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David Diestre: «Nunca he tenido miedo a preguntar, ni siquiera por temor a hacer el ridículo»
Diestre es un estudiante con una trayectoria brillante. Ha sido reconocido como mejor alumno de la URV

David Diestre en la sede del Diari de Tarragona.
David Diestre Rubio, tiene 21 años y ha sido reconocido como el mejor alumno de la Universitat Rovira i Virgili. Cursa cuarto curso del grado en Ingeniería Matemática y Física y destaca por un expediente excepcional. Está creando, junto a un compañero, un videojuego para devolver a los estudiantes el interés por la física y el año que viene irá de Erasmus a Viena, a la Central European University. Ha decidido ir allí porque le interesa lo que hacen en materia de ciencia de datos. Antes, no obstante, se pasará la Navidad estudiando para los exámenes de enero.
¿Qué repercusión ha tenido haber sido elegido mejor estudiante de la URV?
A nivel personal estoy contento, no puedo pedir más. A nivel académco me ha ayudado para contactar con mucha gente y para que me aceptaran hacer el TFG (Trabajo de Final de Grado) en Qlimanjaro, una empresa de computación cuántica... Además, la beca me permitirá financiarme sin miedo los estudios que quiera.
Le interesaba la ciencia desde muy pequeño, igual que a tantos niños, pero usted decidió seguir mientras otros abandonaban. ¿Qué cree que pasó en su caso?
Creo que por una parte me ha ayudado el no tener miedo a preguntar, tener curiosidad y manifestarla aunque quede mal. Es algo que mucha gente deja de hacer al crecer por miedo a equivocarse. A mí preguntar me ha mantenido en el camino de la ciencia. Y, por otro lado, nunca se me respondió mal a una pregunta...
Justamente está desarrollando , junto a un compañero, un juego para aprender física ¿en qué consiste?
Nuestro proyecto parte de que la motivación por las ciencias en secundaria se pierde mucho. Cuando empiezas a madurar, te importa más el resultado y se deja de lado la curiosidad infantil. Las clases se centran en sacar buena nota, en aprender recetas: aplicar esta fórmula, interpretar este enunciado, resolver de esta forma. Pero la ciencia no va de eso. La ciencia va de construirte tú el enunciado, de encontrarte problemas que no sabes resolver de primeras, que no tienen receta. Queremos devolver esa parte a través de un juego inmersivo en el que te pones en la piel de un científico. Un científico no recibe un enunciado, recibe un problema real, explicado por alguien real. Tú estudias el entorno, investigas, preguntas, tomas medidas, tienes ideas… Y con todo eso construyes el enunciado que luego resuelves con las fórmulas. Ese paso previo es lo que falta y lo que queremos traer con el juego.
¿Cuál ha sido hasta ahora su mayor reto como estudiante?
Mi reto más complicado está siendo ahora: compaginar todas las cosas que me he puesto encima sin quemarme; lidiar con el estrés sin acabar agotado.