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    Condena a una secretaria de un campo de concentración nazi como cómplice de 10.000 asesinatos

    Fue estenotipista de un comandante cuando tenía 18 y 19 años

    20 diciembre 2022 16:10 | Actualizado a 20 diciembre 2022 16:15
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    La Audiencia de Itzehoe condenó este martes a una pena de dos años de cárcel en régimen de libertad condicional a Irmgard Furchner, una anciana alemana de 97 años, a la que encontró culpable de complicidad en más de 10.500 asesinatos como secretaria del campo de concentración nazi de Stutthof. El tribunal en el septentrional Estado germano de Schleswig-Holstein consideró probado que la mujer trabajó entre 1943 y 1945 como estenotipista del comandante del campo de concentración cuando tenía 18 y 19 años y que, por su labor, tuvo conocimiento en todo momento de los crímenes cometidos por los nazis en ese lugar.

    La pena dictada por el tribunal se atiene a la petición de los fiscales, que reclamaban esos 24 meses de prisión en régimen de libertad vigilada en base al código penal juvenil, mientras la defensa de la anciana reclamó su puesta en libertad inmediata libre de cargos y penas. La gran mayoría de los 15 acusadores particulares respaldaron la propuesta de pena de los fiscales, aunque uno de ellos reclamó el ingreso en prisión de la anciana. Desde el principio del proceso el 30 de septiembre de 2021, los jueces escucharon los testimonios de ocho de los 31 demandantes particulares, generalmente por videoconferencia desde Estados Unidos, Israel o Polonia.

    Supervivientes de los campos de concentración nazis relataron los horrores y muertes masivas de prisioneros en Stutthof. El testigo más relevante durante el juicio fue el del perito historiador Stefan Hördler, que a lo largo de 14 sesiones explicó al tribunal con todo detalle el funcionamiento del campo de concentración. La defensa intentó impugnarlo por parcialidad, pero los jueces rechazaron esa iniciativa. La secretaria guardó silencio casi hasta el final del juicio, aunque fue inquirida reiteradamente por la acusación particular. Hubo que esperar hasta la 40ª sesión para escuchar su única disculpa: «Lamento todo lo sucedido. Lamento haber estado en aquel momento en Stutthof. No puedo decir más», declaró entonces.

    Como secretaria del entonces comandante del campo de concentración, Paul Werner Hoppe, tuvo en sus manos todos los documentos redactados para su jefe y rubricados por el mismo sobre los excesos de Stutthof, donde miles de prisioneros fueron asesinados de manera bestial, fallecieron de hambre o enfermedades y acabaron en los hornos crematorios. Como empleada civil, Irmgard Furchner formó parte de la gigantesca maquinaria asesina de los nacionalsocialistas, establece la condena dictada este martes. Sin el aparato burocrático esos crímenes no habrían sido posibles. El proceso contra la secretaria puede ser uno de los últimos contra criminales nazis por la avanzada edad de los implicados. Durante este juicio fallecieron varios demandantes particulares y a otros les fallaba ya tanto la cabeza que no pudieron declarar.

    El campo de Stutthof

    En el campo de concentración de Stutthof , cerca de la actual localidad polaca de Gdansk, fueron internadas durante la Segunda Guerra Mundial más de 100.000 personas en condiciones infrahumanas. Unas 65.000 perecieron, muchos de ellos judíos, según datos de los historiadores. El campo de concentración era temido por su deficiente atención a las necesidades de los prisioneros, que murieron mayoritariamente de agotamiento, hambre, epidemias y maltrato. En Stutthof existía un crematorio para eliminar los cadáveres y una instalación para asesinar a los presos de un tiro en la nuca.

    La secretaria ahora condenada intentó escapar a la acción de la justicia antes de comenzar el proceso. El mismo día en que debía presentarse ante el tribunal escapó a primeras horas de la mañana de su residencia de ancianos en Quickborn con una bolsa de viaje. Dejó plantada a la patrulla que acudió a recogerla para llevarla a juicio. Horas después fue detenida en una calle céntrica de Hamburgo por agentes que la reconocieron. El tribunal dictó entonces una orden de busca y captura y ordenó su ingreso en la cárcel. Su fallido intento de fuga le costó cinco días de prisión preventiva.

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