Urbanismo
Así avanzan las obras del nuevo pulmón verde del Port de Tarragona en esta recta final
La fecha marcada en el calendario para la finalización de los trabajos es el 31 de enero, aunque todavía faltarán los retoques. Ahora se ha llegado al 80% de ejecución

La nueva rambla que conduce a la Torre del Rellotge
En las inmediaciones de las sedes del Port de Tarragona se trabaja a contrarreloj. El día 31 de enero es la fecha marcada en el calendario para la finalización de las obras del nuevo parque y, aunque todavía quedan muchos cabos sueltos, los responsables del proyecto se muestran confiados en que, si no se tuerce la meteorología en las próximas semanas, «el grueso de la obra estará acabado, aunque todavía quedarán algunos retoques, como el mobiliario urbano o alguna vegetación por plantar».
Cuando se está a punto de alcanzar el 80% de ejecución, la transformación es más que evidente y el espacio muestra una imagen irreconocible. A pesar de las vallas y del movimiento de la maquinaria, ya se puede empezar a ver cómo quedará este nuevo pulmón verde, que sumará 4.500 metros cuadrados de vegetación en un entorno muy concurrido, en el que el protagonismo lo tenía el asfalto y los coches.

La parte más próxima al Port Esportiu y a la vía del tren es la que está menos avanzada
«Des del inicio, cuando se abrió el concurso para la redacción del proyecto, ya se planteó una actuación para minimizar el recorrido de los vehículos y maximizar la superficie verde, con una zona muy amplia de bosque mediterráneo», asegura el jefe de la Divisió d’Infraestructures del Port de Tarragona y director de la obra, David Borrell.
Uno de los cambios más sustanciales afecta al lateral de la sede institucional, donde antes había una gran rotonda con una zona de estacionamiento privada. Esta es la parte que todavía está más verde. A partir de la semana que viene, se empezará a trabajar de forma intensa para diseñar la nueva red de caminos, en forma de ‘X’, que permitirá adentrarse a este núcleo central del parque. «En las próximas dos semanas se verá un cambio muy grande; lo que pasa es que se ha hecho un trabajo muy entretenido, que no se ve, para la puesta a punto y el soterramiento de los servicios, que en algunos casos tenían más de cincuenta años y que hemos dejado preparados para el futuro», indica Borrell.
A escasos metros, delante de las dependencias de la Comandancia Naval, esta semana empezaban los trabajos de pavimentación. De momento, tan solo se ve una superficie de hormigón gris, pero cuando haya pasado la pulidora, saldrá a la luz el árido de color rojo, al más puro estilo terrazo de toda la vida.
La joya de la corona del proyecto de transformación es la futura escalinata que enlazará la parte de oficinas del puerto con el Moll de Costa. En estos momentos, se están montando los encofrados y todavía no ha empezado a construirse la nueva estructura de escalas, de 16 metros de ancho. Pese a ello, desde la Plaça de la APT ya se puede apreciar el impacto de esta nueva arteria que se ha abierto y que dará continuidad al paseo, mejorando la permeabilidad entre los dos espacios.
Una nueva rambla
Este nuevo paso facilitará el acceso desde el Moll de Costa a las oficinas del Port de Tarragona y al Port Esportiu. También hacia la zona del Km 0, muy concurrida para los deportistas. Ahora, estos ya no se encontrarán con un vial con coches aparcados a cada uno de los lados, sino una rambla de seis metros de ancho en la que destaca en el fondo la estructura del Rellotge del Port, que ha ganado protagonismo.

Se está acabando de pulir la futura rambla, de seis metros de ancho
Esta parte ya está prácticamente culminada y solo falta acabar de pulir el pavimento. También se ha plantado la nueva vegetación, con ejemplares de romero, salvia y palmito, entre otras variedades que serán más altas para generar sombra, teniendo en cuenta que siempre se ha dejado uno de los laterales despejado para que se pueda ver el mar.
«Se ha realizado un trabajo muy importante para buscar variedades que se adapten a este entorno mediterráneo, que es muy agresivo debido a su alta salinidad, y que combina variedades de hoja caduca y perenne, con floraciones y tamaños distintos», indica la responsable de Infraestructures del Port de Tarragona, Teresa Jacas. La encina, el jinjolero y el almez son otras de las especies de nueva vegetación que podrán encontrarse, teniendo en cuenta que, en total, se han plantado unos 200 árboles y más de 14.500 elementos vegetales de carácter arbustivo.

Estas semanas se está trabajando a todo trapo
«La imagen de paseos marítimos con palmeras y césped ha llegado a su fin. Esto forma parte de una etapa pasada», indica Jacas. De hecho, en este mismo espacio había una zona con estas características, y las palmeras han sido replantadas en las rotondas de la ZAL para que continúen su camino.
Jacas pone en valor este «cambio de paradigma» que supone el proyecto, aunque ya advierte de que el aspecto que ofrecerá el espacio cuando esté todo acabado no tendrá nada que ver con las imágenes de los renders que se han presentado. «Se ha hecho un esfuerzo por plantar los árboles lo más grandes posible, pero debemos tener en cuenta que estos tienen que crecer en el entorno para que se adapten al terreno y sobrevivan».
En la zona más próxima a las dependencias del Club Nàutic se instalará una pequeña zona con elementos deportivos fijos, mientras que en el otro extremo, junto a los locales del Port Esportiu, se ubicará un parque infantil con elementos naturales de madera que se integren en el paisaje. Los insectos también tendrán su espacio, por lo que se habilitará un jardín de mariposas, con una selección de plantas escogidas adrede para que estas encuentren su hábitat.

La escalinata que enlazará el Moll de Costa con las oficinas del Port de Tarragona
La parte que ya está completamente acabada es la que afecta a la reordenación de los accesos viarios y a la habilitación del nuevo carril bici. De hecho, esta fue la parte que se abordó en primer lugar, ya que, de lo contrario, no se podía proceder a la reordenación de los espacios. El único vial que ha quedado abierto al tráfico rodado es el más próximo a la línea de mar, que circula por delante de las instalaciones del Nàutic. A través de este se mantiene el tráfico rodado hacia el Dic de Llevant o las instalaciones de Creu Roja y la zona de aparcamiento del Port de Tarragona.
Estos son los únicos vehículos autorizados para seguir pasando por la zona, teniendo en cuenta que se han eliminado las cerca de 200 plazas de aparcamiento que había en toda esa zona.
Ahora, estos vehículos tienen como alternativa los aparcamientos de la Marina, el Serrallo y el Port Esportiu. En cuanto a este último, el proyecto que se está ejecutando también comportará una remodelación del acceso, que todavía no está acabada. En este sentido, se ha eliminado la antigua rotonda, generando una intersección en forma de ‘T’. Faltará acabar de desplazar el carril bici y el paso de peatones para que estos tengan protagonismo sobre los vehículos y se genere una continuidad con el Passeig Marítim Rafael de Casanovas.

Imagen virtual del espacio, dentro de unos años
El futuro Parc del Port supondrá una transformación integral de esta parte del frente litoral, que quiere dejar de ser una zona inhóspita de paso para convertirse en un espacio de ocio y recreo. La actuación afecta a una superficie de 30.600 metros cuadrados, que cambiarán completamente. Sobre ello, tan solo es necesario tener en cuenta algunos datos. La superficie de asfalto, es decir, el espacio dedicado al vehículo privado, se ha reducido un 65%, pasando de unos 13.600 metros cuadrados a 4.600. En cambio, las aceras y carriles bici se han incrementado un 44% hasta alcanzar los 14.500 metros cuadrados.
En cuanto a la superficie de zona verde, esta se ha incrementado un 65% hasta llegar a los 11.500 metros cuadrados. Esta transformación ha supuesto una inversión de 3,2 millones de euros.