Economía

Vender un proyecto en tres minutos no es sencillo

Nervios, bloqueos, pies inquietos en el escenario... y también presentaciones bien estructuradas y ejecutadas. Mucho tiene que ver la práctica y en muchos menos casos el talento innato

Nervios, pánico escénico, bloqueos de memoria...  vender un proyecto empresarial en tres minutos ante un auditorio lleno de público y un jurado que nos examina para hacernos preguntas y críticas (constructivas, pero críticas al fin y al cabo) no es una tarea fácil.

Hace pocos días, diez emprendedores participaron en Reus, en el conservatorio de música de la Diputació de Tarragona, en el concurso ‘Pitch and Win’, una competición en formato ‘elevator pitch’ celebrada en el marco de la quinta edición del Dia de l’Emprenedoria del Sud de Catalunya, organizado por la Diputació de Tarragona y URV Emprèn.

Un ‘elevator pitch’ es un formato de presentación de empresa ante posibles inversores y business angels que, literalmente, debería encajar en lo que dura el trayecto de un viaje en ascensor. Entendido el trayecto, claro está, en un edificio de oficinas de tropecientas plantas y con algunas paradas para dejar entrar y salir a la gente.

Esa oportunidad tan al gusto de la mitología estadounidense, en la que un pequeño emprendedor coincide en el ascensor con el director general de la gran multinacional y decide lanzarse a contarle su gran idea. La historia de cine acaba siempre con un «tome mi tarjeta, joven, y llámeme algún día para tomar un café».

Lejos de Manhattan, en la calle Llovera de Reus, fueron HUG-me, Remind, Oritec, Ikaro Drone, Cubic Gaze, Mind-Pro, Easy2Bwise, VIZZO SlimFit, Orchestra Scientific y SoS-Kids los proyectos de emprendedores que desfilaron por el escenario, tratando de vender en apenas tres minutos (una cuenta atrás marcaba el final irremisible del tiempo, segundo a segundo) su idea de negocio y la persona que estaba al frente.

Tiempos agotados y malgastados hablando de contextos y sin ir directos al grano, mentes en blanco cuando ya casi lo tenían rematado, paseos nerviosos arriba y abajo del escenario... y también presentaciones bien estructuradas, trabajadas y ejecutadas con solvencia. ¿La diferencia? Cuestión de práctica en la mayoría de los casos, talento innato en la excepción (que siempre la hay).

«Es normal que estemos nerviosos, no pasa nada. La oratoria es cuestión de práctica», intervenía Xènia Castelltort, integrante de la mesa, tras una presentación algo atolondrada.

Terminado el concurso, el público votó. Ganó Orchestra Scientific. «Gran speech, gran presentación. Me ha gustado mucho el inicio y el final, y se nota la implicación y la seguridad que transmites», dijo Castelltort. Eso, y que no era la primera presentación que hacían. Que también ayuda.

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