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La mayoría de catalanes creen que el confinamiento se alargará dos meses

Un sondeo del gabinete reusense Ceres concluye que la población prevé 56 días de reclusión, constata más preocupación por el entorno que propia y no ve aún altos índices de ansiedad

Raúl Cosano

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El mercat de Reus, vacío. Foto: DT

El mercat de Reus, vacío. Foto: DT

El 38% de los catalanes se ha pasado al teletrabajo, el 33% todavía tiene dudas sobre el COVID-19 y la mayor parte cree que el confinamiento se alargará prácticamente hasta los dos meses. Son las conclusiones de una primera oleada de resultados del gabinete reusense Ceres, que ha elaborado un estudio propio sobre el impacto del estado de alarma en Catalunya, «sin clientes ni promotores», para «aportar nuestro granito de arena». 

El sondeo recoge un marcado pesimismo de la población, en la medida en que ha tomado consciencia de que la cuarentena se va a prolongar más de lo previsto. En global, los catalanes creen que se alargará 56 días, prácticamente dos meses. Un 36% considera que se moverá entre los 46 y los 60 días y un 14% constituye el grupo menos optimista y augura un encierro obligado que superará los dos meses. En el otro extremo, tres de cada diez (un 32%) cree que no irá más allá del mes ya decretado, con esa finalización oficial del confinamiento prevista para el 11 de abril.

El estudio testa los niveles de preocupación en torno al coronavirus, pero con algunos matices. «El estado de ánimo es de estar a la expectativa, sin niveles elevados ni de tristeza, ni de ansiedad, ni de ira, ni de optimismo», exponen las conclusiones del balance. 

El estudio alude a una cierta contención en la expresión del sentimiento ciudadano: «Los estados de ánimo negativos se manifiestan poco, a excepción quizás del de ansiedad, mientras que el positivo se mantiene en un nivel medio». Desde el punto de vista demoscópico, «no hay una afectación detectable», más allá del letargo y la expectativa, aunque sí existen algunas diferenciaciones a tener en cuenta. Las mujeres tienen un índice de ira y hostilidad más bajo que los hombres. Las personas de hasta 35 años gozan de unos indicadores de tristeza, depresión y ansiedad más altos, pero también de alegría; mientras, la ansiedad sí tiene algo más de incidencia entre los 36 y 50 años. Asimismo, los mayores tienden a parámetros más bajos en todos los estados de ánimo. 

«Elevado nivel de preocupación»

El balance de la firma Ceres sí refleja «elevados niveles de preocupación por la salud y por la economía, sobre todo centrados más en el entorno que en uno mismo». Hay, por tanto, «una consciencia alrededor de la repercusión global de la pandemia». Es decir, la salud de los familiares, de los vecinos o, en una mayor perspectiva, de la misma sociedad inquieta más que la propia. En ese punto, otra diferencia: ellas se preocupan más que ellos por la salud de los demás. Lo mismo sucede con los desvelos desde el punto de vista económico: importa más lo global que lo propio, sobre todo entre los mayores. En general, a la sociedad catalana le perturba más la salud que la economía en esta crisis pandémica.

Ellas tienen menos ira que ellos en el encierro, aunque el letargo vence al nerviosismo

Desde el punto de vista del trabajo, un 7% ha sufrido un ERTE, un 10% ha padecido el cierre temporal de su empresa o de su actividad, mientras un 4% dice que ha experimentado un aumento de la dedicación a raíz de la cuarentena. 

La excepcional situación ha acarreado un profundo cambio de hábitos en el hogar. Seis de cada diez catalanes aprovechan la reclusión para hacer cosas en casa que estaban pendientes. El 51% ve más películas y series mientras que un 46% sigue más las noticias. También en este aspecto hay diferenciaciones por colectivos. Las mujeres tienen una mayor tendencia a acabar tareas pendientes, chatear o hacer ejercicio físico, mientras que los hombres escuchan más música. La encuesta también indica que un 63% sabe que el número al que tiene que llamar para resolver dudas es el 061, algo que atañe al 33% de la población. El restante 67% afirma tenerlo ya todo claro respecto a este nuevo coronavirus. 

Por último, el estudio ha querido poner a prueba la credibilidad de las vías de comunicación en tiempos de ‘fake news’. Los encuestados confían mucho en los canales oficiales de las administraciones, algo menos en los medios de comunicación (sobre todo los de menos de 35 años) y muy poco en las redes sociales, presas del descrédito. 

La encuesta se ha realizado entre los días 21 y 24 de marzo, entre una población mayor de 16 años, residente en Catalunya y usuaria de internet. El estudio recoge los datos de una muestra de 702 personas, 373 de Tarragona, e irá difundiendo actualizaciones semanales. 

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