética y de consumo consciente. Toda la tecnología que utilizamos es una ‘mina urbana’ que se puede reciclar y así evitar extraer recursos de entornos naturales. 

¿Cómo evoluciona la recogida de residuos en Tarragona?
Vamos evolucionando de manera positiva, pero tenemos asignaturas pendientes. Hay diferentes velocidades, tenemos comarcas muy responsables, como la Conca de Barberà o el Baix Camp, y otras donde no se acaba de avanzar. En general, estamos justitos, por debajo de la media del país. Los consorcios y los ayuntamientos tienen que poner en práctica políticas de proximidad.

«La Terra Alta es la comarca de Tarragona que separa los residuos de manera más efectiva con un índice del 45,02% y el Baix Penedès tiene el más bajo, 20,39%»

¿Cuál es el balance?
En el año 2016 en el conjunto de las comarcas del Camp de Tarragona, el porcentaje de la recogida selectiva se ha situado en el 27,78%, ligeramente por debajo de la media catalana (30,41%). De las seis comarcas, la que más separa es el Priorat con un 41,38%, mientras que el Baix Penedès es la que presenta un porcentaje más bajo, con un 20,39%. 

¿Y en las Terres de l’Ebre?
En cuanto a la recogida selectiva la región se ha situado en el 33,29%, por encima de la media de todo Catalunya. La Terra Alta es la comarca que separa de manera más efectiva los residuos, con un índice del 45,02% del total generado, mientras que la que registra un índice más bajo es el Baix Ebre, con un 29,86%.

La UE se ha propuesto llegar a una tasa de reciclaje del 70% el 2030.
Desde hace cinco años en Catalunya estamos estancados alrededor del 40%, esto quiere decir que un 60% de los residuos domésticos todavía van al contenedor gris. Tenemos que lograr el objetivo europeo del 50% para el año 2020 y del 70% para el 2030. Tendremos que ir hacia sistemas de recogida selectiva más eficientes, como la recogida puerta a puerta que comporta un alto grado de calidad y de cantidad en la recogida o equipar los sistemas de contenedores con chips inteligentes. Y a nivel ciudadano tenemos que buscar un pago más justo, donde se pague en función de lo que reciclamos, para así incentivar a la sociedad.

Uno de los principales retos son las bolsas de plástico.
El año pasado entró en vigor el Pacte de la Bossa y se prohibió la entrega gratuita de bolsas de plástico en puntos de venta de mercaderías o productos. Se ha conseguido pasar de 327 bolsas por cápita a 156. Pero el comportamiento desigual entre los sectores comerciales plantea la necesidad de un consenso de todas las partes. A pesar de que las grandes superficies han rebajado considerablemente la distribución de estas bolsas, el pequeño y mediano comercio tiene dificultades para aplicar el pago obligatorio.

¿Las bolsas de plástico representan la cultura del antireciclaje?
Hay que reducir el consumo de estas bolsas de un solo uso que, aparte de consumir recursos en su fase de producción, tienen un impacto en el medio ambiente que es necesario disminuir. Son un símbolo de la cultura de la usar y tirar, despreocupada por la buena gestión de los residuos. 

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