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Canadá despenaliza el consumo de cocaína, heroína y fentalino en Columbia Británica

La provincia se somete a un experimento para controlar el uso de drogas, aplicado desde hace dos años en Oregón (EE UU), y permite a los adultos tener hasta 2,5 gramos de drogas duras

01 febrero 2023 16:28 | Actualizado a 01 febrero 2023 16:38
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La posesión de unos cuantos gramos de cocaína o heroína ya no será delito en una provincia de Canadá. Columbia Británica se ha sumado a otra iniciativa de Oregón, en Estados Unidos, que lleva más de dos años aplicando un programa de despenalización por la posesión de estas sustancias para consumo propio.

En la costa este canadiense se ha aprobado el experimento que autoriza tener hasta 2,5 gramos de drogas duras sin verse comprometido a sentarse en el banquillo. La medida busca frenar la criminalidad relacionada con la venta y el tráfico de estupefacientes, así como fomentar la orientación sanitaria entre los consumidores por encima del castigo legal.

El programa no implica que las drogas de este tipo dejarán de ser ilegales, solo que los adultos no serán arrestados o acusados por llevar consigo pequeñas cantidades. Por otra parte, tendrán un acceso preferencial a los servicios sociales y de salud para obtener información sobre los estupefacientes. El Gobierno espera lograr que los adictos confíen más en la Sanidad y puedan acceder a las consultas o apuntarse a programas de desintoxicación sin miedo a una culpabilización social. «La despenalización acaba con el miedo y la vergüenza y hace que se sientan más seguros buscando ayuda para salvar sus vidas», ha indicado Jennifer Whiteside, ministra local de Salud Mental y Adicciones.

Vancouver, la ciudad más grande de la provincia, ha optado por sumar un enfoque particular y a su vez polémico. Ofrecerá a los usuarios de estas sustancias lugares donde poder inyectarse, antídotos e incluso recetas médicas. Los defensores de esta medida aseguran que, al facilitar el acceso a espacios asépticos y ofrecer un seguimiento sanitario, los consumidores evitar el riesgo de sufrir infecciones o el contagio de enfermedades.

Al menos 10.000 personas han perdido la vida por sobredosis en Columbia Británica desde 2016, cuando se declaró la emergencia de salud pública por el recrudecimiento de narcoconsumo. Es la provincia más golpeada por las drogas. Se considera que la cocaína, el fentanilo y las sustancias sintéticas conforman la principal causa de muerte no natural en la región.

La alarma se disparó el año pasado al registrarse mil muertes en solo seis meses; el número de fallecimientos más elevado jamás registrado por los forenses en la historia de Columbia Británica. Esta trágica circunstancia es la que ha dado un mayor impulso a los defensores de la legalización de algunas de estas drogas bajo la premisa de que únicamente controlando su consumo y creando una infraestructura sanitaria específica se frenará la sangría de víctimas.

La forense en jefe de Columbia Británica, Lisa Lapointe, ha insistido en la necesidad de un abordaje más integral de las adicciones. La justificación es que tratar la consumición como una enfermedad es más eficaz que perseguirla como delito. «Alentar el tratamiento compasivo y el apoyo es la única manera de sacar a los ciudadanos del peligro y de esta crisis de salud pública», ha dicho Lapointe en el medio local RCI.

Esta iniciativa se suma a la política de Oregon. En 2020, este Estado norteamericano anunció la despenalización de la cocaína, heroína, metanfetamina, fentanilo y morfina. Sin embargo, las sobredosis se han disparado un 20% en los dos años siguientes, aunque la Administración ha decidido mantener el programa al encontrarse todavía en fase experimental. De hecho, el Gobierno invirtió el año pasado 300 millones de dólares (unos 200 millones de euros) en la ampliación de coberturas de los servicios destinados a personas drogodependientes.

El caso de Oregón ha hecho que ahora Columbia Británica se sume al debate mundial sobre la manera de luchar contra las drogas. El programa ha conseguido el permiso del Gobierno canadiense durante tres años, pero podrá ser cancelado en cualquier momento si los resultados son adversos.

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