Las familias con hijos en cuarentena piden ayudas para la conciliación

El protocolo establece que una persona vacunada debe hacer vida normal, lo que impide el cuidado de los niños

| Actualizado a 22 enero 2022 07:45
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El espectacular incremento de los contagios en los centros educativos, con las consiguientes cuarentenas entre los niños, bien por dar positivos en los test de antígenos, bien por la obligación de tener que someterse a un confinamiento por ser contactos estrechos y no estar vacunados, traen de cabeza no solo a los profesores, sino, sobre todo, a las familias. En efecto, los padres y las madres de los alumnos que no pueden ir a clase se las ven y se las desean para tratar de atender a sus pequeños sin que su trabajo se vea seriamente afectado. Y es que los protocolos dicen que una persona vacunada puede seguir haciendo vida normal (incluido ir al puesto de trabajo) a pesar de ser contacto estrecho. «No hay políticas familiares. Todo se basa en el autocuidado, el autodiagnóstico y la autogestión. Los protocolos no se adaptan a la situación actual. Hay que ir a trabajar a pesar de que tu hijo esté confinado. ¿Por qué no se cuenta con nosotros para establecer los protocolos?», criticaba ayer en El Periódico Mari Carmen Morillas, vicepresidenta de Ceapa.

Carmen y Miguel, padres de dos niños de 10 y 7 años, ambos confinados por haber dado positivos en Covid, están angustiados. Sin poder recurrir a la opción del teletrabajo –él es camionero y ella trabaja como dependienta en un comercio–, se niegan a tirar de los abuelos. «Son mayores y lo que menos queremos es ponerles en riesgo», dice Carmen, quien añade que no pede faltar a su trabajo porque tiene dos compañeras enfermas y en el negocio no se pueden permitir prescindir de nadie en estos momentos de rebajas. Así que la única solución que han encontrado es pedir a una vecina que les haga de canguro, «con lo que más de la mitad de mi sueldo de este mes se irá en pagar a esta chica», dice la madre.

Como ellos, son muchas las familias que no esconden su enfado por «los bandazos que está dando el Govern con el tema de los protocolos Covid en las escuelas». «Aún no entiendo –añade Carmen– que sean tan brutos como para no conceder la baja a los padres cuyos hijos deben guardar cuarentena, bien porque son positivos o porque son contactos estrechos. Si los niños tienen que estar en casa, ¿acaso no se les ocurre que tiene que haber alguien, algún adulto, cuidándolos? Sobre todo si están enfermos y se sienten mal. Es insólito», se queja la joven.

Junto a ella, otra madre de un niño de Primaria, compañero de uno de los hijos de Carmen, se lamenta de que «las empresas no te dan la baja para poder cuidar a los niños, así que no nos queda otro remedio que dejarlos con los abuelos, poniéndolos en riesgo; porque yo, a diferencia de mi amiga –dice señalando a Carmen– no me puedo permitir pagar un canguro».

No se trata de casos aislados. De hecho, la campaña «Esto no es conciliar» acumula más de 230.000 firmas de ciudadanos que reclaman al Gobierno medidas de apoyo a las familias ante esta nueva ola de coronavirus, como bajas laborales para los progenitores de menores contagiados o en cuarentena. Y es que hace un año una encuesta constató que una de cada cuatro mujeres había renunciado a todo o parte de su trabajo para afrontar los cuidados de sus familiares, ya sea cogiendo excedencias, días de vacaciones o directamente dejando el trabajo.

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