Las agresiones racistas de 6 mossos tensan las relaciones en el seno del Govern

ERC exige, en un duro comunicado, cambios estructurales en la Conselleria d’Interior
de la Generalitat de Catalunya, en manos de Miquel Buch, de JxCat

C. REINO

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Eduard Sallent, comisario jefe de los Mossos. FOTO: EFE

Eduard Sallent, comisario jefe de los Mossos. FOTO: EFE

La guerra entre JxCat y ERC se recrudece y ayer vivió un nuevo episodio. Esquerra ha cargado con dureza contra la Consellerida d’Interior, encabezada por el postconvergente Miquel Buch, al que ha exigido cambios estructurales en su departamento para evitar «agresiones racistas». «Demasiado a menudo, el comportamiento de algunos de sus agentes ha puesto el cuerpo de Mossos d’Esquadra en el centro de polémicas que la alejan de lo que la ciudadanía de Catalunya espera y merece de su policía. Por este motivo, exigimos al Departamento de Interior medidas estructurales necesarias para corregir esta situación», dice un comunicado de la formación republicana, socia de JxCat en el Govern.

Hace tiempo que ERC ha colocado a Buch en el centro de sus ataques contra sus socios y a la vez adversarios. En el pasado fue por cargas contundentes de los agentes contra CDR y ahora es por supuestos episodios de racismo. La publicación el lunes de un audio en el que seis mossos profieren insultos racistas a un joven de color cuando intentaban detenerle («mono» y «negro de mierda») ha provocado una nueva tormenta política en Catalunya, en un contexto mundial de conmoción por los casos racistas tras la muerte de George Floyd a manos de la policía de Minneápolis, que ha desatado una oleada mundial de protestas. El audio de los agentes autonómicos ha trascendido en plena polémica por los altercados racistas protagonizados por patrullas ciudadanas de unos 50 vecinos de Premià de Mar.

«Desgraciadamente, los hechos de los que se ha tenido conocimiento público no son aislados», según ERC. «La gestión de los comportamientos racistas, xenófobos o violentos protagonizados por agentes del cuerpo nos exigen una reflexión que debe ir más allá de los episodios individuales. ERC ya mostró recientemente su preocupación por la gestión del departamento del caso del inspector Jordi Arasa, ascendido poco antes de haber sido condenado por lesiones», remató la formación republicana. JxCat también hizo público un comunicado, pero en un tono menos contundente, en el que pedía «medidas proporcionales a la gravedad de los hechos y se depuren responsabilidades si corresponde».

El Govern evitó ayer abordar si Interior debe acometer cambios como exige ERC. «Condenamos» la actuación de los agentes, dijo la consellera de Presidència de Presidencia, Meritxell Budó. «Son hechos deplorables que afectan la imagen de la Policía», expresó. «Hay que depurar estas actuaciones», añadió. Pero se escudó en que Miquel Buch no asistió ayer a la reunión del Govern, porque estaba compareciendo en el TSJC, ya que está «investigado por prestar seguridad al president Puigdemont», para justificar que el asunto no se haya tratado en profundidad, más allá de decir que son actitudes que hay que erradicar y que a su juicio son minoritarias. Apuntó que Interior trabaja en cambios, pero no dio detalles.

Carta a los 17.000 agentes

El comisario jefe de los Mossos d’Esquadra, Eduard Sallent, envió ayer por la mañana una carta a los 17.000 agentes del cuerpo autonómico en la que admite que ha sentido «vergüenza» por la actuación racista de los seis policías en la detención de un joven en Sant Feliu Saserra el año pasado. El caso fue denunciado por la víctima, que el lunes difundió un video con un audio en el que se podía escuchar a algunos de los agentes que le arrestaron cómo le llamaban «mono» y «negro de mierda» y reconocían ser racistas. Los seis agentes han sido apartados de su destino policial hasta que se resuelva el caso, que investiga un juzgado de Manresa por los delitos de lesiones y contra la integridad moral.

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