Tarragona

Llega el curso del ‘baby boom’ en ESO y el bajón en primaria

Las clases arrancan con normalidad en el Camp de Tarragona. Los sindicatos denuncian falta de planificación y que se haya perdido la oportunidad de bajar la ratio de alumnos por docente

La maquinaria ya está de nuevo en marcha. 138.800 alumnos de infantil, primaria, secundaria y Formación Profesional volvían  ayer a llenar las aulas en el Camp de Tarragona sin incidencias remarcables.  Y, efectivamente, llenar era el término en algunos institutos como el Martí i Franquès de Tarragona, donde este curso comienzan primero de la Educación Secundaria Obligatoria, ESO, ocho grupos de chicos (lo máximo en Catalunya suelen ser 6). 

La gran cantidad de alumnos nacidos en 2006, antes de la crisis, y que estudiaban en escuelas adscritas a este instituto obligó, de hecho, a instalar barracones para poder hacer clases de desdoblamiento. Ayer el salón de actos del centro se quedaba pequeño para dar la bienvenida a los nuevos estudiantes de primero. Aunque el fenómeno se hace evidente en el centro de Tarragona, lo cierto es que en el conjunto del Camp de Tarragona, comienzan la ESO 1.070 alumnos más que el año pasado.

En este sentido el sindicato USTEC denuncia que este aumento «ya era previsible desde la primera década de los 2000 lo que ha evidenciado la poca previsión de la administración», según apuntaba Josep Maria Cartanyà, portavoz del sindicato en Tarragona. Reconocía, eso sí, que la aplicación del artículo 155 ha afectado de lleno la planificación de este curso escolar.

Ratios, la oportunidad perdida 

Pero casi en la misma proporción que aumentaron los alumnos de la ESO, bajaron los alumnos de infantil y primaria, los que nacieron en la post crisis. Este año eran en la región educativa 1.029 menos que el curso anterior. En este sentido Cartanyà lamentaba que en los últimos años se ha optado por cerrar líneas en lugar de aprovechar la disminución del número de escolares para bajar la ratio de alumnos por docente.

Señala que actualmente, si se aplica el aumento de hasta el 10% de ratios tal como se hacía tradicionalmente en Catalunya, en las clases de primaria hay hasta 28 alumnos, en ESO hasta 33 y en Bachillerato 38. No obstante, después de la Ley Wert, estas cifras, según las circunstancias, pueden crecer otro 10%. El sindicato UGT proponía ayer que una ratio «aceptable» sería 20 alumnos como máximo por grupo en infantil y primaria, 25 en la ESO y 30 en bachillerato.

Planificación a largo plazo

Pero la bajada en infantil y primaria no ha sido igual en todas partes. Tal como recordaban a la entrada de la Escola l’Arrabassada dos madres, Marta Ortiz y Lourdes Alegret, hay compañeros de sus hijos que no habían podido entrar a la escuela en P3 por falta de plazas «es paradójico que habiendo una escuela en el barrio no puedan estudiar aquí», decían. E iban más allá: creen que hace falta pensar ya en la posibilidad de un instituto, porque actualmente los alumnos de ESO tienen que trasladarse al centro de la ciudad para poder estudiar. 

La Escola l’Arrabassada fue elegida ayer como protagonista para presentar el inicio de curso porque el centro educativo, ahora en barracones, lleva doce años esperando una nueva sede que finalmentes se materializará. Las obras, presupuestadas en 4,5 millones de euros y puestas en marcha este mes de mayo, tienen un plazo de ejecución de 22 meses, con lo que estarían listas en 2020. En la primera visita de obras, el delegado del Gobierno, Òscar Peris, explicó que las actuaciones van según el calendario previsto. 

El edificio contará con 3.690 metros cuadrados y dos líneas para cada curso. En la visita pudo verse más claro dónde estará ubicado el gimnasio o las pistas deportivas abiertas. Respecto a la necesidad de nuevos centros educativos en la ciudad de Tarragona, Jean Marc Segarra, director Territorial d’Ensenyament, señalaba antes de que acabe el año, se expondrán posibles soluciones para la ciudad de Tarragona. «Haremos un proceso participativo con directores de escuelas públicas y de los centros afectados para buscar la solución a ocho o doce años vista», detallaba. 

Según Segarra, hay hasta cuatro propuestas encima de la mesa y cuenta con «completa sintonía» con el Ayuntamiento de Tarragona. La propuestas pasarán por reubicaciones y por la construcción de nuevos centros donde haga falta.

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