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La meta de la ‘inmunidad de rebaño’ en verano se complica cada vez más

Sánchez insiste en que el 70% de la población estará vacunada en verano pero crecen los problemas de suministro

MELCHOR SÁIZ-PARDO

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Esta semana ha comenzado el proceso de vacunación al personal sanitario. FOTO: EFE

Esta semana ha comenzado el proceso de vacunación al personal sanitario. FOTO: EFE

Pedro Sánchez mantuvo ayer intacta su promesa: a finales de verano España alcanzará la ansiada ‘inmunidad de rebaño’ al haber logrado vacunar con dos dosis al 70% de la población del país, o sea casi 33 millones de personas. Es más, Sanidad insiste en no mover una coma de su calendario: entre mayo y junio entre 20 y 30 millones de ciudadanos ya deberían estar inmunizados, con lo que la situación epidemiológica debiera estar casi totalmente encarrilada. Pero los planes del Gobierno cada hora que pasa parecen más en peligro. El último varapalo fue ayer, con la confirmación de que AstraZeneca, la compañía que a partir de febrero se convertirá en el tercer proveedor de la UE, en las primeras semanas no podrá cumplir con sus cupos de entrega.

Pero antes incluso de este nuevo jarro de agua fría, lo cierto es que los números ya no salían. Aunque la vacunación comenzó oficialmente el 27 de diciembre, en realidad la campaña efectiva solo lleva en marcha tres semanas, justo el tiempo que se había dado Sanidad para evaluar el desarrollo del inicio de esta ingente empresa. En este periodo la única buena noticia es que las vacunas que se esperaban recibir a día 22 de enero, que eran cerca de 1,5 millones entre los viales de Pfizer/BionTech y Moderna, se ha alcanzado con 1.346.100 dosis ya en España. Pero el suministro, a corto plazo, es incierto, hasta el punto de que esta misma semana el propio Illa ha reconocido que el sistema tiene en ese punto un «cuello de botella». «Lo de AstraZeneca de las últimas horas, en realidad es anecdótico en comparación con el roto de Pfizer», admiten sin medias tintas en Sanidad. Y es que el laboratorio estadounidense, que hasta ahora ha facilitado el 98,6% de los 1.165.825 viales inoculados en España hasta el viernes, ya ha reducido esta semana en un 41% el suministro dentro de su plan para reestructurar la producción con vista a aumentarla con la llegada de la primavera. Así las cosas, en lugar de entregar 350.000 dosis a la semana hasta marzo, la farmacéutica envió esta semana 205.727. Pfizer ha asegurado que antes de que acabe el invierno habrá entregado los cerca de 5 millones de dosis comprometidas en principio, pero como ocurre ahora también con AstraZeneca, todos son promesas y no hay garantías de nada.

En el caso de Moderna, la segunda marca que se ha comenzado a inocular en España, por ahora su distribución es casi testimonial. Desde que el pasado 12 de enero llegaran a España las primeras 35.700 vacunas, no se han enviado más, a pesar de que el laboratorio se ha comprometido á a España 599.500 dosis antes de finales de febrero, suficientes para inmunizar a casi 300.000 personas, ya que la fórmula es de doble inoculación como la Pfizer.

Y la perspectiva de refuerzos a corto plazo es cada vez más incierta. El próximo 29 de enero, con toda probabilidad, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) concederá la autorización condicional para comercializar la vacuna que este laboratorio ha desarrollado con la Universidad de Oxford. El pasado jueves, el secretario general de Salud Digital, Alfredo González, afirmó que en 15 días podrían estar disponibles en España las primeras dosis de esta vacuna, pero ya admitió que la remesa en las primeras semanas iba a ser muy limitada.

Con estas incertidumbres, lo cierto es que más allá de las declaraciones oficiales del Gobierno, nadie en Sanidad pone la mano en el fuego en poder cumplir los plazos. En las primeras 21 jornadas de campaña la media diaria de inoculaciones fue de 64.100. Sin embargo, para alcanzar la ‘inmunidad de rebaño’ en septiembre haría falta un ritmo diario de casi 250.000 pinchazos (incluyendo fines de semana y festivos), prácticamente cuatro veces más que en la actualidad. En la jornada en que más inoculaciones se hicieron en España, el pasado lunes, con 128.992, apenas se superó la mitad del objetivo del cuarto de millón de pinchazos. Y desde entonces el ritmo ha bajado.

Sin duda, los problemas de abastecimiento son los más graves, pero no los únicos. La campaña ya inició con un error de bulto: la práctica totalidad de la autonomías no había previsto vacunar durante los fines de semana y festivos.

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