Judicial
Acusados de asesinar a un hombre en Valls en 2023 niegan haberlo matado y torturado
Los tres investigados por encubrir el crimen aseguran que no participaron en la limpieza del inmueble

Los acusados de un asesinato en Valls, con sus abogados, el fiscal y el letrado de la acusación particular, durante el inicio del juicio en la Audiencia de Tarragona.
Los dos hombres acusados de matar a otro en marzo de 2023 en Valls han negado haberlo hecho y haberlo torturado. En la declaración realizada este jueves en la Audiencia de Tarragona, los principales investigados han asegurado que no vivían en el inmueble de la calle de l’Església donde se encontró el cadáver enterrado y que solo acudían allí para consumir drogas. Uno de ellos ha afirmado que no tenía ningún conflicto con la víctima y que esta no le debía dinero. Los otros tres procesados por encubrimiento también han negado su participación. Entre ellos se encuentra la mujer que denunció el crimen, quien se ha ratificado en su declaración. La Fiscalía solicita 33 años de prisión por asesinato, detención ilegal y delito contra la integridad moral, y penas de 3 años y de seis meses por el encubrimiento.
Uno de los hombres acusados de asesinato ha explicado que vivía en Barcelona en el año 2023 y que fue a Valls a visitar a su amigo, también investigado por los mismos delitos. En su declaración, ha dicho que consumía drogas hasta que ingresó en prisión provisional el 22 de marzo de 2023. Ha comentado que se drogó en los alrededores de la calle de l’Església, donde se localizó el cuerpo sin vida de la víctima, entre el 18 y el 20 de marzo. El procesado ha afirmado que el día en que se descubrió el cadáver habló con los policías y que voluntariamente les permitió el acceso al inmueble. “Lo hice porque no tengo nada que esconder”, ha defendido. El hombre solo ha respondido a las preguntas de su abogado y ha asegurado que no agredió, torturó ni mató a nadie. “Tampoco sé quién lo hizo”, ha afirmado en referencia al hombre fallecido.
En cuanto al otro hombre acusado de asesinato, ha dicho que hace veinte años que reside en España y que ha vivido entre Valls con su pareja y Canovelles con su madre. “Cuando discutía con mi madre o con mi pareja iba a drogarme a la calle de l’Església”, ha señalado. También ha detallado que consumía cocaína esnifada, marihuana y que era adicto al diazepam, entre otras sustancias. “Muchas veces pasaba la noche en el bloque, dormía en la parte de arriba, que era donde nadie me molestaba”, ha comentado. La noche del 19 al 20 de marzo ha indicado que durmió allí, pero que se tomó un diazepam.
El investigado ha indicado que el edificio de la calle de l’Església no tenía instalación de agua, aunque sí había un grifo en la parte baja del inmueble. “Las garrafas se usaban para ducharnos y cocinar”, ha defendido, y ha asegurado que había mucha humedad en todo el edificio. Asimismo, ha subrayado que no intercambiaban ropa ni calzado con el otro acusado principal. Por otro lado, también ha manifestado que “nunca” consumió con la víctima, que no tenía ninguna relación de amistad con ella y que coincidieron en el inmueble donde se drogaban. Además, ha afirmado que el fallecido no le debía dinero.
“No vi a la víctima durante el fin de semana, tampoco le dije a la otra acusada —por encubrimiento— que comprara productos de limpieza ni tampoco que nos habíamos llevado a nadie por delante”, ha declarado. En su intervención, ha explicado que se entregó voluntariamente a los Mossos d’Esquadra porque le dijeron que lo estaban buscando y que accedió a hacerse la prueba de ADN porque, sostiene, “no tiene nada que esconder y no he dado nunca ninguna puñalada a nadie”.
En relación con el machete encontrado en el inmueble de la calle de l’Església con su ADN, el acusado ha dicho que lo había utilizado en otras ocasiones para pelar cables. “Hacía un mes y medio que no sabía dónde estaba el machete”, ha asegurado. “No he limpiado nada, por mi parte no había nada que limpiar, no he utilizado el machete para agredir a nadie y nunca he atado a nadie a ninguna silla con cinta adhesiva”, ha afirmado. Además, ha negado que tuviera ningún problema con la víctima. “Ni con él ni con ningún toxicómano del pueblo, nunca lo amenacé, no sé qué pasó con él”, ha concluido.
No participaron en el crimen
Las tres personas acusadas de encubrir el crimen, un hombre y dos mujeres, también han declarado en la sesión de este viernes. La primera en hacerlo ha sido la acusada que denunció los hechos en la comisaría de la Policía Local de Valls. Según sus abogados, ha pasado de testigo a acusada y se ha ratificado en lo que denunció hace tres años. Ha explicado que llevaba un año viviendo en el inmueble de la calle de l’Església y que compraba los productos de limpieza porque se encargaba de limpiar el espacio.
Según su letrado, la acusada ha afirmado que no estaba en el inmueble cuando se produjo el asesinato y que uno de los acusados le dijo que “se lo habían llevado por delante”, en referencia a la víctima. Al mismo tiempo, ha dicho que uno de los procesados le pidió que fuera a buscar una pala, momento que aprovechó para acudir a la policía.
Respecto al hombre acusado de encubrir el crimen, ha declarado que el día de la detención iba drogado y que había quedado para tomar unas cervezas con la otra mujer acusada. Él también acudía al inmueble de la calle de l’Església a drogarse, pero tampoco vivía allí. Ha asegurado que no sabía que la víctima había muerto y que se enteró de los hechos cuando ya estaba detenido. “Me detienen en la calle de l’Església, fui a preguntar qué pasaba”, ha dicho. “No fui a comprar ningún producto de limpieza”, ha añadido. “Niego mi participación en los hechos, soy inocente. No ayudé a limpiar nada, no he ayudado en nada, me lo explicaron en comisaría, yo no podría hacer daño a ninguna persona”, ha declarado.
Por su parte, la última de las acusadas por encubrimiento ha explicado que también tenía problemas de alcoholismo y que mantenía una buena relación con los principales investigados. Ha dicho que fue a comer con uno de ellos el día 20 de marzo y que no tenía conocimiento de que la víctima estuviera muerta. “Desde el balcón vi a la policía y bajé a la calle descalza, pensaba que los desalojaban a ellos, yo no sabía nada de lo que pasaba”, ha afirmado. “No limpié nada, me conoce la Guardia Urbana y todo Valls, vi la calle completamente cortada, yo no sabía absolutamente nada y después me di cuenta de que estaba involucrada. No tengo nada que esconder”, ha asegurado.
En la jornada de este jueves también han intervenido dos agentes de los Mossos d’Esquadra, en calidad de peritos, que han detallado un informe policial sobre las imágenes de los acusados por las calles del centro de Valls entre el 18 y el 20 de marzo. Las partes expondrán las conclusiones y los informes el próximo lunes y está previsto que el tribunal entregue el objeto del veredicto a los miembros del jurado el martes.
Peticiones de prisión de hasta 34 años
La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de los delitos de asesinato, detención ilegal, delito contra la integridad moral y encubrimiento. Por ello, solicita para dos de los acusados un total de 33 años de prisión: 25 años por asesinato, 6 años por detención ilegal y 2 años por el delito contra la integridad moral. En cuanto al delito de encubrimiento, solicita tres años de prisión para dos de los investigados y seis meses para la última investigada, ya que en su caso concurre la atenuante de confesión. En materia de responsabilidad civil, el fiscal reclama de manera conjunta y solidaria una indemnización de 125.000 euros para los familiares del fallecido.
Por su parte, la acusación particular, que representa al hermano de la víctima, se ha sumado a las peticiones del ministerio público, pero solicita 26 años de prisión por asesinato, elevando la pena global a 34 años. Por el contrario, las defensas solicitan la absolución.